El balance global de la inmunización infantil vuelve a encender las alarmas en el continente. Según las estimaciones más recientes del reporte anual Wuenic (publicado el pasado 15 de julio por la Organización Mundial de la Salud y Unicef)mientras la mayoría de las naciones intentan cerrar las brechas dejadas por la pandemia, Venezuela se posiciona —junto a Bolivia— como uno de los países que ha empeorado de manera drástica sus indicadores de vacunación infantil en comparación con los niveles de 2019.
Las cifras reflejan una realidad dramática en el territorio nacional: actualmente, más de 200.000 niños y niñas venezolanos no han recibido ni una sola dosis de las vacunas esenciales. El rezago es tan severo que la cobertura contra enfermedades letales pero prevenibles —como la tos ferina, los tétanos y la difteria (DTP)— apenas alcanza el 50%.
Más de 200.000 niños y niñas venezolanos no han recibido ni una sola dosis de las vacunas esenciales | Foto OPSSin embargo, lejos de ofrecer estrategias de contingencia para vacunar a los niños desprotegidos, la respuesta gubernamental ha priorizado el racionamiento administrativo sobre la emergencia sanitaria.
El pasado 29 de mayo, el Ministerio de Salud, a través del Viceministerio de Redes de Salud Colectiva, emitió la circular N° VRSC/DGE/DI 020/2026, la cual exhorta a las direcciones de ambulatorios y hospitales públicos del país a “optimizar” y racionar la cantidad de vacunas administradas diariamente. El argumento del ente gubernamental es que estas medidas regulatorias se mantendrán “mientras aumenta la disponibilidad de vacunas en el país”.
Esta ordenanza afecta la aplicación de vacunas esenciales en las primeras etapas de vida y hace referencia a la BCG (Bacilo de Calmette-Guérin), el biológico que protege contra las formas graves de tuberculosis, la pentavalentetoxoide tetánico-diftérico ya la viral trivalente SRP (contra sarampión, rubéola y parotiditis). Al limitar las dosis por jornada, el personal de enfermería se ve obligado a dosificar los viales multifrasco.
De acuerdo con el ministerio, los centros de atención de parto con menos de 10 recién nacidos por día podrán administrar la BCG los días lunes, miércoles y viernes. Las dosis se aplicarán a los recién nacidos de ese día, del día anterior que no hayan sido egresados ya quienes hayan hecho cita para esas jornadas.
En los establecimientos con más de 10 partos al díala administración de la vacuna se debe coordinar en hospitalización y citar en días alternos.
Asimismo, se ordenó a las autoridades regionales seleccione solo uno o dos centros para vacunar diariamente en horario matutino, con el fin de determinar dónde serán referidos los recién nacidos.
En cuanto a la pentavalentela circular instruye que se prioriza el cumplimiento de las dosis del primer año de vida y que se diferencia la aplicación del cuarto y quinto refuerzo hasta contar con una mejor disponibilidad de dosis.
Sin embargo, el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) establece que la vacuna pentavalente se aplique a los 3, 6 y 9 meses de edad. Posteriormente, recomienda un refuerzo a partir de los 18 meses y otro a los 5 años.
Sobre el toxoide tetánico-diftéricoel gobierno ordenó que su aplicación se limitara únicamente a los servicios de emergencia para la atención de heridas de riesgo ya los servicios de atencion prenatal de personas cuya última dosis fue recibida hace más de 10 años.
Las autoridades regionales deben seleccionar solo uno o dos centros para vacunar diariamente en horario matutino | Foto OPSPara la SRPla instrucción del Ministerio de Salud es cumplir únicamente con la administración de la primera dosis y diferir la segunda hasta que haya disponibilidad de más vacunas.
En el pai se contempla que la primera dosis debe aplicarse a partir del primer año de edad y la segunda antes de cumplir los 2 años de edad.
