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Monday, July 27, 2026
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    La presión impositiva de 2026 será la más baja en 20 años: por qué es difícil acelerar la baja de retenciones

    Los dirigentes del sector agropecuario mantienen en alto la bandera de las retenciones cero, una reivindicación que se podría considerar justa pero que es de imposible cumplimiento sin que se reactiven otros sectores de la economía que son perjudicados por el cambio de modelo.

    Este año el Gobierno enfrenta una caída de la recaudación de impuestos que tiene origen, entre otras cosas, en la reducción de solo unos puntos de los derechos de exportación a los granos ocurrido el año pasado.

    De acuerdo con datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), está previsto que este año la presión tributaria disminuya 0,7 punto porcentual, desde 21,5% de 2025 a 20,8%, lo que sería el nivel más bajo desde 2006.

    Vale aclarar que la presión tributaria es una relación entre dinero recaudado y Producto Bruto Interno (PBI). Puede ocurrir que, si una economía crece y se recauda lo mismo, la presión disminuya. O puede pasar que una economía crezca poco, como está ocurriendo ahora en Argentina, y la recaudación baje, lo que genera el mismo efecto. También puede ocurrir que una baja de la presión tenga origen en una caída de ingresos por decisión política, como es la disminución de alícuotas, o que se recaude menos debido a una coyuntura económica negativa.

    Cabe recordar que, en diciembre del año pasado, el Gobierno nacional determinó una baja permanente de los derechos de exportación. En ese contexto, las retenciones al poroto de soja bajaron del del 26% al 24%; los subproductos de soja (harina y aceite, entre otros); del 24,5% al 22,5%; el maíz y el sorgo, del 9,5% al 8,5%; el trigo y la cebada, del 9,5% al 7,5%; y el girasol, del 5,5% al 4,5%.

    En tanto, el 21 de mayo último anunció la baja al trigo y la cebada del 7,5% al 5,5% a partir de junio, y de la soja a partir de enero de 2027.

    Cuál fue el impacto en la recaudación El reporte del IARAF mide el impacto de los ingresos que genera cada impuesto en el total de la recaudación. En ese sentido, precisa que la pérdida de ingresos por IVA explica la mayor contracción (0,43 puntos porcentuales del PBI), seguido por Derechos de exportación (0,19), Aportes y contribuciones a la Seguridad Social (0,15), Derechos de importación y tasa estadística (0,10), Impuestos Internos (0,08) e Impuesto al cheque (0,03). La suma de las reducciones sería equivalente a 1 punto porcentual del PBI.

    En sentido contrario, Bienes Personales aportaría 0,02 del PBI, impuesto a los combustibles aportaría un extra de 0,07 del PBI y Ganancias 0,11 puntos porcentuales del PBI, sumando entre ambos recursos equivalentes a 0,19 puntos porcentuales del PBI.

    En rigor, el dato muestra que la caída de la actividad de los sectores relacionados con los transables, como es la industria y el comercio, que traccionan el consumo, estaría impactando de manera tan negativa en el IVA que impide ser “más generoso” con la reducción de otros impuestos. Dado que la caída del IVA tiene origen en la merma de la actividad de los sectores más perjudicados por el cambio de modelo económico, no resultaría prudente para el Gobierno profundizar la baja de impuestos sin que haya una recuperación en la industria y el comercio. Del mismo modo se registra una caída de la participación de las contribuciones a la Seguridad Social, que se explica por la caída del empleo registrado.

    Retenciones: la presión tributaria al campo ya bajó Según señala el IARAF, la presión tributaria efectiva nacional proyectada para 2026 “se ubicaría en el nivel más bajo de las últimas dos décadas, como resultado de una reducción cercana a 1,8 puntos porcentuales del PBI respecto de 2023”.

    “La mayor parte de esa disminución se concentraría en IVA, Impuesto PAIS, Bienes Personales y Derechos de Exportación, mientras que Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social e Impuesto a los Combustibles compensarían parcialmente esa caída”, indica el estudio.

    Pero el IARAF indica que, como 2023 fue afectado por una sequía, el año comparable sería 2022. Respecto de ese momento en la serie, la presión fiscal de los impuestos vinculados al comercio exterior bajó de 3,19% a 1,34%. Una parte significativa de ello lo explica la desaparición del Impuesto PAIS. Pero el 70% tiene origen en la disminución de las retenciones.

    Cae la recaudación El equipo económico ve que se está complicando lo que hasta ahora era el punto fuerte del modelo: el ancla fiscal. Para lograr mantener el superávit dentro de los parámetros acordados con el FMI recurre a sumar ingresos extraordinarios, como son las ganancias del BCRA, privatizaciones y pisar pagos. En cambio, lo que estaba más débil, que eran las reservas internacionales, se están fortaleciendo.

    Proporcionalmente, el tributo que ha perdido mayor poder recaudatorio fueron los derechos de exportación. Según indica el IARAF en otro trabajo, en los primeros seis meses del año los ingresos del fisco cayeron 5,3%. De ello, las recaudaciones de mayor caída habrían sido las retenciones (40%), seguida por Internos coparticipados (18,1%) y por los derechos de importación (16,7%).

    Los tributos con aumento real de recaudación habrían sido el impuesto a los combustibles (19,6%), Bienes Personales (7%) y Ganancias (2,1%). Si se excluye de la recaudación a los tributos vinculados al comercio exterior (derechos de exportación e importación), la recaudación total habría descendido un 3,6% en términos reales interanuales.

    El principal impuesto, el IVA neto de devoluciones y reintegros, habría tenido una baja de recaudación del 7,7% en términos reales respecto al primer semestre de 2025. El segundo tributo de mayor importancia relativa, los aportes y contribuciones de la seguridad social, habría descendido un 4% real interanual.