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Monday, March 16, 2026
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    El Premio Nobel, Machado, Trump y quién llegará a gobernar Venezuela

    Puntos clave María Corina Machado está tratando de “cambiar” su aura Nobel por el respaldo de Trump en la lucha por la sucesión de Venezuela. Donald Trump quiere el premio Nobel, o al menos la validación pública que conlleva. Los guardianes del Nobel de Noruega intervinieron rápidamente: basados ​​en reglas, no negociables y directos al respecto. Se supone que un Premio Nobel de la Paz debe poner fin a una discusión, no iniciarla. Sin embargo, la sugerencia de María Corina Machado de que podría “darle” su Nobel de 2025 a Donald Trump nunca se centró principalmente en la medalla en Oslo. Se trataba de influencia en Washington.

    Las instituciones noruegas del Nobel actuaron rápidamente para descartar la idea. Su punto era simple: el Premio de la Paz no puede revocarse, compartirse ni transferirse a un tercero.

    El nombre del laureado es el premio. Machado puede elogiar a Trump, presentar el premio como un reconocimiento a sus acciones o elegir qué hacer con el dinero del premio, pero no puede convertirlo en premio Nobel mediante donación.

    Y aun así, la medida tiene sentido político, porque el “comercio” es simbólico, no legal.

    El Premio Nobel, Machado, Trump y quién llegará a gobernar Venezuela Trump ha señalado repetidamente que quiere el Premio Nobel de la Paz, presentándose como un negociador que puso fin a conflictos y merece el honor.

    El discurso de Machado ofrece lo que desea: un titular que lo presenta como el hombre que “libró” a Venezuela de Maduro, incluso si el comité del Nobel se niega a seguir el juego.

    El telón de fondo es explosivo. El 3 de enero, Nicolás Maduro fue capturado y puesto bajo custodia estadounidense para enfrentar cargos penales.

    En el momento en que Maduro desapareció, la verdadera batalla pasó a ser la sucesión: quién será reconocido como la cara legítima de una nueva Venezuela y quién obtendrá el apoyo práctico de Washington.

    El mensaje de Machado va dirigido directamente a esa decisión. Ella está señalando que si Trump quiere crédito por una intervención histórica, debería respaldar la figura más asociada con una ruptura clara con el antiguo sistema, no una versión renombrada del mismo.

    Eso es importante porque Trump ha cuestionado públicamente la posición política de Machado y los informes han retratado fricciones personales en su círculo por su victoria en el Nobel.

    Una reunión prevista en Washington la próxima semana convierte todo el episodio en una prueba de influencia, no de etiqueta. Para los lectores extranjeros, esto no es una telenovela.

    Venezuela cuenta con enormes reservas de petróleo, impulsa la migración en todo el hemisferio y sigue siendo un caso vivo a favor de sanciones, flujos de energía y estabilidad regional.

    La identidad de la próxima coalición gobernante determinará la rapidez con la que esas presiones se alivien o se intensifiquen.