Esta política de control genera lo que los expertos llaman “oportunidades perdidas” en la inmunización comunitaria, pues si a un centro de salud acuden menos niños de los requeridos —por ejemplo, siete—, el multifrasco no se abre, por lo que las familias tienen que regresar otro día. Esta barrera administrativa choca con la realidad socioeconómica del país, porque los altos costos de traslado y los salarios precarios impiden que muchas madres puedan costear un segundo viaje, lo que provoca que una parte significativa de la población infantil regrese a sus hogares sin ser vacunada y quede desprotegida.
A principios de junio, días después de conocerse la orden, la reacción de la comunidad médica no se hizo esperar. A través de un comunicado conjunto, la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría (SVPP), la Sociedad Venezolana de Infectología (SVI), la Sociedad Venezolana de Salud Pública (SVSP) y la Academia Nacional de Medicina (ANM) manifiestan su rechazo a la circular. Las instituciones exigieron a las autoridades nacionales y regionales garantizar lo antes posible la adquisición de dosis suficientes y de calidad para cumplir con el pai.
“Desde la Academia Nacional de Medicina, la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría vemos con asombro y con mucha tristeza cómo el Ministerio Popular de la Salud trabaja sin haber informado previamente, porque hay una gran opacidad comunicacional desde el ministerio, porque en Venezuela los médicos no sabemos cuántas vacunas hay, cuántas dosis hay, cuántas se requieren. Todo lo sabemos por los caminos verdes cuando nos enteramos por la página de la OPS, la página de la Unicef y entonces súbitamente aparece la cantidad de la baja cobertura vacunal”, sostiene el pediatra y exdirector del hospital JM de los Ríos Huniades Urbina.
El médico también señala con preocupación que si Venezuela ya arrastra de por sí una baja cobertura de vacunación, la medida de restringir el suministro es una contradicción sanitaria alarmante.
“Si ya tenemos bajas coberturas vacunales y de paso vas a estar escatimando en las pocas dosis que hay, estamos haciendo un mal trabajo, porque si usted no pone las dosis correctas en el paciente, está protegido, sí, pero no está protegido completamente”afirma.
El gremio médico en Venezuela desconoce cuántas vacunas hay en el país | Foto OPSSegún datos de la OPS, la cobertura por tos ferina, tétanos y difteria en niños, niñas y adolescentes venezolanos es de apenas 50%. Esto significa que el Estado está dejando desprotegida a la mitad de la población infantil frente a enfermedades totalmente prevenibles.
Por su parte, la recomendación de la Organización Mundial de la Salud es que la cobertura por parte del Estado debe ser del 95%, por lo que Venezuela está 45 puntos por debajo de la recomendación.
“Todo eso es potestad del Ministerio Popular de la Salud, porque existe la ley de vacunación de inmunizaciones en Venezuela, donde además dice que debe ser gratuito, universal, en cantidad, de calidad y conveniente, y eso tiene que estar publicado en el portal del Ministerio Popular de la Salud. ¿Cuántos niños nacen en Venezuela? Sabemos que son, de acuerdo con el INE, 550.000 niños. Con base en eso, usted tiene que programar, con el Fondo Rotatorio de vacunas de la OPS, y pedir las vacunas con un año de antelación porque ellos tienen que programar las vacunas para todos los miembros, que son más de 22 países en América para, en consecuencia, comprar las vacunas en grandes lotes a menores precios. Cada país pone una cuota aparte y, con base en esa cuota aparte, a usted le asignan las vacunas”, denuncia Urbina, quien también fue presidente de la Academia Nacional de Medicina.
La Organización Mundial de la Salud sostiene que la cobertura vacunal por parte del Estado debe ser del 95% | Imagen referencial – Comunidad de MadridElvia Badell, presidenta de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, alertó sobre el metamensaje perjudicial que esta directiva gubernamental envía a la sociedad civil. Al condicionar o aplazar la inyección de vacunas vitales como la BCG —la cual debe aplicarse apenas el niño nace y antes de salir del hospital— las familias asumen erróneamente que la inmunización no es tan importante.
