Durante años hemos sido silenciados.
Quemaron nuestros templos, nuestras hierbas, nuestras palabras, nuestros cuerpos.
Pero no pudieron borrar el código sagrado que habita en nuestra sangre: el ADN de las antiguas sacerdotisas, guardianas del amor, la curación y la sabiduría de la Tierra.
Nos estan despertando
Y si sientes un suave llamado, un recuerdo que no viene de la mente,
un llanto que llega sin motivo,
o un profundo deseo de servir a la Luz y restablecer el equilibrio,
es porque eres uno de ellos
Cómo reconocer la llamada:
– Siente la energía de lugares, personas, ciclos de la Luna.
– Tu cuerpo responde a la verdad con escalofríos, calor, lágrimas.
– La injusticia y las mentiras te molestan profundamente.
Busca la belleza, la verdad y lo sagrado en todo.
– Lleva recuerdos de templos, estrellas y sabiduría antigua.
La misión de la nueva sacerdotisa:
– Anclar lo Divino Femenino a la Tierra.
– Transformar cada gesto, palabra y elección en un acto de amor consciente.
– Sanar con el ejemplo.
– Honra el cuerpo, la naturaleza y lo femenino en ti y en los demás.
– Unir donde antes había separación.
– Para recordar lo sagrado donde parecía olvidado.
El regreso del sacerdocio no es una profecía lejana, lo es ahora.
Nosotros somos los que recordamos.
Los que se curan a sí mismos.
Quienes encienden el fuego sagrado femenino en el corazón del mundo.
ORACIÓN DE LA SACERDOTISA
Madre Santa, que vives en mí.
Despiértame ahora a tu templo interior.
Que mis manos sanen,
que mi voz te bendiga,
que mis ojos revelen la verdad.
Permíteme caminar con dulzura y poder,
recordando que cada paso es sagrado.
Que tengo cielo y tierra en mi corazón,
y ser instrumento de tu luz,
de tu Amor y de tu Sabiduría.
Así será.