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Thursday, June 25, 2026
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    La privatización de Sabesp pasa de ser una reforma de escaparate a una prueba política para Tarcísio

    Cuando el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, decidió vender el control de Sabesp, quería demostrar que el estado podía dar un paso atrás y dejar que los mercados financiaran los servicios básicos mejor que los políticos. Sabesp es una de las empresas de agua más grandes del mundo.

    En 2024, el Estado redujo su participación y recaudó alrededor de R$ 14.800 millones (2.700 millones de dólares) en una venta de acciones que los inversores aclamaron como modelo para el resto de Brasil. Para muchos inversores extranjeros, fue una señal de que São Paulo estaba abierto a los negocios.

    Para sus seguidores, esto era simple sentido común. Una empresa con menos interferencia política podría endeudarse e invertir más, ampliar las tuberías y las plantas de tratamiento más rápido y, finalmente, llevar agua potable y alcantarillado a los suburbios pobres y a las zonas rurales.

    Las cifras del gobierno dicen que desde el acuerdo, millones de personas obtuvieron agua corriente, nuevas conexiones de alcantarillado y tratamiento, incluso en asentamientos informales largamente ignorados.

    La historia en línea, sin embargo, tomó un rumbo diferente. Informes internos del gobierno estatal muestran ahora a Sabesp como una de las principales fuentes de críticas dirigidas a Tarcísio. Las quejas ante los reguladores y los sitios web de consumidores alcanzaron niveles récord después de la privatización.

    La privatización de Sabesp pasa de ser una reforma de escaparate a una prueba política para Tarcísio. (Foto reproducción de Internet) Muchos se refieren a facturas más altas, cobro agresivo de deudas y cortes nocturnos de agua en partes del Gran São Paulo. Estos problemas chocan con una grave sequía y recuerdos de fracasos pasados.

    El futuro de Sabesp se convierte en una prueba para el camino reformista de Brasil En 2023 una empresa eléctrica privada, Enel, dejó barrios sin electricidad durante días. Se convirtió en un símbolo de cómo los operadores privados pueden fracasar cuando controlan servicios esenciales.

    Hoy, muchas publicaciones en las redes sociales advierten que Sabesp se está convirtiendo en “la nueva Enel”, incluso cuando los problemas provienen de tuberías viejas o de embalses bajos, no del modelo de propiedad. Detrás de las cifras hay una lucha por el rumbo del país.

    Un lado ve a Sabesp como una prueba de que atraer socios privados puede impulsar proyectos largamente postergados y reducir el uso político de las empresas estatales. La otra parte utiliza cada queja para argumentar que vender empresas públicas sólo trae consigo shocks de precios y un peor servicio.

    Para Tarcísio, ampliamente visto como un posible candidato presidencial en 2026, el futuro de su agenda de reformas puede depender de cuál de estas historias los votantes decidan creer.