“Los pediatras somos víctimas de nuestro propio éxito”señala Badell, quien explica además que como las nuevas generaciones no vivieron las altas tasas de mortalidad infantil previas a la era de la pediatría preventiva, tienden a “jugar con la suerte” y descuidar los esquemas ante la falta de incentivos y facilidades del Estado.
“La gente juega a no cuidarse, a no cuidar a los muchachos, a no asistir a las consultas de niños sanos. Y ahora les parece que vacunar, con esta nueva tendencia antivacuna, no es tan necesarioporque ellos no han visto las enfermedades devastadoras como la poliomielitis, no han visto a la gente morir por difteria. Pero ahora es que estamos teniendo repunte de estas enfermedades que anteriormente habían sido erradicadas en el país. Entonces, esta racionalización de las vacunas, sumada a este pensamiento mágico, va a ser catastrófica en el país. Porque en las Américas se ha notado en la última década que hay una disminución general en el uso de las vacunas. Y en nuestro país es más acentuada por falta de los biológicos”, sostiene.
Lo que queda del esquema de vacunacion venezolano El esquema de inmunización infantil en Venezuela comienza entre las primeras 24 a 48 horas de vida con la aplicación de la vacuna BCG. Esta dosis única, conocida popularmente como la antituberculosa, se administra de forma obligatoria en las maternidades antes de dar el alta médica. Su propósito fundamental es proteger al recién nacido contra las variantes de la enfermedad, como la meningitis tuberculosa —que inflama los tejidos cerebrales— y la tuberculosis miliar, una condición donde la bacteria se disemina por el torrente sanguíneo hacia múltiples órganos vitales.
el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) en Venezuela incluye al menos 12 vacunas principales que protegen contra diversas enfermedades a lo largo de las distintas etapas de la vida, ampliándose a 20 tipos de biológicos al incluir las recomendaciones complementarias de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría (SVPP). Sin embargo, en la actualidad, en los centros públicos del país solo se suministran cinco de estas vacunas.
El esquema de inmunización infantil en Venezuela comienza entre las primeras 24 a 48 horas de vida con la aplicación de la vacuna BCG | Hospital Internacional de BumrungradoUna vez superada la etapa neonatal, el lactante inicia la serie primaria de la vacuna pentavalente, estructurada en tres dosis consecutivas que se aplican a los 2, 4 y 6 meses de edad. Este biológico multifuncional actúa como un escudo contra cinco patologías de alto riesgo: la difteria, el tétanos, la tos ferina, la hepatitis B y las infecciones causadas por la bacteria Haemophilus influenzae tipo Bresponsable de cuadros severos de neumonía y meningitis. Al cumplir el primer año, el esquema introduce la primera dosis de la trivalente viral (SRP), diseñado para frenar el contagio de tres virus en la infancia: el sarampión, la rubéola y la parotiditis o paperas.
La etapa más compleja del proceso se concentra a los 18 meses de edad, un período crítico donde convergen los refuerzos de ambas vacunas tras vencerse la inmunidad temporal de las primeras dosis. En este punto, los especialistas administran simultáneamente el primer refuerzo de la pentavalente —tras un año de espera desde la tercera dosis— y la segunda dosis oficial de la trivalente viral. De acuerdo con las pautas de las autoridades sanitarias, si la trivalente sufre retrasos institucionales por disponibilidad, el sistema público faculta su rescate tardío durante la etapa preescolar, entre los 4 y 5 años.
El PAI en Venezuela incluye al menos 12 vacunas principales, pero en la actualidad solo se suministran cinco | Fotografía iStockEl ciclo de protección infantil cierra a los 5 años, justo antes del ingreso formal del menor a la escolaridad regular. En esta fase se inyecta el segundo y último refuerzo de la pentavalente, una medida indispensable debido a que la memoria inmunológica frente a la difteria, los tétanos y la tos ferina decae de manera progresiva con el tiempo. El cumplimiento de estas ventanas cronológicas garantiza que el organismo infantil mantenga los anticuerpos activos frente a brotes comunitarios.
