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Monday, March 16, 2026
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    ‘Una nueva normalidad’: los incendios forestales en la Patagonia se intensifican, advierte un experto

    Los incendios forestales y forestales como el de la Patagonia, donde más de 60.000 hectáreas han sido arrasadas por las llamas, serán cada vez más voraces, más frecuentes y más difíciles de extinguir, advierte un experto investigador.

    El impacto de las olas de calor, la desertificación y el aumento de la población han provocado un profundo cambio en el ecosistema, explicó Thomas Kitzberger, biólogo e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (Conicet) de Argentina.

    Esta es la valoración dada a la AFP por Kitzberger, que desde hace cuatro décadas estudia los orígenes y el impacto de lo que describe como “una nueva normalidad” a la que los humanos, como la naturaleza, deben adaptarse.

    ¿Ha cambiado el patrón de los incendios?

    En condiciones normales, estos bosques son poco inflamables debido a su alto contenido de humedad. Pero hemos estado experimentando un cambio que impacta el régimen de incendios, con áreas quemadas anualmente aumentando de miles de hectáreas a decenas de miles. En los últimos 20 años, el número de hectáreas quemadas se ha multiplicado por diez, por lo que ya estamos entrando en una nueva normalidad en la que se queman más de 10.000 hectáreas cada año.

    Lo atribuimos a una multicausalidad: atravesamos un período con olas de calor más recurrentes con una tendencia de 50 años hacia la desertificación y la reducción de las lluvias invernales, lo que hace que la vegetación llegue al verano con déficit hídrico y más propensa a los incendios.

    ¿Qué debemos esperar en los próximos años?

    Los modelos climáticos indican que a finales de este siglo la Patagonia se calentará entre dos y cuatro grados [Celsius]Según los escenarios, las emisiones de gases de efecto invernadero y las precipitaciones disminuirán en un 20 por ciento. Esos modelos ya se están confirmando: casi todos los años batimos récords de temperatura. A finales de siglo, la probabilidad de incendios se multiplicará entre cuatro y siete veces.

    ¿Cuál es el impacto en la regeneración natural?

    La disminución de las superficies boscosas y su sustitución por matorral. Hay una importante degradación ambiental, además de cambios económicos y sociales, porque los servicios turísticos asociados al bosque sufrirán pérdidas.

    En los próximos años, prácticamente la mitad del Parque Nacional Los Alerces –con unas 260.000 hectáreas en total– no será apta para el turismo debido a la degradación del paisaje. Esto es incompatible con las expectativas de la sociedad, que siempre ha considerado esta región prístina.

    ¿Es la región más vulnerable ahora?

    Sí. Hay una conversión de bosque a matorral, un ecosistema más inflamable, una especie de circuito de retroalimentación positiva. También vemos pérdidas de bosques de altura, bosques de lenga (nativos) que por su humedad natural no propagan el fuego, pero al verse afectados por las sequías que hemos estado viendo en los últimos años, sí arden. La degradación es muy fuerte porque las condiciones climáticas no favorecen su regeneración.

    Un alerce adulto (de entre 500 y 1.000 años) es resistente al fuego porque su corteza es muy dura, pero los árboles jóvenes sí se queman. Si aumenta la frecuencia de los incendios, los bosques de alerce se regenerarán cada vez menos.

    Los pinos se introdujeron en los años 60 para el desarrollo forestal, pero acabó siendo una trampa para la vida del bosque… Acabarán dominando el paisaje, que se volverá cada vez más inflamable.

    ¿Qué parte de la actividad del fuego es natural y qué parte es humana?

    Hay más tormentas en la región con poca precipitación porque ocurren durante la estación seca. Esto crea una alta probabilidad de que se produzcan incendios provocados por la caída de rayos, a menudo en zonas de difícil acceso. La falta de intervención temprana los hace incontrolables y hace que los bomberos se sientan abrumados, como es el caso ahora, donde vemos que es poco lo que pueden hacer: sólo mitigar los daños y cuidar las vidas humanas y los hogares. Están esperando que llueva o poder desviar las llamas.

    Al mismo tiempo, el fuerte crecimiento demográfico en las zonas boscosas significa que muchos nuevos residentes no son suficientemente conscientes de los riesgos y no reciben educación sobre la prevención con podas para reducir la biomasa.

    Este año tenemos dos incendios importantes, uno natural y otro provocado deliberadamente, pero ambos se hicieron grandes, lo que significa que, independientemente de la causa, tenemos un problema.

    ¿Por qué son tan difíciles de extinguir?

    Se propagan bajo tierra a través de las raíces. Son difíciles de combatir porque son fuegos invisibles y latentes que, cuando las condiciones atmosféricas lo permiten, se reavivan en la superficie. Los bomberos entran cuando el fuego ya ha quemado las cimas y puede haber actividad subterránea. Este es un proceso que puede durar meses, hasta el otoño, cuando llegan las fuertes lluvias.

    La Patagonia está bajo una especie de maldición. Todos los indicadores humanos y climáticos apuntan a que estos fenómenos serán mayores, más graves y más frecuentes.

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    por Sonia Ávalos, AFP