Puntos clave
Japón ha concedido a Paraguay 24 millones de dólares en fondos no reembolsables para construir el primer Centro de Utilización de Tecnología Espacial de América Latina, una instalación de cuatro pisos y 3.400 metros cuadrados en el campus de la Universidad Nacional de Asunción.
El centro albergará sistemas de prueba de nanosatélites, cámaras de vacío térmico, cámaras anecoicas y equipos de antenas de banda S y X de los que Paraguay actualmente carece y a los que debe acceder en el extranjero para proyectos como su próximo lanzamiento de GuaraniSat-2.
El acuerdo surge de la visita del ex primer ministro japonés Fumio Kishida a Asunción en 2024, cuando los dos países elevaron su relación de “amistosa” a “estratégica” y lanzaron un programa conjunto de cooperación espacial respaldado por JICA y JAXA.
Del país ganadero al programa espacial del Paraguay Paraguay no es el primer país que viene a la mente cuando la conversación gira en torno a la tecnología espacial. Una nación sin litoral de 7 millones de habitantes conocida por la soja, el ganado y la energía hidroeléctrica, lanzó su primer nanosatélite recién en 2021, un dispositivo del tamaño de una caja de zapatos llamado GuaraniSat-1 que fue construido con ayuda japonesa y desplegado desde el módulo Kibo de la Estación Espacial Internacional. Ahora el programa espacial de Paraguay está a punto de dar un salto mucho más ambicioso. Esto es parte de la cobertura integral de The Rio Times sobre los mercados financieros y los desarrollos económicos de América Latina.
El martes, el presidente Santiago Peña presidió la firma de un acuerdo de donación de 24 millones de dólares con Japón en el Palacio de López en Asunción. Los fondos de cooperación a fondo perdido, de 3.818 millones de yenes, financiarán la construcción de un Centro de Utilización de Tecnología Espacial en el campus de la Universidad Nacional de Asunción en San Lorenzo. Será la primera instalación de este tipo en América Latina.
Lo que realmente hará el Centro Espacial de Paraguay El edificio de cuatro pisos y 3.400 metros cuadrados albergará dos laboratorios centrales de la Agencia Espacial Paraguaya (AEP): SpaceLab, dedicado al desarrollo y prueba de satélites, y GeoLab, enfocado al procesamiento de datos de observación de la Tierra. La lista de equipos se lee como una lista de deseos para cualquier programa espacial emergente: sistemas de prueba de vibración de nanosatélites, cámaras de vacío térmico que simulan las condiciones extremas de la órbita, cámaras anecoicas para pruebas de radiofrecuencia y antenas de estaciones terrestres de banda S y X capaces de recibir y procesar datos satelitales.
El programa espacial de Paraguay recibe un impulso japonés de 24 millones de dólares. (Foto reproducción de Internet) Las aplicaciones prácticas se adaptan a la economía de Paraguay. Las imágenes satelitales respaldarán el monitoreo agrícola, fundamental para un país donde la agricultura y la ganadería constituyen la columna vertebral del PIB. El centro también procesará datos para la gestión del riesgo de desastres, el monitoreo ambiental y la planificación territorial. Catorce consultores japoneses de cuatro empresas especializadas pasaron los últimos doce meses trabajando con ingenieros paraguayos para diseñar la instalación según las necesidades específicas del país.
Una relación estratégica toma vuelo El acuerdo marca un resultado tangible de una mejora diplomática. En mayo de 2024, el entonces primer ministro Fumio Kishida visitó Paraguay y las dos naciones elevaron su relación bilateral a la categoría de socio estratégico la primera vez que Japón extendió esa designación a Paraguay. La visita también lanzó el Programa de Cooperación Espacial Japón-Paraguay, respaldado por JICA y JAXA, las agencias de desarrollo y exploración espacial de Japón, respectivamente. La ceremonia de firma del martes coincide con el 90 aniversario de la inmigración japonesa a Paraguay, una comunidad de aproximadamente 10.000 personas que sigue siendo un puente silencioso entre los dos países.
El viaje del GuaraníSat El centro satélite llega en un momento crucial para la AEP. Está previsto que el segundo nanosatélite de Paraguay, GuaraniSat-2, se lance en octubre de 2026 desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg en California. A diferencia de su predecesor, GuaraniSat-2 fue íntegramente diseñado y ensamblado por científicos paraguayos. La misión principal del CubeSat es estudiar la anomalía magnética del Atlántico Sur, un fenómeno vinculado a las temperaturas extremas que afectan a la región midiendo partículas de rayos cósmicos llamadas muones. El proyecto involucra a colaboradores como el Jet Propulsion Laboratory de la NASA, la UNAM de México y la firma italiana Astradyne.
Hasta ahora, la mayor limitación de la AEP ha sido la ausencia de una infraestructura de pruebas nacional. Las pruebas ambientales del GuaraniSat-2 tuvieron que realizarse en el Instituto Tecnológico de Kyushu, en Japón, porque Paraguay carecía de las cámaras de vacío y del equipo de vibración necesarios. El nuevo centro elimina esa dependencia por completo. El presidente de la AEP, Osvaldo Almirn, afirmó que Paraguay se convertirá en un referente regional en la utilización de datos satelitales y en el diseño, desarrollo y operación de pequeños satélites en toda América Latina.
El presidente Pea planteó la inversión en términos más amplios. El país que quiere construir, afirmó, no puede depender únicamente de la estabilidad macroeconómica o la infraestructura física. También requiere inversión en ciencia, tecnología y capital humano especializado. Para un país que hace cinco años no tenía experiencia en tecnología espacial, un centro de satélites de 24 millones de dólares y un nanosatélite de fabricación propia que se dirige a la órbita sugieren que la apuesta está empezando a dar sus frutos.