“Ya hemos abierto ventanas epidemiológicas donde hemos tenido casos de estas enfermedades que antes fueron erradicadas. Entonces, mal podemos nosotros, ahorita, decidir que no vamos a poner la cuarta y quinta dosis de estas vacunas tan importantes. en niños que están siendo susceptibles a presentar estas enfermedades”, indica Badell.
“Y no solo los niños, porque estas enfermedades no tienen edades. A estas enfermedades, así como las vacunas tampoco tienen edades, se le pueden transmitir a la abuela de la casa, al recién nacido que va llegando… lo que hace una tos ferina en un recién nacido puede ser hasta mortal. Entonces, no es acertado decidir que vamos a dejar de vacunar. Esa no puede ser la solución”, agrega.
El retroceso de la vacunación en Venezuela respecto a la regiónVenezuela pasó de ocupar una posición de vanguardia a quedar relegada al fondo de los indicadores sanitarios del continente. Hasta el año 2000, el país era considerado pionero en la región en materia de diseño de esquemas públicos de vacunación.niveles homogéneos de cobertura y actualización científica constante.
Hoy en día, la realidad es totalmente opuesta. Expertos señalan que el esquema público ha involucionado notablemente, habiéndose suspendido por completo del canal formal inmunizaciones clave como las del neumococo y el rotavirus, obligando a que estos solo puedan ser adquiridos en el sector privado a costos prohibitivos que oscilan entre los 100 y 250 dólares por dosis.
Expertos señalan que el esquema público de vacunación en Venezuela ha involucionado notablemente | Foto EFE“Hace más de ocho años que no se pone rotavirus a los niños venezolanos. Tampoco hay la vacuna contra el neumococo. Aunque está en el programa ampliado, tienen ocho años que no la compran. Entonces, escuchamos desde 2023 el cuento de que la OPS lo va a donar, pero al final no termina de llegar. Primero tienen que completar el esquema de vacuna original. En la segunda fase, reintroducir la vacuna contra rotavirus y neumococo y en la tercera fase adquirir e introducir la vacuna contra el VPH. La lista sigue, porque tampoco tenemos vacunas suficientes contra el meningococo, tampoco tenemos la vacuna contra la Hepatitis A, que hemos tenido epidemia de Hepatitis A silenciosa, y no está incluida en el programa de prioridad de inmunizaciones. No tenemos las que deben estar ni las nuevas que deben incluirse, porque no actualizan el esquema nacional de vacuna”, denuncia Urbina.
Otro caso crítico es el de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH). Mientras que en países tradicionalmente empobrecidos de la región como Haití se vacuna a niños y niñas a partir de los 9 añosen Venezuela el Ministerio de Salud mantiene una mora histórica. Los gremios pediátricos llevan desde el año 2007 exigiendo de manera formal la incorporación del VPH al esquema oficial de inmunización pública.
En Haití se vacuna a niños y niñas a partir de los 9 años contra el VPH | Foto OPS”El esquema de vacunación de Haití es mejor que el de Venezuela y Haití es el país más pobre de la región. Con eso estoy diciendo más o menos donde estamos (…). Y del VPH estamos hablando con el ministerio, desde el año 2007 que yo llegué a la presidencia de la sociedad de pediatría, y todavía es la fecha y no tenemos la del VPH incluida ni la han comprado. 20 años estamos esperando que pongan la del VPH. Ese es el problema”, resalta Urbina.
A pesar de que las autoridades prometieron en diciembre de 2022 que iniciarían la campaña nacional para el segundo trimestre de 2023, la realidad es que el Estado sigue sin comprar los lotes de vacunas. Esto condena a las familias a costearla de su propio bolsillo con salarios mermados o, en su defecto, dejar a sus hijos expuestos al riesgo oncológico futuro.
“A los pediatras no nos interesa vender vacunas, lo que pasa es que si no se ponen vacunas a nivel privado estaríamos hasta peor en materia de salud en Venezuela. Que tampoco es mucho, porque toda la vida los pediatras hemos vacunado en el sector privado máximo, en la buena época, hasta el 10% de la población. Pero eso es tarea de Estado”, recuerda Urbina.
