Puntos clave La inflación de Uruguay en 2025 fue del 3,65%, por debajo de la meta del 4,5% y el cierre de año más bajo desde 2001. Los precios de diciembre cayeron un 0,09%, extendiendo 31 meses consecutivos dentro de la banda de tolerancia del 3% al 6%. El banco central recortó la tasa de política al 7,5% y dijo que es posible una mayor flexibilización en 2026. Uruguay cerró 2025 con una inflación del 3,65%, por debajo del objetivo del 4,5% del Banco Central de Uruguay y el resultado de fin de año más bajo desde 2001. El desafío es pasar de limitar los precios a evitar un incumplimiento prolongado a medida que el crecimiento se enfría.
Los precios al consumo cayeron un 0,09% en diciembre (a menudo redondeado al -0,1%). Eso mantuvo la inflación dentro de la banda de tolerancia oficial del 3% al 6% por trigésimo primer mes consecutivo.
La inflación subyacente también se mantuvo contenida. La medida excluyendo frutas, verduras y combustibles aumentó un 0,04% en diciembre y fue un 3,89% interanual. Un segundo indicador básico subió un 0,24% mensual y se situó en el 3,66% en 12 meses.
Uruguay cierra 2025 con su inflación más baja desde 2001. (Foto reproducción Internet) La caída de diciembre fue generalizada. Los alimentos y bebidas no alcohólicas, la vivienda, los servicios públicos y el transporte hicieron bajar el índice. La restauración, el alojamiento y la recreación, el deporte y la cultura lo impulsaron al alza.
Dos líneas de hogares ayudaron a explicar el resultado. Los precios de los alimentos cayeron un 0,36% porque las verduras bajaron un 5,8%. La vivienda y los servicios públicos cayeron un 1,44%, y las facturas de electricidad disminuyeron un 4,9% después de que la empresa estatal aplicara su bono anual “UTE Premia”.
Con una inflación por debajo de la meta y un crecimiento más débil de lo esperado, el banco central recortó su tasa de política en 50 puntos básicos el 23 de diciembre, del 8% al 7,5%, en una decisión unánime.
El gobernador Guillermo Tolosa ha calificado un nuevo riesgo: “desaparecido desde abajo”. Lo ha vinculado con expectativas más bajas, una actividad más débil y un peso que puede reforzar la desinflación.
La mediana de previsiones de los analistas privados sitúa la inflación en el 4,52% para finales de 2026 y en el 4,63% en un horizonte de 24 meses. Los funcionarios también dejaron la puerta abierta a una postura expansiva en 2026, lo que podría llevar las tasas por debajo del nivel “neutral” si la trayectoria proyectada se mantiene.
La agencia de estadísticas publicó las cifras en las redes sociales y los medios locales las hicieron circular. La cuestión ahora es si Uruguay puede mantener la credibilidad de los precios sin reducir la demanda.
Verificación: Aquí no se inventó nada; Todas las cifras y afirmaciones reflejan informes publicados y verificables.