Esta semana deben definirse las mesas directivas para senadores y diputados, por lo que se intensificarán las negociaciones entre las bancadas para la conformación de las fórmulas. Lo que está en juego es el equilibrio de poderes que delimitará el nuevo flujo que tendrá el Parlamento con dos cámaras.
Esta semana deben definirse las mesas directivas para senadores y diputados, por lo que se intensificarán las negociaciones entre las bancadas para la conformación de las fórmulas. Lo que está en juego es el equilibrio de poderes que delimitará el nuevo flujo que tendrá el Parlamento con dos cámaras.
Lo más concreto hasta la fecha es la intención de Fuerza Popular de presidir la Cámara del Senado, teniendo como carta principal a Miguel Torres. Tener la presidencia del Senado implica tener el control total del Congreso (a partir del segundo año, este rol se intercala con la presidencia de Diputados), y esto busca rescatar la tradición —que se rompió en 2016— de que el oficialismo asuma el control parlamentario, al menos durante el primer tramo del quinquenio legislativo.
Con el Senado casi definido y consensuado, la disputa se centra en la presidencia de diputados, que garantizaría el equilibrio de poderes dentro del propio Parlamento. A lo largo del último año, el debate ha estado centrado en la función del nuevo Senado, pero es momento de regresar el foco al desempeño que tendrá la Cámara Baja, hoy que los diputados serán los encargados de cocinar los textos legislativos y de efectuar las labores de control político.
Hasta la fecha, Renovación Popular es la propuesta para liderar la Cámara de Diputados. ¿Pero la bancada celeste puede ser el contrapeso al fujimorismo? Más allá de que la relación entre ambas fuerzas políticas no ha sido la mejor en el último quinquenio unicameral, resulta difícil pensar que puedan desempeñar una labor técnica opositora. Y digo técnica porque lo que se avecina es una ola de propuestas legislativas populistas de diputados que buscarán darse a conocer y presionar hasta el límite al Senado para que sus textos sean aprobados. En el último quinquenio, la bancada celeste no se destacó por posturas técnicas ante medidas populistas.
La pregunta es: ¿quién podría establecer un lineamiento técnico desde la Mesa Directiva? Por perfiles, la bancada del Partido del Buen Gobierno se posiciona como la más adecuada para desempeñar la mano de obra. Un punto que juega en su contra es la falta de experiencia política, y para las negociaciones de la mesa directiva, este factor es clave porque todo se define en el arte de ceder espacios.
Los de PBG tienen el perfil que tuvo Avanza País, aunque en versión tecnocrática-oenegera. Pero ese es el perfil de estudioso que podría ser el filtro necesario para contener las medidas populistas. La gran pregunta es si están dispuestos a asumir el encargo durante el primer año de gestión, quizás el más difícil por todo el alojamiento que se debe implementar al tener al frente un sistema parlamentario nuevo. Los congresistas de Jorge Nieto deberán demostrar cuán listos y dispuestos están para entrar a las verdaderas arenas políticas, más allá de los discursos elocuentes en los medios de comunicación. Quedan algunos días para descubrirlo.