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Saturday, June 13, 2026
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    Iglesia: “No llegó el desembolso de la Alcaldía a hogares de niños”

    El obispo auxiliar de Santa Cruz, monseñor Estanislao Dowlaszewicz, se refirió al inicio del año, señalando que se debe empezar con esperanza, solidaridad y con la misión de “hacernos felices y solidarios los unos con los otros”, bajo la bendición de Dios, dejando de lado la superficialidad de las fiestas de fin de año.

    En ese sentido, Dowlaszewicz lamentó que en medio de los buenos deseos por Año Nuevo, no todos tuvieron una buena despedida del año pasado, como fue el caso de los hogares de niños, indicando que no recibieron el desembolso por parte de la Alcaldía de la urbeña para la celebración de las fiestas de fin de año.

    “Decimos felices fiestas y hoy día qué podemos decir a los niños de los hogares que estaban esperando la Navidad y el Año Nuevo con el desembolso por parte de la Alcaldía y hasta ahora no llegó ni un centavo para ellos”, dijo el monseñor.

    En ese marco, el prelado reflexionó que los buenos deseos por Año Nuevo no solo deben reducirse a un simple buen deseo, sino que debe traducirse en un compromiso “hacernos mutuamente felices”, a través de la solidaridad los unos con los otros a lo largo de los 365 días del período que inicia.

    LA NAVIDAD CON SUPERFICIALIDAD

    Dowlaszewicz también expresó su preocupación por la superficialidad con la que se celebra la Navidad, ya que actualmente se ha dejado de lado el verdadero significado de esta celebración que está apegada a un Dios que protege, ilumina y bendice y se ha cambiado por figuras de renos tirando de un trineo llevado por un Papa Noel vestido de rojo. Asimismo, indicó que el canto de villancicos está ahogado por canciones muy que no tienen nada que ver con el espíritu navideño y la estrella de Belén es casi imperceptible entre las millas de luces que brillan en los árboles, en las vitrinas.

    Finalmente, invita a los fieles a reflexionar sobre aquello que genera tensiones y resta felicidad en sus vidas, para reencontrarse con la palabra de Dios, que —dijo— “tiene poder para transformar nuestras vidas”.

    “La palabra de Dios tiene poder, pero solo entonces funcionará en nuestras vidas si lo permitimos, si nos abrimos a la palabra experimentaremos la alegría que fluye desde Belén”, concluyó.