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Monday, June 22, 2026
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    La forma elusiva: La semántica de Guadalupe

    GUADALUPE BURELLI DE ARRÁIZ | VASCO SZINETAR”Fue un privilegio tenerla cerca durante esa década; la siguiente nos condujo hacia distintas responsabilidades. Guadalupe destacó como gerente en el Centro Cultural Consolidado y luego como directora cuando pasó a la Fundación Corp Group Centro Cultural, manteniendo la alta calidad artística”

    Por TAHÍA RIVERO

    La creación de la Galería de Arte Nacional, al principio de los años ochenta, protagonizó el relanzamiento del arte venezolano. Fue allí donde coincidí con Guadalupe Burelli y un centenar de personas todas interesantísimas. Allí también trabajaba Rafael Arráiz, su futuro esposo. Con criterios museológicos de vanguardia, la GAN comenzó a desarrollar ángulos desconocidos de nuestra iconografía e historiografía. Participar en su diseño programático hizo que se convirtiera en un lugar placentero y gratificante con un especial sentido de comunidad.

    En ocasiones la vida se vuelve admirable, sin estridencias, el discurrir se torna encantador como la más elocuente obra de arte. En compañía de Guadalupe, la cotidianidad en la GAN avanzaba entre citas con Alfredo Boulton para la exposición de Juan Pedro López, el proceso de restauración de la Reticulárea de Gego o la adquisición de imponentes obras de Reverón para la colección permanente.

    Pero vivíamos el paroxismo de la juventud y en medio de la inconformidad y del desdén natural, yo notaba, sin embargo, cómo Guadalupe florecía. Instalada en el optimismo, nos hacía ver con humor y perspicacia el costado posible y rotundamente extraordinario de una película, un paseo a la playa, las novelas de Virginia Woolf o una sencilla reunión con la pandilla de las don faber, como bautizamos al grupo de mujeres emancipadas de la GAN.

    Guadalupe logró superar el nivel estético de cualquier agasajo sin que padeciera las limitaciones de nuestros ingresos. Su precisión en torno a las cualidades de lo básico saltaba a lo excepcional. Varias veces reeditamos El festín de Babette, en alusión a la película danesa que tanto impactó nuestras despensas. Su apreciación de la realidad la tornaba tan vívida como un sueño. Y en las rendijas de esa realidad habitaba su semántica de las formas, su elegancia natural que gestionaba los requisitos de lo social y familiar con un estilo diferente que, sin duda, la hacía resaltar.

    Fue un privilegio tenerla cerca durante esa década; la siguiente nos condujo hacia distintas responsabilidades. Guadalupe destacó como gerente en el Centro Cultural Consolidado y luego como directora cuando pasó a la Fundación Corp Group Centro Cultural, manteniendo la alta calidad artística con una notable presencia en el panorama cultural del país. Durante su gestión se exhibieron exposiciones de diversas temáticas que abordaron lo internacional y lo vernáculo con excelentes investigaciones y montajes museográficos. Allí también fortaleció su perfil como editora, supervisando la publicación de libros y catálogos de arte. Posteriormente trabajó con la Fundación para la Cultura Urbana, donde documentó y publicó el libro. Italia y Venezuela: 20 testimonios.

    La amistad es esa pequeña puerta que se ensancha para dejar entrar al universo, que el mío sea menos estrecho se lo debo a Guadalupe. Un instante compartido, un cruce cómplice de miradas, puede encarnar la suma de una vida.