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Sunday, June 21, 2026
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    ¿Estabilizar el rodríguez-chavismo o coadyuvar a parir una nueva democracia en Venezuela?

    ¡Venezuela deberá renacer desde el propio vientre de las madres venezolanas! ¡Las juventudes, no solo cronológicas, sino de todas las generaciones que se han mantenido en la vanguardia del pensamiento democrático; desde las abuelas y abuelos sabios, con sus mentes brillantes y espíritus renovados, hasta las trabajadoras y trabajadores de mayor experiencia en los distintos campos; junto a nuestras muchachas y muchachos! ¡Todos son imprescindibles!

    Intentar concientizar a individuos mal acostumbrados a la vagancia de realizar interminables diagnósticos y desempeños peores, manipulando tardíos e ineficaces tratamientos a los padecimientos más importantes y urgentes de las familias venezolanas, ¡es sencillamente un desperdicio inaceptable!

    Después de contemplar durante sesenta y siete años —se dice fácil— a la Cuba castrista nadar a sus anchas en los charcos inmundos de mentiras, componendas internacionales y la peor prostitución imaginable, más allá de cuerpos y conciencias, y tras el designado por Francis Fukuyama como el “Fin de la Historia”; la caída del Muro de Berlín (1989) y la disolución de la Unión Soviética (1991), deberíamos convencernos de que a los tradicionales mercenarios de la política en América les ha llegado el ¡fin de su historia!

    Vayamos “hasta el final” para terminar con el engaño y la manipulación que han sufrido nuestras naciones.

    ¡El continente americano, de Alaska a la Patagonia, se mueve decidido a cambiar! Superando el modelo de continuismo y el asedio de un maltrecho izquierdismo populista, vacío de fórmulas reales para resolver los problemas sociales y el postergado desarrollo económico de nuestras naciones.

    Problemáticas graves de salud pública, con secuelas tanto físicas como emocionales, que incluyen desde la nutrición hasta el abandono paterno. Atrapados en laberintos rurales o urbanos de pobreza, carentes de los mejores afectos familiares, es allí donde arrecian la soledad, las drogas-dependencias y la criminalidad.

    ¿Con qué modelo de Estado podremos enfrentar exitosamente los tremendos y desafiantes hombres que aquejan secularmente a nuestras sociedades en América y en muchas más naciones del Hemisferio Occidental y del mundo?

    ¿Podremos construir democracias eficientes y eficaces sobre recetas de dictaduras de inspiración marxista o del clásico militarismo de derechas? ¿Reciclando consignas y rebautizándolas con nombres que nieguen los indispensables aprendizajes de la historia, como la urgente superación de los caudillos y la creación de “repúblicas aéreas” como el “socialismo del siglo XXI” o la “República Bolivariana de Venezuela”? ¡Así no lo lograron! ¡Nunca más deberán engañar a nuestras naciones de esa manera! ¡No lo permitiremos!

    Apenas comienza el amanecer a partir del inevitable uso de la fuerza inteligente asumida por los Estados Unidos, nuestro aliado fundamental en esta hora de renacimiento. Venezuela, más que solo agradecer, debe estar presta para evolucionar con la mayor rapidez posible, para ir junto a los Estados Unidos a favorecer la liberación de otros países secuestrados, y enfrentar los desastres humanitarios a los que siguen algunas naciones hermanas como Cuba, Nicaragua y Haití, por ejemplo.

    Vamos, todos los ciudadanos conscientes de América, a coadyuvar para parir la libertad y la nueva democracia para Venezuela. Esa que hemos anhelado durante tanto tiempo para todo el continente. Esa será la verdadera demostración del aprovechamiento de la gran oportunidad que se nos presenta desde esta actual administración de gobierno de los Estados Unidos. Ello consolidará toda una región americana como una zona promisoria para las inversiones en el campo energético, el desarrollo de nuevos materiales e insumos para expandir industrias, y para un proceso económico y social con gran intercambio comercial, desarrollo institucional continental y cultural.

