Cuatro candidatos a senadores brindan sus principales planteamientos enfocados en el ordenamiento, la gestión de control político y la fiscalización que estarán dentro de sus funciones en la nueva cámara que tendrá el Parlamento desde este 2026.
Por Carla García, candidata al Senado Nacional por el Apra (número 1)
Un Senado que sirve
El Senado debe servir como una cámara que acompañe y mejore las iniciativas de los diputados, sobre todo en materias como seguridad ciudadana, educación y el fortalecimiento institucional. Su tarea es corregir, elevar el debate y producir leyes de mejor calidad para el país.
Un Senado que sirva también está llamado a cambiar al Congreso desde los gestos. El nuevo reglamento establece un tope presupuestal y estamos obligados a hacer que ese límite funcione. No puede ser un tope pensado para una sola estructura, sino un límite que contenga el gasto y el orden de prioridades.
La ciudadanía no debe ver al Senado como un espacio de privilegios, sino como uno de servicio público. Para ello, exijamos una lista cerrada de recursos permitidos, límites de gasto y transparencia a través del portal de acceso ciudadano. La rendición de cuentas debe ser previa y condicionante para liberar recursos.
Pongamos fin al turismo congreso con menos viajes innecesarios, viáticos estrictos y criterios de utilidad real. Revisamos gastos de representación y cortamos la grasa en asesorías, fortaleciendo el servicio parlamentario con meritocracia. Un Senado que sirva debe digitalizarse, permitir el control ciudadano y evaluar la eliminación del voto de abstención para recuperar la confianza. Decidir, rendir cuentas y actuar de cara al país.
Por Carlos Tuse, candidato al Senado Nacional por País para Todos (número 3)
No vale la improvisación
Mi trayectoria como General de la PNP me otorga una visión única: soy estratega y conozco el mapa del delito y la del ciudadano que exige transparencia. Desde País para Todos, buscamos trasladar esa autoridad al Senado para ejecutar una reforma estructural de la seguridad nacional.
El pilar es el “respaldo al buen efectivo”, una iniciativa para blindar legalmente a los policías que usan su fuerza contra el crimen, eliminando el temor a represalias judiciales injustas. Este apoyo exige reciprocidad: una purga profunda en la institución que erradique la corrupción y restaure la meritocracia en los ascensos, devolviendo la dignidad al uniforme.
Frente a la crisis carcelaria, tomamos medidas que apunten a un escenario de “cero beneficios”, enfocada en que reincidentes y sicarios cumplan estimulan condenas efectivas sin salidas prematuras. En las fronteras, plantearé una fiscalización de hierro mediante control biométrico y la expulsión inmediata de extranjeros con historial delictivo, priorizando la soberanía sobre la burocracia.
Llego al Senado para auditar cada sol destinado a la seguridad regional, combatiendo el gasto inútil en consultorías. Mi meta es devolverle al Perú el orden perdido, aplicando la firmeza de quien ha dedicado su vida a defender la ley.
Por Luis Valdez, candidato al Senado Múltiple por Lima por APP (número 1)
Un Senado que transforma
Asumo el compromiso de impulsar un Congreso que atienda los principales problemas de la capital y del país. Lima, como el Perú, necesita más seguridad, trabajo y oportunidades para todos. Esto también exige soluciones concretas a los problemas urbanos que afectan la vida diaria de los ciudadanos.
Desde el Senado promoveré una agenda cuyos ejes sean el orden, el desarrollo urbano y la eficiencia del Estado. Impulsaré reformas para enfrentar la delincuencia con decisión, fortalecer la coordinación entre instituciones y brindar un respaldo efectivo a la Policía Nacional. La seguridad es clave para proteger a las familias, recuperar los espacios públicos, promover el desarrollo y acabar con el miedo para volver a las calles libremente.
Asimismo, impulsaré una agenda que incentiva la inversión privada, la generación de empleo y el fortalecimiento de las micro y pequeñas empresas, que mueven gran parte de la economía de nuestro capital. Más empleo son más oportunidades.
Prestaré especial atención a problemas complejos como el transporte urbano y la falta de acceso a servicios básicos. Necesitamos un país donde la salud y la educación sean derechos reales, no privilegios. Ha llegado el momento de recuperar la esperanza.
Por Ricardo Pérez Luyo, candidato al Senado Nacional por Unidad Nacional (número 5)
Un estado que funciona
El Perú no fracasa por falta de recursos, sino por un Estado débil que no los convierte en bienestar. Hoy, cerca del 45% de los proyectos iniciados desde 2012 siguen inactivos; la informalidad laboral bordea el 72%; el desempleo juvenil supera el 11%; la anemia afecta al 43% de niños menores de tres años y millones aún no acceden al agua potable.
Propone 5 acciones: 1) Seguridad con inteligencia, control territorial, reforma penitenciaria y justicia digital. 2) Ordenar el Estado: disciplina fiscal, Consejo Fiscal fortalecido, simplificación regulatoria y reforma del Servicio Civil con meritocracia, evaluación y corrupción cero. 3) Reactivar el crecimiento: destrabar inversión pública y privada, corregir la fragmentación subnacional, minería responsable con trazabilidad y transición energética. 4) Inclusión y sostenibilidad: formalizar PYMES y empleo con responsabilidad social y participación juvenil. 5) Convertir crecimiento en bienestar: salud integrada, mejor educación, cierre de brechas digitales y empleo juvenil digno.
El financiamiento es viable: más recaudación al activar minería formal, agroexportación, pesca y turismo, y un pacto fiscal serio: no más gasto sin respaldo y máxima eficiencia del gasto público. El Perú requiere un Senado de primera.