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Sunday, March 15, 2026
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    Diputados silenciosos: los legisladores que no dijeron nada (o casi nada) en el Congreso el año pasado

    Aunque el año pasado hubo mucha acción en el Congreso, no todos los diputados dejaron su huella. Entre febrero y diciembre, exactamente 1.149.895 palabras se pronunciaron en la Cámara baja en uno de los periodos de sesiones ordinarias más activos para un año electoral desde 2017. Pero detrás de ese elevado volumen de actividad apareció otra cara del Congreso: los diputados que casi nunca o directamente nunca hablaron.

    Un informe anual elaborado con base en las actas mecanografiadas de la Cámara de Diputados para el “Índice de Calidad Legislativa” expone claramente el contraste. Si bien hubo largos debates, sesiones especiales, reuniones informativas e incluso la visita del entonces jefe de Gabinete Guillermo Francos para responder preguntas sobre el caso de la criptomoneda ‘$LIBRA’, un nutrido grupo de diputados cerró el año con nula participación oral.

    La cifra más llamativa provino del final de la tabla. Nada menos que 17 diputados de la Cámara baja terminaron 2025 sin pronunciar una sola palabra, ni siquiera para expresar su voto. A ese grupo se suma un universo igualmente elocuente: diputados que apenas tienen una, dos, tres o varias decenas de palabras registradas a su nombre en todo el año parlamentario.

    Los diputados no dicen nada.

    El grupo más extremo lo forman los 17 diputados que cerraron 2025 con un resultado nulo. De ellos, ocho representan al partido La Libertad Avanza del presidente Javier Milei: Pablo Ansaloni, Rocío Bonacci, Facundo Correa Llano, Nicolás Emma, ​​Florencia Klipauka Lewtak, Lorena Macyszyn, Guillermo Montenegro y Carolina Píparo.

    A ese grupo habría que sumar ocho diputados de Unión por la Patria: Tanya Bertoldi, Celia Campitelli, Gabriela Estévez, José Gómez, Magalí Mastaler, Marcela Passo, Julio Pereyra y Brenda Vargas Matyi, además de la del PRO Nancy Ballejos.

    Dentro de ese grupo destacan aún más dos casos. Una fue Rocío Bonacci, que cumplió su segundo año como diputada sin hablar ni una sola vez en el pleno de la Cámara. El otro, peor aún, fue Julio Pereyra, quien concluyó su mandato de cuatro años sin pronunciar una sola palabra.

    Esta cifra tiene aún más impacto porque no ocurrió en un año de parálisis legislativa. Por el contrario, la Cámara de Diputados estuvo intensamente activa con una docena de sesiones especiales y extraordinarias y reuniones informativas en febrero y diciembre sin faltar oportunidades para hablar.

    Lo que hubo, en estos casos, fue silencio.

    Aquellos que ofrecen menos de 100 palabras.

    Debajo de esos 17 diputados que obtuvieron cero puntos apareció otro pelotón que, aunque técnicamente no se quedó sin palabras, tuvo una participación igualmente marginal. Estos son los diputados que no sumaron 100 palabras en todo el año –en términos políticos, casi una ausencia oral–.

    Justo encima de ese techo quedó Ricardo Garramuño (Somos Fueguinos) con 104 palabras. Más abajo figura María Sotolano del PRO con 62 palabras, Daniel Vancsik y Yamila Ruiz de Innovación Federal con 25 y 24 palabras respectivamente, y Jorge Ávila de Encuentro Federal con 22.

    Le siguieron Ricardo Daives (Unión por la Patria) y Elia Marina Fernández (Independencia) con 13 palabras cada uno. El aporte de esta última respondió a su juramento del 3 de diciembre cuando dijo: “¡Por ​​la provincia de Tucumán y mi querida ciudad de Aguilares, sí, lo juro!”. (14 palabras en inglés cuando se traduce).

