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Monday, June 22, 2026
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    tierra arrasada

    En su búnker de Berlín, en los tiempos finales del Tercer Reich, las diabólicas órdenes de Hitler se dirigieron a arrasar con Alemania. El motivo lo expresó claramente: Si Alemania no ha estado a la altura de mis designios, entonces no merece sobrevivir…

    El ejecutor decisivo de aquello, Albert Speer, quien se hizo apoderado de Hitler, se negó a cumplir las órdenes y Alemania no fue arrasada por la atrocidad final del llamado Führer.

    La Guerra Mundial dejó a Alemania en escombros. Pero si Hitler se hubiera salido con la suya, no habrían sido escombros sino un cementerio lo que habría quedado de la patria alemana.

    La lógica del poder envilecido suele ser la misma. O yo o nosotros somos el poder, o que la destrucción total caiga sobre el país. No importan las justificaciones retóricas, sean del tenor que sean; La lógica del poder envilecido es satánica.

    Muchos países a lo largo de la historia han padecido semejante barbarie. Y en el presente, no pocos están amenazados de lo mismo por un poder establecido que se sabe perdido.

    La capacidad de destruir del poder envilecido debe ser superada. La historia es testimonio. Y la posibilidad de reconstrucción nacional, también.