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Sunday, June 21, 2026
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    El papa León XIV declara sobre Venezuela y pide más diálogo

    En pleno viaje el papa León XIV dijo a los periodistas que lo acompañan en el avión que, aunque no sabe mucho más sobre la situación de Venezuela, sabe que hubo una llamada telefónica entre Maduro y Trump y que de esa conversación aparentemente no salió nada concreto, por lo cual Estados Unidos se prepara para llevar a cabo acciones militares en este país. El Papa abogó contra esta alternativa.

    Su posición está basada en los siguientes puntos:

    La guerra es siempre mala, la paz es mejor.La presión económica es una mejor alternativa que la acción militar.El pueblo venezolano sufre más que el gobierno por las acciones de fuerza.La Iglesia venezolana debe colaborar en la búsqueda de la paz y el cese de la violencia.Aunque tenemos el mayor respeto por este nuevo papa León XIV, quien habla un lenguaje con el cual estamos generalmente alineados, debemos discrepar de su opinión sobre lo que debe hacerse en nuestro país, por no estar en sintonía con la historia venezolana de lo que va de siglo.

    En primer lugar, debemos decir que es la responsabilidad de la Iglesia Católica venezolana mantener al Papa, en todo momento, totalmente bien informado de la situación en el país. No solamente sobre lo que está sucediendo en el momento, sino sobre los antecedentes históricos que originan las acciones de hoy. Si ello no se hace, el Papa no podrá tomar decisiones de acuerdo con la realidad del país. Sería un grave error no mantenerse bien informado o, peor aún, darle información incorrecta sobre lo que sucede.

    Sabemos que en Venezuela la inmensa mayoría de los representantes de la Iglesia Católica rechazan el plano al régimen chavista que ha arruinado al país. Una minoría, como, por ejemplo, el arzobispo de Caracas parece estar alineada con Nicolás Maduro y su régimen ilegal corrupto. Tenemos que asumir que la información que fluye hacia el Vaticano desde Venezuela es suficiente para darle al Papa una visión certera de la situación venezolana.

    Si ello es así, también tenemos que asumir que el Papa conoce bien la situación venezolana y todavía piensa que el diálogo es la mejor solución para Venezuela.

    Si ese es el caso, debemos decir que está muy equivocado, o como dicen en criollo, está más pelado que rodilla de chivo.

    Al Papa parece no importarle que el diálogo haya sido totalmente desacreditado en Venezuela como vía de posible entendimiento. Y la razón del desprestigio es trágicamente sencilla: no puede existir un diálogo entre las víctimas y los victimarios, como no pudo existir un diálogo entre Hitler y los judíos o entre Stalin y los campesinos rusos masacrados por él. Un diálogo exige equivalencia moral entre las partes. Dos partes pueden dialogar sobre sus diferencias si ambas son honestas, si persiguen sinceramente una solución a esas diferencias. Pero se necesita estar bien desprevenido para creer que Chávez o Maduro han realmente deseado dialogar. No. Estos criminales nunca han deseado dialogar sino, como decía Chávez, freír las cabezas de los enemigos en aceite hirviendo, incluyendo las cabezas de los prelados católicos que se le oponían, como ha sido el caso de los ataques de esos criminales contra nuestros cardenales y demás dignatarios de la Iglesia venezolana que han osado criticarlos.

    Sobre la situación de Venezuela hemos tenido ya 16 reuniones de diálogos en varias partes del mundo, por exigencia de los países europeos o de la región, o promovidos por la legión de alacranes que existen en el país y hasta acompañados por el Vaticano. Todos esos diálogos han terminado con un desconocimiento total por parte del régimen de los compromisos y promesas hechas a la otra parte. El país ha sido engañado una y otra vez. ¿Y ahora viene este Papa a pedir más diálogo? Por favor, León XIV, ¿es que 25 años de terror desatado en contra del pueblo venezolano no son suficientes para decir basta?

    Después de cada diálogo el régimen soltaba a unos pocos venezolanos inocentes que tenían presos para, inmediatamente, apresar un nuevo grupo, por lo cual el número de presos políticos de este maldito régimen nunca ha bajado de 900 a 1.000.

    El Papa pide diálogo, pero no parece saber quiénes son los miembros del régimen con el que pide dialogar. No parece saber que son narcotraficantes, contrabandistas de petróleo, ladrones del erario, aliados de los países forajidos del planeta, lavadores de dinero, enemigos declarados de la democracia y de la libertad. No representan un Estado, sino una pandilla criminal transnacional.

    ¿O es que el Papa no conoce de los informes de las Naciones Unidas, de la OEA, de los tribunales internacionales de justicia?

    ¿O es que el Papa no sabe que en Venezuela se llevaron a cabo elecciones en julio de 2024 que resultaron en una aplastante victoria de la democracia y que Maduro le dio un palo a la lámpara y se declaró dictador?

    ¿Cómo puede el Papa pedirle al pueblo venezolano sentarse a dialogar con un régimen ilegítimo y usurpador? Venezuela está hoy bajo secuestro de una pandilla con la cual sería un pecado mortal sentarse a dialogar.

    Dice el Papa que dialogar es mejor que la acción de fuerza porque es necesario proteger a los venezolanos. No se da cuenta de que durante estos 25 años de diálogos han muerto millas de venezolanos a manos de las fuerzas represivas del régimen, están en la cárcel centenares de venezolanos, han huido del país millones de venezolanos. ¿Qué más sufrimiento podemos esperar?

    La acción armada contra Maduro no se ve como una guerra prolongada porque no existe una fuerza que defienda efectivamente a Maduro. Esa acción probablemente duraría horas, es decir, será algo rápido. En cambio, dialogar toma tiempo, es una excusa para que el régimen siga en el poder.

    Francamente nos parece muy miope la postura del papa León XIV sobre la situación venezolana. No parece reflejar la voz de su gente en Venezuela, sino que repite la postura cómoda de quienes pasan agachados mientras un crimen de la mayor magnitud se desarrolla frente a sus ojos.