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Saturday, June 13, 2026
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    La cárcel que nunca terminó: Perkins Rocha y la prisión en casa con grillete

    Vigilancia total, grillete electrónico y sin libertad de movimiento: el estricto régimen de detención domiciliaria de Perkins RochaPerkins Rocha, abogado venezolano de 62 años, salió de El Helicoide el 8 de febrero de 2026, tras 18 meses de encarcelamiento injusto. El gobierno presentó el hecho como una “liberación”. Sin embargo, en términos jurídicos estrictos, esa afirmación no se sostiene. Rocha continúa en casa bajo vigilancia policial, con grillete electrónico y custodia permanente en su residencia de Caracas.

    El gobierno anunció la ‘libertad’ del abogado Perkins Rocha, pero la realidad es que fue excarcelado solo para cumplir arresto domiciliario con el dispositivo de vigilancia electrónica. y estrictas medidas cautelares”.

    “El exarcelado Perkins Rocha sigue con su grillete y seguimos con el apostamiento policial, que verifica, cada tres horas, si se ha escapado o sigue aquí. Son cinco policías que hacen fotos en cada cambio de guardia para la revisión”, comentó su esposa. María Constanza Cipriani.

    “Le hacen fotos varias veces al día de cuerpo completo y de la pierna, para comprobar que las luces del grillete se prendan”, indicó a El Nacional, tras culminar una entrevista con el medio japonés NHK MUNDO JAPÓN.

    Hablar de libertad en estas condiciones no solo resulta impreciso: constituye una afirmación falsa desde el punto de vista legal. La libertad implica la restitución plena de derechos y el cese de medidas restrictivas. En el caso de Rocha no hubo indulto, absolución ni sobreseimiento definitivo. Lo que ocurrió fue un cambio en el régimen de privación de libertad, trasladado del centro de reclusión a su domicilio.

    Rocha, especialista en derecho público, administrativo y procesal constitucional, fue asesor jurídico de la Plataforma Unitaria y representante legal del comando presidencial de Edmundo González Urrutia ante el Consejo Nacional Electoral en 2024. También fue profesor universitario en la Universidad Católica Andrés Bello.

    El 27 de agosto de 2024 fue detenido por agentes del SEBIN sin orden judicial conocida. Durante meses permaneció incomunicado en El Helicoide, sin visitas regulares ni acceso pleno a defensa independiente, según denunciaron familiares y organizaciones de derechos humanos.

    Perkins en prisión: el drama humanoMás allá del debate jurídico, hay una dimensión humana que profundiza el caso.

    Rocha es hijo único. Está casado desde hace décadas con María Constanza Cipriani. La madre de ella, de 93 años, se encuentra gravemente enferma en el estado Aragua, al borde de la muerte. En cualquier familia, ese sería el momento de mayor unidad y apoyo emocional.

    Sin embargo, Perkins no puede moverse fuera de Caracas sin autorización judicial. Su esposa debe trasladarse constantemente entre estados, sola, mientras se enfrenta a la agonía de su madre. La imposibilidad de acompañarla en este momento crítico convierte el arresto domiciliario en una condena emocional que afecta a todos.

    En este sentido, no se trata de un tecnicismo procesal, sino de la diferencia entre estar básicamente presente o ausente cuando la vida se apaga.

    Arresto domiciliario no es libertadLa grillete electrónica implica vigilancia permanente y limitación de movimiento. La custodia en su domicilio refuerza que no existe restitución plena de derechos. Desde la perspectiva del derecho penal y procesal, el arresto domiciliario es una forma de privación de libertad, no su terminación.

    Es por ello, que el Ejecutivo Nacional capaz de “liberación” o libertad de presos; no solo desdibuja la realidad del caso, sino que demuestra un desconocimiento de las leyes —o una distorsión deliberada— de los principios básicos del derecho. La libertad no es parcial ni condicionada. O existe o no existe.

    Una historia que trasciende el expediente.El caso de Perkins Rocha no es solo el de un abogado opositor bajo medidas cautelares. Es, así, la historia de una familia fragmentada por decisiones judiciales cuestionadas, de una esposa que enfrenta sola la agonía de su madre, y de un hombre que, aún fuera de una celda, sigue sin poder ejercer plenamente sus derechos.

    La verdadera liberación no será un comunicado oficial. Será el día en que pueda quitarse el grillete, salir sin autorización previa y acompañar a su familia sin vigilancia ni restricciones.

    Hasta entonces, hablar de libertad es, como mínimo, jurídicamente incorrecto. Y humanamente, doloroso.