Puntos clave Trump dice que cualquier país que comercie con Irán se enfrentará a un arancel del 25% en todos los negocios con EE.UU. La amenaza es amplia, pero aún faltan detalles legales clave, lo que deja a los mercados en duda sobre la aplicación de la ley. El comercio de Brasil con Irán es modesto, pero la exposición de Estados Unidos es mucho mayor, lo que aumenta la presión sobre los exportadores y los bancos. Donald Trump ha abierto un nuevo frente en la campaña de presión de Washington sobre Irán: los terceros países.
En una publicación de Truth Social el lunes, dijo que cualquier país que “haga negocios” con Irán pagará un arancel del 25% sobre “todos y cada uno de los negocios” que realice con Estados Unidos, “con efecto inmediato”, y calificó la orden de “final y concluyente”.
El momento político no es sutil. La advertencia se produce cuando Irán enfrenta su malestar interno más agudo en años, luego de que las protestas que comenzaron a fines de diciembre se extendieran por todo el país.
Los informes de detenciones masivas, cientos de muertes y fuertes restricciones a las comunicaciones han alimentado el escrutinio internacional. Trump ha planteado públicamente conversaciones con funcionarios iraníes y al mismo tiempo ha amenazado con acciones militares si continúa la represión.
La amenaza de Trump de un arancel comercial del 25% contra Irán pone a Brasil en la mira. (Foto reproducción de Internet) La amenaza arancelaria añade una segunda palanca: aislar económicamente a Teherán al obligar a sus socios a calcular el costo para Estados Unidos de mantenerse comprometido.
Quién podría verse más afectado depende de cómo defina Washington “hacer negocios”. La red comercial de Irán pasa por importantes compradores y centros, incluidos China e India, y conductos regionales clave como Turquía, los Emiratos Árabes Unidos e Irak.
La amenaza de sanciones reforma el cálculo comercial de Brasil Beijing ya ha criticado la idea y ha señalado que defenderá sus intereses, poniendo a prueba si el arancel se convierte en una política o sigue siendo una señal de advertencia.
Para Brasil, la exposición es real pero desigual. En 2025, Brasil importó alrededor de 84,5 millones de dólares de Irán, destacando la urea, los pistachos y las pasas. Las exportaciones brasileñas a Irán fueron mucho mayores, alrededor de 2.900 millones de dólares, concentradas en maíz, soja y azúcar.
Sin embargo, el comercio de Brasil con Estados Unidos eclipsa eso: hasta octubre de 2025, las exportaciones estadounidenses a Brasil totalizaron alrededor de 45.300 millones de dólares, mientras que las importaciones estadounidenses desde Brasil fueron de alrededor de 34.700 millones de dólares.
Esa brecha explica por qué la amenaza es importante. Incluso antes de que aparezca una norma formal, los bancos, las aseguradoras y los transportistas pueden reforzar el cumplimiento, lo que genera fricciones para los flujos de productos básicos.
Si Washington pasa de la retórica a la aplicación de la ley, las empresas brasileñas podrían enfrentar una elección difícil: mantener las ventas iraníes o proteger el acceso al mercado estadounidense.