    Debe fraguarse, a través de este aquí y ahora, a lo largo de este proceso que acaba de iniciarse en Venezuela, la activación de ese movimiento continental de la gran “Alianza por la Libertad de América”. Con esta oportunidad del renacer de Venezuela, ya a partir de su importante experiencia de la otra esperanzadora democracia iniciada por las luchas de la generación del 1928, que luego, entre 1945 y 1948, y de 1958 a 1998, produjo resultados muy importantes pero con desviaciones por la concepción de un Estado interventor en todo el espectro de la vida pública y privada, en lugar de mantenerse al servicio del ciudadano, producto de un crecimiento sin desarrollo, de corrupción. sin castigo, y de deconstrucción institucional, naufragando en las aguas de esa errónea concepción de estatismo económico y de un inconsciente personalismo partidista.

    Lo que no se consideró como la necesidad de la renovación permanente del liderazgo público, frente a la tendencia al estalinismo de caudillos que imperaron hasta su muerte, como fue el caso del gomecismo, que se tomó el tercio inicial del siglo XX. Luego, pasamos a las experiencias de prescribir unas reelecciones que, después de 10 años, se previó en lo que ahora evidenciamos como un gran error de diseño institucional de la Constitución de 1961. Ello ocasionó, fatídicamente, que los expresidentes se convirtieran en una suerte de perturbación y arma mortal contra la evolución de nuevos liderazgos dentro de nuestras organizaciones partidistas.

    En sistemas como los de China y Rusia, bajo Xi Jinping y Putin, respectivamente, se verificó la realidad del cambio que provocaron en sus constituciones para reelegirse y ejercer el control gubernamental permanente, como dictadores.

    De la Cuarta a la Quinta República, en nuestro caso venezolano, se profundizó el continuismo al promover y aprobar una reforma de posibilidad de reelección inmediata y sin restricción al número de veces, a todos los niveles: presidencial, de gobernadores y alcaldes.

    La peor pesadilla de involución que pudimos imaginar fue lo que resultó en Venezuela del continuismo del castro-chavismo-madurismo. Por todo ello, estamos seguros de que podremos impulsar una transición más pronto de lo que algunos creen, y en un proceso democrático que deberá mejorar un nuevo y pleno Estado de derecho.

    Debemos observar con suma atención los cambios que se están produciendo en los países de Centroamérica y Suramérica. No solo por victorias electorales y avances en mejoras apreciables en gestiones públicas, como en El Salvador, Argentina y Ecuador, sino porque apenas ha comenzado todo un nuevo ciclo mundial de renovación del capitalismo y sus instituciones. En América debemos propulsar la alternancia como un valor fundamental de la democracia.

    En Venezuela, a partir de la inevitable intervención del pasado 3 de enero, con el uso del poderío de fuerza armada e inteligente de Estados Unidos, bajo la actual administración del presidente Donald J. Trump MacLeod, se inició una forma inédita de construcción de un nuevo camino para la estabilización del país, a la vez que se mueve, inexorablemente, hacia los progresivos desmontajes de las estructuras criminales que se asentaron y apoderaron del control del Estado venezolano.

    Es menester superar el modelo de represión castrista, neutralizando a los enemigos de la libertad y la democracia americanas. Debemos despejar nuestro territorio de las mafias de los carteles de Colombia y México, con sus componentes y cómplices en lo que una vez fueron auténticas Fuerzas Armadas “Libertadoras de Venezuela”. Erradicar los Ejércitos de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), custodios, cómplices y hoy día socios en la producción de narcotráfico, principalmente hacia Estados Unidos y Europa, así como en otras partes del mundo. La prioridad es acabar con estas “economías que solo matan gente”.

    Al mismo tiempo, es preciso acabar con perniciosas influencias foráneas en nuestro futuro Estado democrático, provenientes de sistemas dictatoriales como los de Rusia, China o Irán, que intentarán mantenerse en nuestra sociedad y hacer vida de espionaje y amenaza permanente para nuestra seguridad nacional, continental y hemisférica.

    [emailprotected] / @gonzalezdelcas