La crisis de los niños “dosis cero”: una dura realidad internacionalEl estancamiento y el retroceso del sistema de salud ha ubicado a Venezuela en puestos vergonzosos en el ámbito internacional. Según los datos recopilados por la OMS y la OPS, el país se ubica actualmente dentro del listado de los 10 primeros del mundo con mayor número de niños “dosis cero”.
Un en esta denominación es aquel que no ha recibido ni una sola dosis de las vacunas sistemáticas del esquema de rutina, por lo tanto, está en un estado de exclusión sanitaria y social.
Según el reporte anual Wuenic 2025, en Venezuela unos 215.000 niños y niñas no están vacunados, lo que equivale a un 14% de la región latinoamericana y del Caribe.
“A nosotros nos preocupa sobremanera que tenemos un calendario de inmunizaciones donde hay 12, 13, 14 vacunas, y el país solamente tiene 5 y de las 5 que tiene, entonces, en 3 de ellas vamos a bajar la cobertura, vamos a espaciar la cobertura y vamos a negar dosis importantes. Pero esa no debe ser la conducta”, denuncia Badell.
“En el estado Bolívar, que está cerca de Brasil, donde hay una alerta epidemiológica de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, hay evidencia de difteria. Entonces, ¿voy a bajar las coberturas de difteria cuando hay un libre tránsito en la frontera entre Brasil y Venezuela? El estado Bolívar fue donde en el año 2016 comenzó la difteria y ya va a volver a comenzar. Tenemos en este momento en las Américas epidemias de sarampión, la gente dejó de vacunarse contra el sarampión. En Canadá, Estados Unidos y México se han presentado casos y muertes por sarampión”, agrega la pediatra.
Badell señala también que en Bolívar la población infantil menor de 5 años equivale a 220.000 personas, Según el último censo que maneja la SVPP (del año 2011), aunque reconoce que quizás la cifra ha incrementado un poco más.
“De esas 220.000 personas, 90.000 están en el municipio Caroní, es decir, en Puerto Ordaz. En Ciudad Bolívar hay 40.000 y el resto está en todo el estado. Si en la capital no hay vacunas, ¿qué vamos a dejar para el municipio Gran Sabana, para Maripa, para el interior del estado donde está distribuido? El estado es enorme y está distribuido parte de la población. Entonces, esto nos angustia, nos llama la atención porque cuando este dinero lo llevamos a números, si estamos hablando de que cada dosis cuesta centavos de dólar, vamos a poner 05. Estamos hablando de que no necesitamos 200.000 dosis porque son cinco dosis para cada niño, necesitamos 1 millón de dosis. Eso equivale a 500.000 dólares”, detalla Badell.
En Bolívar la población infantil menor de 5 años equivale a 220.000 personas | Foto OPSUrbina, por su parte, sostiene que las cifras de niños venezolanos en condición de dosis cero equipara la desatención del Estado con la realidad de países devastados por conflictos armados y pobreza extrema como Angola, la República Democrática del Congo y Sudán.
Para tener un sistema de salud mínimamente funcional, la OMS recomienda que los Estados inviertan anualmente entre 6% y 10% de su Producto Interno Bruto (PIB) en salud pública. En contraste, los organismos internacionales registran que Venezuela apenas destina el 0,5% de su PIB al presupuesto de salud, una cifra que ha caído sostenidamente de los ya insuficientes márgenes anteriores de entre 0,8% y 1,2%.
“El presupuesto de la inversión en salud que sugiere la Organización Mundial de la Salud para que todo marche nosotros lo vemos en países vecinos con sana envidia.. Verbigracia, El Salvador invierte entre 8 y 10 puntos del PIB. Venezuela recibió en su presupuesto creo que 22.000 millones el año pasado y utilizó el 0,5% para salud. Es por eso que no hay vacunas, es por eso que usted va a un hospital y solamente hacen hemoglobina, hematocrito y cuenta blanca, pero se va a hacer una glicemia y eso es un lujo, tiene que ir a otra parte a hacerse la glicemia. Olvídese de un examen de heces especiales, olvídese de nada. No estamos pidiendo nada estratosférico, estamos pidiendo las cosas normales”, explica Badell.
