Las intensas lluvias que se han registrado en Antioquia y Medellín durante lo que debería ser el inicio de la llamada ‘temporada seca’ tienen su origen en el fenómeno de La Niña.
Según Fredy López, profesor de Ingeniería Ambiental de la Universidad de Medellín, este fenómeno se consolidó a principios de diciembre debido a un enfriamiento de las aguas del océano Pacífico por encima del promedio.
Aunque su intensidad ha sido calificada entre débiles y medias, su persistencia ha provocado que los suelos se mantengan saturados y que la nubosidad sea constante en la región.
A pesar de que históricamente los meses entre diciembre y marzo se caracterizan por ser soleados y con escasas precipitaciones en la región andina, este año la realidad climática ha sido opuesta.
El experto señala que, si bien las aguas del Pacífico están comenzando a recuperar su temperatura normal, los efectos de La Niña podrían extenderse durante el resto de enero y febrero, desapareciendo por completo hacia el mes de marzo.
Esta anomalía climática no solo afecta la cotidianidad de los ciudadanos, sino que también pone en riesgo a sectores económicos como el agrícola, el porcino y el lechero debido al exceso de humedad..
El balance de afectaciones en lo que va del 2026 ya muestra consecuencias trágicas en la capital antioqueña.
Hacia el futuro cercano, las autoridades y expertos mantienen la alerta por un cambio drástico en el clima. Las modelaciones indican que, tras el retiro de La Niña, existe una posibilidad media de que se forme el fenómeno de El Niño entre los meses de marzo y abril, con una mayor consolidación hacia junio.
Fredy López advierte que este próximo fenómeno podría ser fuerte, lo que implicaría un giro hacia sequías severas, incendios forestales, mayor contaminación del aire y serias dificultades para los cultivos. perfilando al 2026 como un año de alta complejidad climatológica para el departamento.
Saldo de afectacionesEl Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (Dagrd) informó que eEn 2026 han atendido un total de 250 emergencias en la ciudad, de las cuales 54 están directamente relacionadas con la actual temporada de lluvias.
Ante esta situación, el director Carlos Quintero hizo un llamado urgente al autocuidado ya la corresponsabilidad ciudadana, instalando a los habitantes a estar alerta ante cambios inusuales en el entorno.
Una de las recomendaciones principales es reportar a la línea de emergencias 123 si se observa una disminución repentina en el nivel del agua de una quebrada, ya que esto suele ser un indicador de represamientos en la parte alta que podrían derivar en crecientes súbitas o avenidas torrenciales destructivas.
A nivel departamental, la situación es igualmente compleja y requiere la intervención directa del Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres de Antioquia (Dagran).
Carlos Mario Zuluaga Gómez, director encargado de la entidad, informó que eEn lo que va del 2026 se han presentado 11 emergencias en el departamento, de las cuales 7 han sido provocadas por las fuertes lluvias, dejando un saldo total de 1.322 familias afectadas.
Los municipios de Uramita, San Francisco y Turbo han sido los más golpeados recientemente.