Puntos clave Panamá se ofrece a mediar entre Washington y Caracas y acoger temporalmente a funcionarios venezolanos clave para aliviar las tensiones. El país teme que un enfrentamiento en torno a Venezuela pueda extenderse al Caribe y sacudir el Canal de Panamá. Está en juego una vía fluvial que maneja alrededor del 5% al 6% del comercio mundial y sustenta todo el modelo económico de Panamá. Los líderes de Panamá han observado la creciente tensión entre Estados Unidos y la Venezuela de Nicolás Maduro con un temor práctico: que un enfrentamiento en el Caribe pueda acercarse incómodamente al Canal de Panamá.
El vicecanciller Carlos Hoyos dice que el presidente José Raúl Mulino está dispuesto a hacer algo inusual para un país pequeño.
Panamá está dispuesta a actuar como mediador y, si es necesario, a recibir temporalmente a ciertos miembros del círculo gobernante venezolano, como parte de una salida negociada a la crisis.
En términos simples: dar a las figuras poderosas una salida segura para que tengan menos motivos para luchar hasta el final. Esa oferta se produce mientras Estados Unidos despliega una gran presencia naval cerca de Venezuela y lleva a cabo más de veinte ataques contra barcos que vincula con los cárteles de la droga.
Panamá ofrece una vía de salida para que los aliados de Maduro mantengan segura la ruta comercial. (Foto reproducción de Internet) Caracas responde con ejercicios militares y discursos airados. En Washington y Miami, algunas voces hablan ahora abiertamente de obligar a Maduro a abandonar el poder.
Para los expatriados y los inversores extranjeros, la verdadera historia es una franja de agua de 51 millas que atraviesa Centroamérica. El Canal de Panamá recibe más de 13.000 cruces de barcos al año y transporta una parte importante del tráfico mundial de contenedores.
Cualquier interrupción, incluso por seguros más altos o barcos desviados, se reflejaría en los precios de los fletes y los tiempos de entrega. El gobierno de Mulino enfatiza la neutralidad permanente del canal y se presenta como un actor tranquilo y basado en reglas en un vecindario ruidoso.
El debate ahora se extiende desde los estudios de televisión hasta las redes sociales en toda América Latina, y se agudizó después de que Donald Trump sugirió que Estados Unidos debería “recuperar” el canal.
La apuesta de Panamá es que una diplomacia silenciosa y un desembarco controlado para un régimen fallido son menos riesgosos que esperar a ver qué sucede cuando la política de cañoneras choca con las arterias comerciales del mundo.