El misterio de la ayuda humanitaria: ¿dónde están las 71 toneladas?A la par de la escasez de vacunas se suma una controversia sobre el destino de los insumos médicos que ingresan al territorio nacional de forma internacional. Recientemente, la Federación Médica Venezolana (FMV), bajo la vocería de su presidente, el doctor Douglas León Natera, denunció la “desaparición del radar” de 71 toneladas de medicamentos e insumos médicos-quirúrgicos que fueron despachados por Estados Unidos a Venezuela como parte de los canales de asistencia técnica-humanitaria.
El cargamento fue recibido por las autoridades del Ejecutivo nacional. en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía. Posteriormente, figuras del gobierno como Delcy Rodríguez aseguraron públicamente que cerca de 47% de este material ya había sido distribuido con éxito en la red hospitalaria. Sin embargo, la FMV desmintió esta versión tras realizar un monitoreo gremial en centros asistenciales distribuidos a lo largo de 18 estados del país, en el que constataron que en las farmacias públicas y almacenes de los hospitales deteriorados no ha ingresado “ni una sola jeringa” de dicha donación.
“Ellos, el ministerio, el Estado, prefieren omitir la información para no dejar en evidencia que está quebrado el sistema de salud en Venezuela. ¿Dónde están las 71 toneladas de insumos que llegaron? No sabemos si comprados o donados por Estados Unidos, aparentemente comprados, nadie sabe. Hemos hecho presión, lo hemos dicho, nadie sabe dónde están esas supuestas 71 toneladas de insumos, tampoco sabemos si son equipos, si son medicamentos, no sabemos nada. Ese es el problema de tener un ministerio que no produce información. Dejan al dibujo libre para que, el día que hable, entonces lo pueden desmentir, pero la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría y la Academia hablamos con base en la información oficial que aparece en la página de la Oficina Panamericana de la Salud, Unicef y la Cruz Roja Internacional, porque ni siquiera la nacional habla”, denuncia Urbina.
El gremio médico del país desconoce el paradero de las 71 tonela das de ayuda humanitaria enviada por Estados UnidosEl gremio médico ha calificado la opacidad gubernamental como una “burla” ante la aguda escasez generalizada y ha exigido formalmente una auditoría transparente e inmediata para aclarar el destino de los medicamentos. Alertaron que más de 100.000 pacientes crónicos (oncológicos, diabéticos y con necesidad de diálisis) siguen fallando a la espera de insumos básicos.
“El problema es ese. Tú le puedes decir a la gente que no sabe de medicina llegaron 120.000 dosis y la gente dice: ‘¡Ay, qué cantidad!’, pero ya va¿de cuáles vacunas?, ¿de una sola?, ¿de varios tipos?, porque si son 120.000 vacunas, por ejemplo, de la BCG, que es contra la tuberculosis, parece mucho, pero aquí nacen 550.000 niños al año, yo le tengo que poner 550.000 dosis a esos muchachitos. Quiere decir que me estoy quedando con 75% menos de vacuna. Ese es el problema, que cuando dan información, dan números totales, no discriminan para uno saber si lo que llegó sirve o no sirve o es suficiente para la población venezolana. Eso es un mecanismo perverso que sirve para el común de la gente, pero a los médicos no nos pueden engañar”, destaca Urbina.
La asfixia financiera: la deuda millonaria de Venezuela con la OPSLa persistente escasez de biológicas es el resultado del prolongado historial de impagos del gobierno nacional ante las instancias sanitarias multilaterales. De acuerdo con los estados financieros oficiales de recaudación de cuotas de la Organización Panamericana de la Salud actualizadas al año 2026, Venezuela arrastra una deuda millonaria acumulada por concepto de contribuciones obligatorias fijadas para el financiamiento del organismo.
