Fotografía que muestra una vista general de la ciudad de Caracas. Foto EFE/Miguel GutiérrezEl mercado inmobiliario venezolano comienza a registrar movimientos inesperados tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el pasado 3 de enero, y la percepción de que se avecina una etapa de mayor estabilidad económica y política en el país.
Según informe Los New York Timesla expectativa de cambio ha generado un aumento en las consultas de venezolanos en el exterior interesados en adquirir propiedades en el país.
Carlos Peñalver, un electricista que reside en Estados Unidos desde hace cuatro años, decidió invertir en un apartamento de tres habitaciones en Puerto Ordaz. “Yo sí tuve suerte”afirmó Peñalver, de 26 años, al constatar que pocos días después de su compra los precios ya habían comenzado a subir.
A pesar del entusiasmo, los agentes inmobiliarios consultados señalan que aún no se ha producido un auge de ventas. “Lo que está jugando allí son las expectativas de cambio”explicó Asdrúbal Oliveros, economista venezolano, al recordar que muchos propietarios han retirado sus inmuebles del mercado hasta que las condiciones sean más claras.
“Percepción emocional”El interés creciente también se vincula a reformas en el sector petrolero, considerados columna vertebral de la economía venezolana. Legisladores aprobaron recientemente leyes para atraer inversiones extranjerasaumentando las expectativas de producción y crecimiento. Sin embargo, las compañías extranjeras se mantienen cautelosas tras años de expropiaciones estatales y políticas que afectan la seguridad jurídica de sus operaciones.
Pablo González, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, destacó que el aumento de precios se ha producido principalmente por la percepción emocional de los compradores. “Las personas tuvieron una percepción netamente emocional, sin una base racional, de que sus inmuebles costaban más. ¿Que puede ser que se transforme en realidad? Yo creo que puede ser, pero hay que dejar que los eventos económicos se desarrollen”, comentó.
Durante años, el mercado estuvo paralizado por la hiperinflación, la falta de crédito bancario y las expropiaciones de grandes fincas, industrias y también viviendas particulares, lo que precarizó la propiedad privada. Para quienes permanecieron en el país, comprar una vivienda sigue siendo complicadoespecialmente ante la reciente escalada de precios.
Luisa Rojas, administradora de Valencia, señaló que desea mudarse a un apartamento más moderno, pero los costos y la inestabilidad económica se lo impiden. En ese sentido, los agentes destacan que la mayor parte de la demanda actual proviene de venezolanos en el exterior que buscan invertir o regresar, más que de compradores dentro del país.
“Estos procesos llevan tiempo”En ciudades como Ciudad Guayana, Diogelis Pocaterra, agente inmobiliario, indicó que una casa adosada que hace dos años costaba 55.000 dólares ahora se cotiza en 85.000 dólares “solo por el hecho de la detención de Maduro”. La situación se repite en Cumaná, donde Adriana Rodríguez reporta aumentos de hasta el 20% desde enero, mientras cerca del 80% de los listados han quedado en pausa a la espera de señales más claras del mercado.
Incluso en regiones turísticas, como la isla de Margarita, cerca del 80% de las consultas provienen de venezolanos en el exterior, aunque los agentes advierten que la expectativa de ganancias rápidas ha generado frustración entre compradores y vendedores. “Este momento no está dando para esos incrementos exagerados. Estos procesos llevan tiempo”, advirtió Pocaterra.
La situación refleja un mercado en transición, donde la percepción de estabilidad política y económica impulsa el interés, pero las restricciones estructurales y la cautela de los inversores limitan un verdadero boom inmobiliario.
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