En el artículo anterior comentaba sobre la extraordinaria conferencia de Rubio en Múnich y afirmaba que “en realidad la política de Trump es una ampliación y profundización de la de Reagan” (https://www.elnacional.com/2026/02/rubio-dicta-catedra/). Por falta de espacio no pude abordar este tema, lo que a continuación procedo a hacer: la tesis fundamental es que la política exterior de Trump está fuertemente inspirada en la ideología “neocon” de Reagan, siendo prácticamente una continuación de esta.
Procedimos primero que nada a caracterizar la política exterior “neocon”:
El neoconservadurismo fue la reacción de un grupo de intelectuales y políticos liberales contra la Nueva Izquierda o “nueva izquierda” en los años sesenta y setenta y su influencia en el Partido Demócrata. Veían a esta corriente política, que defendía el multiculturalismo o el igualitarismo, como una “cultura adversaria” por ir contra los valores tradicionales estadounidenses, como la importancia del cristianismo. No obstante, el neoconservadurismo lo definió la percepción de debilidad estadounidense frente a la Unión Soviética, en especial con el presidente republicano Ronald Reagan. Los neoconservadores consideran la retirada de Vietnam como una derrota y los intentos de reducir la tensión del secretario de Estado, Henry Kissinger, como inmorales, ya que veían el conflicto geopolítico y el comunismo como una lucha contra el mal. Con el conflicto árabe-israelí, criticaron la falta de apoyo a Israel.
La política exterior neoconservadora (“neocon”) se caracteriza por un intervencionismo asertivo, promoviendo la democracia y los intereses estadounidenses a nivel global, a menudo mediante el uso de la fuerza militar. Basada en la hegemonía benevolente, defiende la paz a través de la fuerza, siendo prominente en el Oriente Medio. Los pilares fundamentales de esta política son:
Intervencionismo y militarismo: Defienden el uso de la fuerza militar para derrocar regímenes hostiles y promover la estabilidad según sus intereses.
Promoción de la democracia: Búsqueda activa de la expansión de valores liberales y democráticos, a menudo imponiéndolos en regiones estratégicas.
Hegemonía estadounidense: Creencia en la necesidad de que Estados Unidos mantenga su papel como única superpotencia mundial para garantizar el orden internacional.
Defensa de Israel: Un enfoque clave en la política exterior de Medio Oriente, priorizando la seguridad del país aliado.
Influencia de Think Tanks: Desarrollo de sus políticas a través de instituciones como la Fundación para la Defensa de las Democracias, el Instituto Hudson y el Proyecto del Nuevo Siglo Americano.
Los inicios de la influencia “neocon” en la política exterior datan de la presidencia de Reagan. La presidencia de Reagan marcó un giro decisivo en la Guerra Fría, abandonando la distensión (détente) de administraciones previas para adoptar una confrontación directa con la Unión Soviética. Reagan vio al comunismo como una amenaza existencial, llamando a la URSS un “imperio del mal” en su discurso de 1983. Su enfoque, conocido como la Doctrina Reagan, implicaba apoyar activamente a fuerzas anticomunistas en regiones como América Latina, África y Asia, mediante ayuda financiera, logística y militar. Esto se materializó en intervenciones como la invasión de Granada en 1983 para derrocar un régimen prosoviético, y el apoyo a los contras en Nicaragua contra el gobierno sandinista.
Un pilar clave fue el rearme masivo: Reagan aumentó el gasto militar en un 40%, impulsando programas como la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI, o “Guerra de las Galaxias”), que buscaba un escudo antimisiles para neutralizar las amenazas nucleares soviéticas. Esta estrategia no solo fortaleció la posición negociadora de Estados Unidos, sino que presionó económicamente a la URSS, contribuyendo a su colapso en 1991. En América Latina, Reagan priorizó a El Salvador y Nicaragua como “casos prueba” contra la influencia cubana y soviética, combinando ayuda económica, diplomacia y resistencia armada.”Sobre su política exterior, afirmó: “En cada punto del mapa donde los soviéticos han ejercido presión, nosotros hemos hecho todo lo posible por presionarlos”. que muchos creyeron jamás ver en nuestra vida: el retroceso de la marea del totalitarismo”. Reagan presenció el desmantelamiento del imperio comunista de la Unión Soviética y su retirada de los países vecinos, lo que finalmente desembocó en la caída del Muro de Berlín en el otoño de 1989” (https://www.reaganlibrary.gov/reagans/reagan-administration/reagan-presidency).
Trump ha revivido el lema”paz a través de la fuerza”, originado en Reagan, pero adaptado a un mundo multipolar con énfasis en el “América primero”. En su primer mandato, aumentó el gasto militar a niveles récord, presionando a aliados de la OTAN para que cumplieran el 2% del PIB en defensa. Su enfoque es transaccional: prioriza intereses económicos y de seguridad estadounidenses, confrontando a China con tarifas y restricciones tecnológicas, y negociando cumbres con Corea del Norte para desnuclearización. En su segundo mandato militar (2025-), Trump ha intensificado acciones decisivas. En 2025, ordenó la “Operación Midnight Hammer” para degradar el programa nuclear iraní, y en enero de 2026 capturó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en una operación nocturna, extraditándolo a Estados Unidos por cargos criminales. Ha hundido barcos en el Caribe, bombardeado países y desplegado una “armada masiva” en el golfo Pérsico para presionar a Irán. Trump reivindica haber terminado conflictos, como el alto el fuego en Gaza y la liberación de rehenes estadounidenses en Venezuela, Afganistán y Gaza.
Ambos líderes comparten el énfasis en la fuerza militar como base para la paz. Reagan y Trump se usaron”paz a través de la fuerza” para justificar rearme y confrontación con adversarios: Reagan contra la URSS, Trump contra China, Irán y Venezuela. Los dos promovieron el excepcionalismo estadounidense —Reagan con optimismo ideológico, Trump con “América primero”— y presionaron a aliados para compartir cargas. Fuentes conservadoras ven a Trump como heredero de Reagan, fusionando nacionalismo y fuerza.
En conclusión, mientras Reagan definió el fin del bipolarismo, Trump se adapta “paz a través de la fuerza” a un mundo multipolar, con más pragmatismo pero menos ideología. Estas políticas reflejan evoluciones republicanas, pero al final pasarán a la historia como las épocas doradas de la política exterior norteamericana. Reagan con la victoria definitiva sobre el comunismo soviético y Trump con la victoria sobre el globalismo progresista, loados sean ambos presidentes por sus extraordinarios aportes ideológicos en la lucha de la civilización occidental sobre el eje del mal del despotismo oriental.