El desglose de los balances oficiales revela que el Estado adeuda un total consolidado de 19.355.719 dólares. Esta morosidad financiera estructural está compuesta por saldos remanentes no liquidados correspondientes al año 2022 y períodos anteriores ($ 12.124.147), el año 2023 ($ 2.352.248), el año 2024 ($ 1.772.936), el año 2025 ($ 1.772.936) y la cuota asignada para el presente período fiscal de 2026. ($1.333.452).
Esta crítica situación de impago limita la solvencia del país ante los Fondos Rotatorios de la OPSel mecanismo tradicional de compras masivas que permite adquirir vacunas de alta calidad a precios sustancialmente más económicos y estables.
“El Estado decidió dramatizar y decir que como tenía bloqueo no podía tener vacunas, pero hemos visto que invierte en propaganda política, en la sustracción del dinero inescrupulosamente, en incentivar las motopiruetas, en darle bonos y dádivas a la población, pero decidió no pagar las vacunas al Fondo Rotatorio Internacional en 2017, que ese fondo rotatorio es donde venden al mayor las vacunas. Por definición, el precio de las vacunas del Fondo Rotatorio Internacional tiene que ser menor a 7 dólares. Y, por supuesto, una vacuna de meningococo puede costar 5 dólares. Creo que la de neumococo cuesta 2 o 3 dólares. La de VPH, que es de las más caras, cuesta, si acaso, 5 dólares. Entonces, ¿qué sucede? ¿Qué es lo más caro? Lo más costoso de todo es la pérdida de la vida”, explica Badell.
La deuda de Venezuela con la OPS supera los 19.000.000 de dólares | Foto OPS“Yo nunca voy a ver ni 1 millón de dólares, pero en un país como Venezuela que es petrolero, que tenemos estos ingentes recursos, no puede ser que de esos millones de dólares no estemos recibiendo las vacunas que nos corresponden por el fondo. la OPS nos dona vacuna, la Unicef dona vacuna, la Cruz Roja Internacional dona vacuna, pero usted no puede poner la salud de un pueblo en donaciones. Usted tiene que ser responsable como Estado, como ministerio y buscar el dinero y pagar esa deuda y tener las vacunas. No se puede esperar que aparezca el sarampión para ir a vacunar contra el sarampión. No se puede esperar a que haya difteria para empezar a vacunar contra la difteria”, denuncia Urbina.
Brotes epidemiológicos y la ruptura de la cadena de frío en las regionesLas consecuencias del racionamiento de dosis y las bajas coberturas ya son visibles en la epidemiología nacional, manifestándose en la reaparición y el incremento de brotes de enfermedades prevenibles que se creían controladas. La OPS emitió recientemente alertas epidemiológicas regionales ante el repunte de casos de enfermedades como la difteria.sumándose al constante asedio de la malaria y brotes importados o autóctonos de sarampión que ponen en riesgo las certificaciones de país libre de transmisión logradas con esfuerzo en años anteriores.
La OPS emitió recientemente alertas epidemiológicas regionales ante el repunte de casos de difteria | Foto OPS”¿En qué se traduce la baja cobertura vacunal? En que estamos dejando a los niños expuestos a enfermedades que estaban controladas como la difteria, que ya hay un anuncio de la OPS del 11 de junio de que estamos en alerta, tenemos difteria en Haití, en Brasil, en Perú, en Guyana, que nos rodeay por supuesto que probablemente va a reaparecer la difteria en Venezuela si seguimos con esta baja cobertura, como sucedió en el año 2016, que luego de 24 años sin difteria en el país reaparecieron los casos. El sarampión nos preocupa mucho. En sarampión es tan baja la cobertura, apenas 51%, y el ministerio está mandando a que solo se ponga una sola dosis. Los venezolanos o la gente que fueron a México por el Mundial nos pueden traer de nuevo el sarampión, el cual reapareció en 2017 gracias a la baja cobertura. Y todo eso es la traducción de un mal sistema de salud, de un mal sistema de programa de inmunizaciones. ¿Y las consecuencias las paga quién? Los niños, niñas y adolescentes venezolanos”, afirma Urbina.
