Puntos clave La Cámara Baja de México respalda nuevos aranceles elevados sobre 1.400 categorías de importaciones de China y otros socios asiáticos que no son parte del TLC. El gobierno dice que está defendiendo los empleos locales y aumentando los ingresos, mientras que las empresas temen mayores costos y cadenas de suministro rotas. La medida llega justo antes de una revisión crucial del pacto comercial entre Estados Unidos, México y Canadá en 2026, con Washington observando de cerca. La última gran noticia económica de México no tiene que ver con el crecimiento, sino con la protección. Los legisladores de la cámara baja aprobaron un proyecto de ley para aumentar o imponer aranceles de hasta el 50 por ciento a más de 1.400 categorías de importaciones.
Las medidas apuntan principalmente a bienes de China y otros países asiáticos que no tienen un acuerdo comercial con México. La mayoría de las nuevas tasas se sitúan en torno al 35 por ciento y se aplicarían hasta 2026 si el Senado da ahora su aprobación.
Sobre el papel, la lista parece técnica: autopartes, vehículos, acero, plásticos, textiles, ropa, electrónica, electrodomésticos y más. En la práctica, afecta a casi todas las cadenas industriales que hicieron de México un favorito del nearshoring.
El nuevo muro arancelario de México pone a prueba las importaciones asiáticas y las relaciones con Estados Unidos. (Foto reproducción de Internet) Se ven afectados alrededor de 52 mil millones de dólares de importaciones anuales, aproximadamente el 8 por ciento de todo lo que México compra en el extranjero. El Ministerio de Finanzas espera recaudar cerca de 3,8 mil millones de dólares de ingresos adicionales el próximo año.
El impulso arancelario de México señala un giro geopolítico hacia Washington El equipo de la presidenta Claudia Sheinbaum sostiene que la medida nivela el campo de juego frente a los productos asiáticos baratos, a veces subsidiados, y protege los empleos mexicanos.
También ayuda a cerrar una creciente brecha comercial con China y le da al presupuesto un respiro sin un aumento amplio de impuestos. Pero la historia detrás de esta historia es geopolítica.
Washington ha advertido que México no debe convertirse en una puerta trasera para que los productos chinos entren al mercado estadounidense en virtud del Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá.
Al encarecer muchos insumos asiáticos, México indica que está dispuesto a estrechar la frontera por su cuenta, en lugar de esperar nuevas amenazas de Estados Unidos. Para los expatriados y los inversores extranjeros, esto es más que un ajuste aduanero.
Podría significar precios más altos para automóviles, productos electrónicos y ropa en México, nuevos dolores de cabeza para las fábricas que dependen de piezas asiáticas y una nueva prueba de si la deslocalización cercana a México realmente ofrece una alternativa estable a la fabricación en China.