La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó este lunes que las brigadas de evaluación han completado la inspección técnica de más de 30.000 inmuebles en el país, tras el devastador doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que afectó al territorio nacional el 24 de junio.
En el despliegue del programa de habitabilidad “Venezuela Renace” en Caracas, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), Rodríguez indicó que las viviendas e infraestructuras evaluadas han sido categorizadas mediante un código de colores (verde, amarillo y rojo) para determinar el grado de afectación.
Precisó que más de 12.000 casas clasificadas en nivel amarillo –aquellas que no presentan fallas en sus estructuras principales– están siendo “intervenidas activas” para su reparación, mientras que los inmuebles marcados en rojo continúan bajo análisis técnico para definir las acciones de reconstrucción o demolición correspondientes.
El último saldo oficial tras un mes del evento telúrico registra saldo de 5.546 fallecidos, 16.740 heridos y 17.907 damnificados. Asimismo, las autoridades cuantificaron 856 edificios con daños diversos y 190 estructuras colapsadas.
El Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) informó que ha llevado a cabo revisiones independientes en más de 8.000 edificaciones para identificar vulnerabilidades urbanas y orientar a las comunidades.
Rafael Argotti, miembro de la junta directiva del gremio, detalló que más del 70% de las estructuras examinadas por sus especialistas resultaron habitables, mientras que el 25% fue calificado bajo “habitabilidad con precaución” o “no habitable”.
Argotti agregó que el equipo técnico mantendrá las inspecciones prioritarias en las zonas de Caracas con mayor antigüedad estructural y alta densidad poblacional.
En el ámbito macroeconómico, el Banco Mundial presentó una estimación preliminar que sitúa en 19.600 millones de dólares los daños causados por los terremotos en la infraestructura nacional.
El organismo internacional advirtió que la velocidad de la reconstrucción será un factor determinante, pues un proceso lento podría condicionar negativamente el desempeño de la economía venezolana en la próxima década.