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Monday, March 16, 2026
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    Líderes de la Iglesia argentina rechazan intento de cambiar ley de protección de glaciares

    Líderes de la Iglesia Católica en Argentina han expresado su “profunda preocupación” por posibles cambios a la Ley Nacional de Glaciares de Argentina, instando a los legisladores a bloquear cualquier intento del gobierno del presidente Javier Milei de debilitar las protecciones.

    La Comisión Episcopal de Pastoral Social, órgano de la Conferencia Episcopal Argentina o Sínodo, publicó este jueves una carta abierta dirigida a diputados y senadores instándolos a evaluar integralmente el impacto ambiental de los cambios a la Ley Nacional de Glaciares (Ley 26.639).

    Los líderes de la Iglesia expresaron “profunda preocupación” e instaron al Congreso a “anteponer el bien común al interés privado”, destacando que las regulaciones actuales son “resultado de un consenso político, social y científico”.

    A fines del año pasado, la administración Milei envió un proyecto de ley al Congreso que reformaría la histórica ley argentina de 2010 que prohíbe la minería, los hidrocarburos y otras actividades industriales en zonas glaciares y periglaciales.

    El gobierno argumenta que la definición es demasiado amplia y jurídicamente incierta. Quiere trasladar la toma de decisiones sobre las áreas periglaciales a las administraciones provinciales, una medida que, según afirma, podría desbloquear una serie de proyectos mineros estancados durante mucho tiempo.

    Los críticos, sin embargo, dicen que los cambios debilitarían las protecciones justo cuando el cambio climático acelera la pérdida de hielo en los Andes y más allá. Los opositores dicen que descentralizar la supervisión corre el riesgo de dejar muchos cuerpos de hielo y sus ecosistemas circundantes sujetos a aprobaciones fragmentadas para actividades extractivas o industriales.

    El debate se desarrolla ahora en la legislatura, donde los aliados de Milei buscan avanzar en la reforma con el apoyo de grupos provinciales clave que representan regiones mineras como Catamarca, Jujuy, Mendoza y San Juan.

    En la carta, las autoridades de la Iglesia dijeron que la actual legislación argentina “establece un techo de protección que no puede relativizarse en favor de intereses sectoriales o de corto plazo”.

    Describieron el estatuto como “un hito fundamental en la protección de reservas estratégicas de agua dulce, ecosistemas únicos y un patrimonio natural de valor incalculable para las generaciones presentes y futuras”.

    ‘Catedrales del agua’

    La Iglesia insiste en que “los glaciares no son sólo recursos económicos”, sino “fuentes de agua y reguladores de la vida, del clima y del ciclo del agua”, describiéndolos como “catedrales del agua” que sustentan a las poblaciones, las actividades productivas y la biodiversidad de varias regiones de este país.

    “Los desastres naturales no son causados ​​exclusivamente por la propia naturaleza, sino también por el uso y consumo desconsiderado de los recursos del planeta”, se lee en el texto.

    La Comisión Episcopal de Pastoral Social destacó que “el acceso al agua potable es un derecho humano básico, fundamental y universal” ya que “determina la supervivencia de las personas, y por tanto es una condición para el ejercicio de los restantes derechos humanos”.

    Con la mirada puesta en los menos afortunados, advirtió que cualquier afectación impacta “primero y más crudamente en las comunidades más pobres y aborígenes”.

    “La Iglesia tiene la responsabilidad de respetar la creación y debe hacerla cumplir en público. Y, al hacerlo, no sólo tiene que defender la tierra, el agua y el aire como dones de la creación que nos pertenecen a todos. Debe proteger especialmente al hombre contra su propia destrucción”, continúa la carta.

    “El agua de estos reservorios naturales es un derecho universal e inalienable” porque “el derecho al agua, como todos los derechos humanos, se fundamenta en la dignidad y no en valoraciones puramente cuantitativas”.

    ‘Crisis’

    Criticando al gobierno, la comisión de la Iglesia instó a los legisladores a “mantener y fortalecer el espíritu y los presupuestos mínimos de protección establecidos por la Ley de Glaciares” y a escuchar “la voz de las comunidades locales y de los científicos” antes de cualquier debate parlamentario.

    Lamentando que “el planeta haya entrado en la era de la quiebra global del agua”, la carta advertía sobre el impacto en ríos, lagos, acuíferos, humedales, suelos y glaciares.

    “Ha llegado el momento de volver a prestar atención a la realidad y sus límites, que son también la posibilidad de un desarrollo humano y social más sano y fértil”, se lee en el texto.

    La comisión instó a los representantes a considerar su responsabilidad histórica citando al Papa Francisco, el difunto pontífice argentino: “No podemos ignorar los efectos de la degradación ambiental, en el actual modelo de desarrollo y la cultura del descarte de los pueblos”.

    – TIEMPOS/PERFIL