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Wednesday, June 17, 2026
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    Producción lechera cae 28% y cierran 228 granjas en cinco años

    CIFRAS. El sector lechero en Bolivia está en terapia intensiva y con riesgo de, en corto plazo, importar leche en polvo y sus derivados, tras la caída de la producción un 28% en los últimos cinco años, consecuencia de la regulación de precios que paga al productor y las industrias precios por debajo de los costos operativos. A ello suma el cierre de 228 granjas en el mismo período.

    “El sector lechero boliviano se nos muere”, con esta frase Juan Manuel Rojas, presidente de la Federación Departamental de Productores de Leche de Santa Cruz (Fedeple) describió el momento crítico del sector en el país, consecuencia de diferentes factores que ponen en riesgo la industria láctea a futuro.

    El sector se encuentra en un estado de emergencia crítica debido a una regulación estatal que, tras 13 años de vigencia y el alza constante de costos operativos amenazan con hacer desaparecer la actividad lechera.

    «El sector lechero boliviano se nos muere. Somos el único sector que ha estado regulado por más de 13 años y ya exigimos ser desregulados. Queremos un mercado abierto con reglas claras», afirmó Rojas en tono desesperado.

    Actualmente, la banda de precios establece pagos de Bs 4,45 para Santa Cruz, Bs 4,50 para los Valles y Bs 4,55 para el Altiplano. Los productores sostienen que estos montos no cubren la realidad operativa del campo y advierten que, de no liberarse el mercado, Bolivia se verá obligada a importar leche a corto plazo, con impacto en la balanza comercial y en el precio final al consumidor.

    Sector en cifras:

    El impacto de esta política se refleja en indicadores alarmantes:

    Caída en la producción: A nivel nacional, la producción de leche se ha desplomado un 28%. En Santa Cruz, el descenso es de más de 100.000 litros por día. Volumen perdido: En los últimos cinco años, Bolivia dejó de producir 351 millones de litros. Cierre de granjas: Más de 228 productores han abandonado la actividad en el último lustro, lo que representa una pérdida del 28% de los productores activos. Santa Cruz concentra las principales cuencas lecheras de Bolivia, con zonas productoras en municipios como Warnes, Pailón, Okinawa, San Julián y los valles del norte integrados. Del total producido, entre el 60% y 65% ​​se destina a leche fluida para consumo directo, mientras que el resto se transforma en quesos, yogures y otros derivados.

    Para Rojas, el conflicto no es solo económico, también es estratégico. La leche es un alimento básico y un pilar de la seguridad alimentaria, por ello insiste en que es necesario liberar la banda de precios no es una medida política, sino una decisión técnica para salvar al sector.