    Incluso en menor rango Gabriel Chumpitaz de Futuro y Libertad con 11 palabras; Ignacio García Aresca de Encuentro Federal con 10, Marcela Antola, Emilio Monzó y Juan Carlos Polini con nueve y Gabriela Besana y Sofía Brambilla con ocho.

    Luego vienen Jorge Antonio Romero y Aníbal Tortoriello con siete palabras y Romina Diez y Estela Mary Neder con seis, seguidos de Luis Basterra, Gerardo Gustavo González, Luciano Laspina, María Luisa Montoto y Florencio Randazzo con cuatro.

    Belén Avico, Beltrán Benedit, Alejandro Bongiovanni, María Florencia De Sensi, Carlos García, Roxana Monzón, María de los Ángeles Moreno, Nilda Moyano, José Carlos Núñez, Verónica Razzini, César Treffinger y Natalia Zabala Chacur están aún más abajo en la lista con tres palabras.

    Sólo dos palabras de Hilda Aguirre y Ramiro Fernández Patri con una mínima palabra de Héctor Baldassi, Emmanuel Bianchetti, Jorge Chica, Dante López Rodríguez, Gisela Marziotta, María Graciela Parola, José Federico Tournier y Martín Yeza en todo 2025.

    Hablar para votar, no debatir

    A muchos en esta categoría mínima no les correspondía ningún discurso formal sino la obligación de informar en qué dirección votaban cuando el sistema electrónico no hacía clic; en otras palabras, diputados que no habían hablado en ningún debate pero no obtuvieron un puntaje nulo sólo porque en algún momento tuvieron que decir “afirmativo”, “negativo” o algo parecido.

    Ese detalle explica por qué 43 diputados en total no pronunciaron ningún discurso durante el año y, aun así, no quedaron en blanco, simplemente quedaron registrados con una o pocas palabras debido a ese mecanismo de votación.

    La diferencia, entonces, es técnica pero no política. De un lado, diputados que no dicen absolutamente nada y del otro, otros apenas abren la boca para aclarar cómo votaron. En ambos casos, la conclusión básica es similar: prácticamente nula participación oral en la sala.

    Año de alta actividad

    La otra cara de tal silencio fue un 2025 con mucha expresión parlamentaria. La encuesta contabilizó 1.149.895 palabras pronunciadas entre febrero y diciembre en un año en el que la Cámara estuvo inusualmente activa, dado el calendario electoral.

    El presidente de la Cámara Baja, Martín Menem, volvió a encabezar el ranking general con 84.977 palabras, favorecido por su rol de intervenir permanentemente para conducir el debate y otorgar derecho de palabra a los diputados. Detrás de él quedó el látigo opositor Germán Martínez con 33.991 palabras y el izquierdista Christian Castillo con 33.932.

    También destacaron con grandes aportes Nicolás Massot, Silvana Giudici, Juan Manuel López, Pablo Juliano, Nicolás del Caño, Miguel Ángel Pichetto y Victoria Tolosa Paz. La izquierda volvió a mostrar una presencia oral muy elevada en comparación con otras bancadas, con varios de sus miembros en los primeros lugares.

    Ese contraste termina por hacer aún más visible el silencio porque mientras algunos diputados acumularon miles de palabras, otros estuvieron todo el año sin intervenir o con una participación tan escasa que apenas les alcanzó para un juramento, la aclaración de un voto o una frase suelta.

    Por supuesto, el recuento no mide por sí solo la calidad del trabajo legislativo. Hablar mucho en la Cámara no implica necesariamente ser un mejor diputado, del mismo modo que una baja expresión oral no es suficiente para definir todo el trabajo parlamentario. También forman parte del trabajo las actividades de comités, las negociaciones políticas, la presentación de proyectos de ley o el trabajo territorial en el país de origen.

    Pero las cifras no dejan de ser significativas. El pleno de la Cámara es el escenario central de la representación política, el lugar donde los diputados fijan posturas, defienden proyectos de ley, responden a las críticas y dan voz en debates con impacto en millones de personas. Es por eso que terminar un año entero sin hablar o pronunciar menos de 100 palabras no debe pasar desapercibido.

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