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Monday, June 15, 2026
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    Los pumas repoblaron los Farallones de Cali: avistamientos con cámaras trampa revelan detalles sorprendentes

    Autoridades ambientales de Cali reportaron nuevos registros de pumas y otras especies silvestres en los Farallones, gracias a cámaras trampa instaladas en la zona rural, un hallazgo que reafirma la importancia de este ecosistema como refugio de biodiversidad y eje de conservación para la ciudad.

    Los Farallones de Cali conforman uno de los complejos montañosos más emblemáticos del suroccidente colombiano y son el principal pulmón verde de la capital vallecaucana. Allí nacen varias de las fuentes hídricas que abastecen a la ciudad y se conservan bosques andinos y de niebla que sirven de hábitat a numerosas especies de fauna y flora, muchas de ellas sensibles a la intervención humana.

    El trabajo de investigación y monitoreo científico lo desarrolla el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma) y el Instituto Alexander Von Humboldt. De acuerdo con la información, estos dispositivos han captado el paso de pumas y de otros animales silvestres, evidenciando que los grandes depredadores continúan utilizando los corredores ecológicos que conectan las montañas con áreas menos intervenidas.

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    Los registros obtenidos en zonas rurales del municipio cobran especial relevancia. Foto:Harvey Núñez Libreros, Comunicaciones Dagma

    La presencia de pumas es considerada por los expertos como un indicador de buena salud ecosistémica, ya que se trata de un depredador tope que solo puede sostenerse en territorios donde existe una cadena alimentaria robusta y suficiente disponibilidad de presas. Su registro mediante cámaras trampa confirma que, pese a las presiones antrópicas, los Farallones siguen siendo un refugio crucial para la fauna silvestre.

    Las imágenes también ponen de relieve el trabajo de monitoreo que adelantan la Alcaldía de Cali y las entidades ambientales locales, que han apostado por el uso de tecnología para hacer seguimiento a las especies y generar información clave para la toma de decisiones. El material obtenido alimenta bases de datos sobre biodiversidad y permite diseñar estrategias más precisas de conservación.

    Igualmente se han presenciado varios mamíferos. Foto:Harvey Núñez Libreros, Comunicaciones Dagma

    “Los resultados de estos equipos, que incorporan inteligencia artificial al monitoreo de vida silvestre, son contundentes. Se han logrado captar 6310 registros de mamíferos que habitan en los predios de conservación de la ciudad, incluidas especies sombrilla como pumas, que demuestran que el bosque caleño está vivo”, explicó Lina Marcela Botía Muñoz, directora del Dagma.

    Al mismo tiempo, los registros de fauna en zonas rurales cercanas a la ciudad recuerdan la necesidad de fortalecer la convivencia entre comunidades humanas y vida silvestre. La expansión urbana, la apertura de vías y algunas prácticas productivas pueden incrementar el riesgo de conflicto con animales como el puma, por lo que las autoridades insisten en la importancia de la educación ambiental y de reportar cualquier avistamiento por los canales oficiales.

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    Proteger los bosques y la fauna de los Farallones contribuye a regular el agua. Foto:Harvey Núñez Libreros, Comunicaciones Dagma

    El mensaje central de la campaña en torno a estos hallazgos es claro: los Farallones de Cali no solo son un paisaje icónico, sino un territorio vivo donde la conservación debe ser una tarea compartida. De ahí que se promuevan acciones comunitarias, acuerdos de conservación con propietarios rurales y actividades de sensibilización dirigidas a colegios y organizaciones locales.

    Para la ciudad, la conservación de este macizo montañoso no es solo un asunto ecológico, sino también de seguridad hídrica y adaptación al cambio climático. Proteger los bosques y la fauna de los Farallones contribuye a regular el agua, mitigar gradualmente y mantener condiciones ambientales más estables en la región, beneficios que se traducen en calidad de vida para millones de caleños.

    Con el “rugido de la conservación” que hoy se siente en los Farallones, Cali refuerza su compromiso de integrar la naturaleza en su proyecto de ciudad. Los nuevos registros de pumas son, al mismo tiempo, una buena noticia y un llamado a redoblar esfuerzos para que este patrimonio natural se mantenga intacto para las generaciones presentes y futuras.

    Más noticias en EL TIEMPO Jaider Felipe Vargas Morales

    REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL