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Monday, June 15, 2026
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    Codelco y Glencore apuestan por una nueva era del cobre en el norte de Chile

    Puntos clave Codelco de Chile eligió a Glencore como socio preferente para una nueva y gigantesca fundición de cobre en la región de Antofagasta. La planta procesaría 1,5 millones de toneladas de concentrado al año, y Codelco suministraría hasta 800.000 toneladas en virtud de un acuerdo a largo plazo. El proyecto señala un alejamiento de las ruidosas batallas ideológicas hacia una inversión dura que mantenga más valor y empleos en Chile. La cuprífera estatal chilena, Codelco, ha dado silenciosamente un gran giro estratégico. Al firmar un memorando de entendimiento con Glencore para una nueva fundición en el norte, se apuesta a que una asociación disciplinada con un comerciante global hará más por el crecimiento que los eslóganes sobre cómo “controlar” los recursos.

    Sobre el papel el proyecto es sencillo. Glencore diseñará, financiará, construirá y operará una fundición en la Región de Antofagasta, probablemente cerca de la ciudad de Antofagasta o Tocopilla.

    Está previsto que la planta trate alrededor de 1,5 millones de toneladas de concentrado de cobre al año según los estándares medioambientales modernos. A cambio, Codelco negociará un contrato de suministro de hasta 800.000 toneladas anuales durante al menos diez años, con opción a prórroga por otra década.

    Codelco y Glencore apuestan por una nueva era del cobre en el norte de Chile. (Foto reproducción de Internet) Para mayo de 2026 está previsto realizar un estudio de prefactibilidad. Si las cifras funcionan, la construcción comenzaría alrededor de 2030 y las operaciones entre 2032 y 2033. Las estimaciones de la industria cifran la inversión en aproximadamente entre 1.500 y 2.000 millones de dólares.

    Chile apunta a capturar más valor del cobre en casa La historia detrás de la historia trata sobre dónde se captura el valor del cobre. Chile es el principal productor del mundo, pero gran parte de su producción sale como concentrado semiprocesado que luego se refina en Asia, especialmente en China, que ahora domina la capacidad de fundición mundial.

    En casa, el envejecimiento de las plantas y las luchas políticas por la contaminación provocaron cierres, dejando al país con sólo una pequeña parte de la refinación mundial.

    Este acuerdo, junto con una modernización planificada de otra fundición vinculada al estado en Paipote, sugiere una respuesta diferente: menos instalaciones obsoletas y con fugas y proyectos más serios y con mucho capital cerca de las minas.

    Para los expatriados, inversionistas y socios comerciales, es una señal de que Chile todavía quiere ser un centro predecible y basado en reglas para los metales que alimentan la transición energética, y que está listo para trabajar con grupos privados dispuestos a poner dinero real y tecnología sobre la mesa.