Con la llegada del invierno, la albufera de Mar Chiquita vuelve a convertirse en uno de los destinos más buscados por los amantes del pejerrey. Sin embargo, más allá de la pesca dentro de la laguna costera, existe un fenómeno natural que año tras año despierta una enorme expectativa: la remontada del flecha de plata por los canales y arroyos que atraviesan la Ruta Provincial 11 rumbo a las zonas de desove. Las primeras señales de ese movimiento ya comenzaron a aparecer y alimentan el entusiasmo de quienes esperan uno de los mejores momentos de la temporada.
Los primeros piques ya son una realidad La novedad llegó de la mano de Alejandro Ruocco, colega del programa radial Acá está el Pique, de La Red Mar del Plata, quien informó sobre las primeras capturas registradas en el arroyo Grande durante la jornada del miércoles 22. El reporte fue realizado por Gabriel Romagnoli, quien confirmó que los primeros pejerreyes ya comenzaron a ingresar a los cursos de agua dulce que conectan con la albufera.
Si bien todavía se trata de un movimiento inicial, la aparición de los primeros ejemplares suele marcar el comienzo de una etapa muy esperada por los pescadores, quienes llegan desde distintos puntos para intentar capturar ejemplares robustos y de excelente calidad.
El recorrido que realiza el flecha de plata Durante el invierno, buena parte de los pejerreyes que habitan la albufera de Mar Chiquita remontan los cursos de agua dulce para completar su ciclo reproductivo. Aunque muchos desovan dentro del propio sistema lagunar, otros buscan sectores más tranquilos río arriba, aprovechando la conexión con diversos arroyos y canales ubicados entre Mar Chiquita y Villa Gesell. Se trata del arroyo Sotelo (Km 473), Canal 7 (Km 464,5), arroyo Grande (Km 456), Canal 5 (Km 450), arroyo De Las Gallinas (Km 443,5) y el arroyo Chico (Km 435). Lugares excelentes para la pesca, aunque con algunos que siempre marcan la diferencia. Todos ellos ofrecen excelentes posibilidades de pesca, aunque cada temporada algunos sectores sobresalen por encima del resto según el movimiento del cardumen.
Una pesca para caminar y buscar el pique A diferencia de otros ámbitos, la pesca en estos arroyos exige recorrer largas distancias. En muchos casos, los pescadores deben caminar cerca de una hora siguiendo el curso de agua hasta encontrar los sectores donde el pejerrey se encuentra activo. Por ese motivo, la paciencia y la observación resultan tan importantes como el equipo utilizado.
Cuando el pejerrey comienza a remontar los arroyos, algunos detalles técnicos pueden marcar la diferencia. Brazoladas largas pescando al fondo, plomos livianos, que permitan una deriva natural del aparejo y pescar incluso contra la corriente, cuando las condiciones lo permiten, son claves a no olvidar. En cuanto a las carnadas, la mojarra viva de pequeño tamaño continúa siendo una de las grandes favoritas, aunque el camarón teñido de amarillo suele ofrecer excelentes resultados en estos ambientes.
Para completar el equipo, el anzuelo N.º 5 sigue siendo una referencia prácticamente obligada entre quienes conocen estos pesqueros.
Un invierno cargado de expectativas Aunque todavía resta mucho camino por recorrer y recién comienzan a aparecer los primeros ejemplares, el inicio de la remontada genera un lógico optimismo entre los aficionados. Además, el buen presente que atraviesa la costa bonaerense, sumado al regreso del pejerrey manila a Mar del Plata y Necochea después de varios años, alimenta las esperanzas de vivir una temporada invernal con excelentes capturas. Así, la naturaleza marca el calendario antes que cualquier pronóstico, y todo indica que el espectáculo del flecha de plata ya comenzó en los canales y arroyos de Mar Chiquita.
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