Ambas naciones ya se habían aplicado mutuamente aranceles del 30% a decenas de productos en semanas anteriores. Foto: ArchivoEcuador elevará de 30% a 50% el arancel a las importaciones procedentes de Colombia, argumentando que Bogotá no ha implementado “concretas y medidas efectivas” para combatir el crimen organizado en la frontera común, informó este jueves el Ministerio de Producción y Comercio Exterior ecuatoriano.
La medida, que entrará en vigor el 1 de marzo, profundizará la guerra comercial desatada por el presidente Daniel Noboa, férreo crítico del gobierno colombiano y aliado de Washington. Ambas naciones ya se habían aplicado mutuamente aranceles del 30% a decenas de productos en semanas anteriores.
En un comunicado, la cartera de Producción justificó la decisión “con base en criterios de seguridad nacional, para fortalecer la corresponsabilidad en una tarea que debe ser conjunta: enfrentar la presencia del narcotráfico en la frontera”.
Escalada de represalias y parálisis del diálogoEl conflicto arancelario escaló rápidamente tras la imposición del primer gravamen por parte de Noboa. Colombia respondió suspendiendo la venta de electricidad a Ecuador, mientras que Quito replicó aumentando en 900% la tarifa para el transporte de crudo por el oleoducto binacional.
Los intentos de diálogo no han prosperado. A inicios de febrero, los cancilleres y ministros de Seguridad de ambos países se reunieron en Quito, pero no lograron ningún acuerdo concreto para frenar la disputa, que afecta el comercio bilateral, la cooperación energética y el transporte de petróleo.
Ambos gobiernos establecieron condiciones previas para retomar los acercamientos. Ecuador exige a Colombia la erradicación de cultivos de coca y minería ilegal en la zona fronteriza, así como el restablecimiento de la venta de electricidad. Bogotá condiciona cualquier avance a que Quito retire los impuestos arancelarios.
En la frontera de unos 600 kilómetros que comparten ambos países operan guerrillas colombianas y organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas, de armas y la minería ilegal, lo que convierte a la región en un foco de tensión permanente para la seguridad bilateral.