La realidad hospitalaria en el interior de los estados de Venezuela agrava profundamente este escenario. El personal de salud denuncia que la aplicación de vacunas sufre por las recurrentes fallas del servicio eléctrico nacional, lo que interrumpe constantemente el funcionamiento de las neveras y esto, a su vez, daña lotes enteros por la ruptura de la cadena de frío, elemento indispensable para preservar la efectividad biológica de los componentes.
La aplicación de vacunas se ve afectada por las recurrentes fallas del servicio eléctrico nacional | Foto OPSA esto se le suma que, debido al alto costo del transporte público y la escasez de combustible en los estados periféricos, las madres de sectores rurales deben invertir el poco dinero que poseen para trasladarse largas distancias hacia los hospitales centrales con la intención de vacunar a sus hijos. Al encontrarse con la respuesta de que las dosis del día están “racionadas” o agotadas debido a la circular gubernamental, se ven obligadas a regresar a sus hogares con las manos vacías. La realidad económica dicta que la gran mayoría de estas madres no volverá a intentar el viaje y dejará al niño desprotegido de por vida.
“Hace dos semanas, aquí en el estado Bolívar, vino una mamá con tres niños del kilómetro 88 de la mina, eso está cerca de Brasil, donde hay meningococo. A esta señora de los tres niños se le murieron dos en las primeras 48 horas con una infección por meningococo. Con una vacuna que está incluida en el esquema del PAI. Es una vacuna que no se aplica desde el año 2016 a ningún niño. Entonces, ¿qué le podemos explicar a esa señora que le quedó un hijo con secuelas y perdió dos? Esto es lo más costoso que puede pasar en un escenario familiar. Afortunadamente, hay algunas casas comerciales que se han encargado de traer las vacunas que el país dejó de traer y que es más fácil para el país borrarlas de la tarjeta, como lo hemos visto, donde ya no aparecen el meningococo ni la influenza”, añade la pediatra.
Un daño irreversible para el futuro del paísEl racionamiento institucionalizado de las vacunas no es solo un problema de estadísticas; representa un daño físico y social irreversible para las futuras generaciones de venezolanos. La doctora Elvia Badell enfatiza en que la falta de un control preventivo estricto y la ausencia de esquemas de vacunación oportunos en los primeros 1.000 días de vida incrementan las posibilidades de que los niños desarrollen cuadros clínicos severos y patologías crónicas a mediano plazo, como crisis de asma fatal, diabetes infantil y disfunciones metabólicas o respiratorias agudas.
La doctora Elvia Badell enfatiza en que es necesario un esquema de vacunación oportuno en los primeros 1.000 días de vida | Foto OPSSostiene además que la paradoja de la medicina venezolana actual radica en que el sistema parece concentrar sus pocos recursos en enseñar a los médicos residentes técnicas extremas de intubación o colocación de tubos de tórax en emergencias, en lugar de priorizar el blindaje inmunológico básico que evitaría que los niños ingresen a los hospitales al borde de la muerte.
“Pareciera ser más interesante que los residentes aprendan a colocar un tubo de tórax para salvar a un paciente. Pero cuando salimos a trabajar, por la experiencia nos damos cuenta de que lo más interesante es cuidar los primeros 1.000 días para evitar que estos pacientes lleguen a terapia intensivapara evitar que estos pacientes sufran un asma fatal, porque si yo le doy lactancia me alejo del asma y eso es una norma que existe, y si yo vacuno a mi muchacho, me alejo del asma y me alejo de la diabetes. Entonces, la consulta de puericultura es muy importante, tiene su grandísima importancia, pero esta generación, como no ve que la mortalidad infantil es lo que era antes, entonces siente que los niños vienen perfectos de recién nacidos y se garantiza la salud de ellos y juegan con la suerte. Tienen la suerte muchas veces de que pasan los años y no se enferman hasta que llega un momento en que la suerte no los acompaña”, concluye.