“Me dijeron que era una morgue improvisada. Pasé 48 horas ahí y esto fue lo que vi”, así comienza un reportaje sobre la labor en Los Silos, el lugar habilitado temporalmente por el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) en el puerto de La Guaira para recibir a los cadáveres de las víctimas de los terremotos del pasado 24 de junio.
Tras el sismo, el Senamecf habilitó esta aduana del puerto, como sitio principal para el resguardo y procesamiento de las víctimas: se trata de un centro de triaje a cielo abierto, donde el personal forense trabaja las 24 horas del día, tratando cada cuerpo como evidencia bajo una estricta cadena de custodia.
De acuerdo con el reportaje Nawseas y difundido por el Senamecf, el recorrido empieza con la inspección técnica. A cada cuerpo se le asigna un número de entrada que alimenta la base de datos oficial —una cifra que, aclaran los forenses, no debe confundirse con las de personas desaparecidas que manejan las ONG.
Se explicó que cada número es un cuerpo ingresado, no un caso resuelto. Ahí mismo se hace la identificación primaria: fijación fotográfica y, si la persona conserva la piel de los dedos, la prueba de necrodactilia, en la que el forense retira con cuidado la capa epidérmica, la coloca sobre su propia mano enguantada e imprime la huella para cotejarla contra los registros existentes.
Si el cuerpo llega sin familiares, pasa a antropología forense, donde se establece su perfil —edad, sexo, morfología, ancestralidad— y se documentan tatuajes, prendas y pertenencias.
Luego avanza a odontología forense, que suma un odontograma al expediente, y por último se extraen muestras de ADN de piezas dentales, uñas y huesos. Incluso las extremidades o restos separados se etiquetan como restos misceláneos y reciben el mismo proceso individualizado de identificación.
¿Por qué operar al aire libre? La decisión de operar a cielo abierto generó críticas, pero los forenses y autoridades venezolanas la defienden: ninguna morgue del país está diseñada para procesar cientos de cuerpos en un solo día, y confinarlos en un espacio cerrado implicaría riesgo sanitario, además de revictimizar a las familias y ralentizar el trabajo.
Asimismo, se aseveró, que con cada identificación confirmada se emite un acta de defunción.y para garantizar una sepultura digna se sumaron voluntarios de funerarias privadas y carpinteros que donan ataúdes y servicios gratuitos.
Además, se afirmó que los cuerpos no identificados permanecen resguardados por un tiempo prudencial según la capacidad del servicio forense; Cumplido ese lapso, reciben sepultura en el cementerio La Esperanza.
Por último, el Senamecf informó que en la sede de Los Silos quedan 38 cuerpos sin reclamar, y las familias que aún buscan a niños, niñas y adolescentes pueden acudir directamente a ese punto.