MÉXICO · COMERCIO
Hechos clave
—La fecha: Funcionarios estadounidenses y mexicanos celebrarán una tercera ronda bilateral de revisión conjunta del T-MEC el 20 de julio en México.
—Autos: Washington quiere elevar el umbral de las reglas de origen automotriz al 82% y exigir que al menos el 50% del valor de un vehículo provenga de Estados Unidos.
—Rieles: Estados Unidos está presionando para que se endurezca la regla de que el 70% del acero y el aluminio de un productor provenga de América del Norte, con una verificación más estricta.
—La sombra de China: La preocupación de Estados Unidos se centra en la inversión china en fábricas mexicanas, vista como una forma de eludir los aranceles sobre productos destinados a Estados Unidos.
—Estrechando la brecha: México dice que el número de preocupaciones estadounidenses ha caído de 54 a 14, según el ministro de Economía, Marcelo Ebrard.
Estados Unidos y México entrarán en una tercera ronda de conversaciones de revisión del T-MEC el 20 de julio, con normas más estrictas sobre el contenido de automóviles y acero y la huella de China en las fábricas mexicanas en el centro. México dice que la mayoría de las preocupaciones de Washington ya se han reducido.
Negociadores estadounidenses y mexicanos durante una ronda anterior del T-MEC. (Foto: reproducción en Internet)Referencia única
Inteligencia de la empresa
Todas las empresas que cotizan en bolsa en América Latina: finanzas, propiedad y estructura de más de 1450 empresas en 26 bolsas, en un solo lugar.
Navegar por el directorio →
¿Qué hay sobre la mesa? Las dos partes se reunirán para una tercera ronda bilateral el 20 de julio como parte de la revisión conjunta obligatoria del tratado. Las conversaciones son técnicas pero conllevan mucho en juego para la industria transfronteriza.
Washington quiere que las normas de origen de los automóviles aumenten al 82%, además de un nuevo requisito de que al menos la mitad del valor de un vehículo se fabrique en Estados Unidos. México está presionando para aliviar los aranceles sobre el acero, el aluminio y los automóviles.
Las reglas de origen son los criterios que determinan dónde se considera que se ha elaborado un producto. Ellos deciden si un automóvil o un envío de acero califica para el tratamiento de arancel cero que se encuentra en el corazón del T-MEC.
Sin alcanzar esos umbrales, los bienes enfrentan derechos de importación estándar, que pueden borrar rápidamente el margen de ganancia de un vehículo ensamblado en tres países.
La actual norma automovilística ya exige una elevada proporción de contenido norteamericano. Aumentarlo aún más obligaría a los fabricantes a repensar las cadenas de suministro que pueden haber dependido de piezas de Asia o Europa.
El piso del 50% propuesto específicamente por Estados Unidos añade un nivel completamente nuevo, porque trataría a los tres países socios de manera desigual por primera vez en la arquitectura del pacto.
China es el subtexto El tema más agudo es China. A los funcionarios estadounidenses les preocupa que las empresas chinas estén construyendo en México para enviar mercancías a Estados Unidos y al mismo tiempo eludir los aranceles.
Los productos con componentes de origen chino serán objeto de un escrutinio adicional, vinculando directamente la política entre Estados Unidos y China con la forma en que se aplica el T-MEC.
Esta preocupación no es nueva, pero se ha intensificado a medida que las empresas chinas han ampliado su presencia manufacturera en los parques industriales mexicanos. Desde una perspectiva estadounidense, la preocupación es que una fábrica en Monterrey o Aguascalientes pueda funcionar como una puerta trasera, permitiendo que productos que de otro modo enfrentarían elevados aranceles estadounidenses sobre las importaciones chinas ingresen al mercado estadounidense bajo la etiqueta “Hecho en México”.
Una verificación más estricta del origen del acero y el aluminio es una herramienta que Washington quiere utilizar para cerrar esa aparente laguna jurídica. La regla actual de que el 70% del acero y el aluminio de un productor debe provenir de América del Norte iría acompañada de trámites y derechos de auditoría más estrictos, lo que haría más difícil mezclar metales chinos más baratos en una cadena de suministro que alimenta las líneas de ensamblaje estadounidenses.
México lo hace con calma La estrategia de México ha sido evitar la confrontación y llegar a un acuerdo lo más posible antes de los plazos. Ebrard dice que la lista de preocupaciones de Estados Unidos se ha reducido de 54 a 14.
Esa postura de no confrontación tiene como objetivo proteger la mayor ventaja del país: su profunda integración con las economías de Estados Unidos y Canadá.
Esa integración no es meramente diplomática. Es físico y diario: los componentes cruzan la frontera varias veces antes de que un vehículo terminado salga de la línea.
Un enfoque de confrontación podría perturbar esos flujos y perjudicar a los trabajadores mexicanos más rápido que cualquier arancel. Al reducir la lista de disputas abiertas de manera silenciosa y temprana, los negociadores mexicanos están apostando a que un conjunto de desacuerdos más pequeño y manejable tiene más posibilidades de resolverse sin una escalada.
Por qué es importante para la región Un T-MEC más estricto cambiaría la forma en que se fabrican automóviles, piezas y metales en América del Norte. También pondría a prueba hasta qué punto puede crecer el nearshoring con capital chino bajo un microscopio.
Para México, la revisión es la variable más importante que pesa sobre la inversión este año.
El nearshoring, la tendencia de acercar la producción al consumidor final en lugar de depender de fábricas asiáticas distantes, ha sido un punto brillante en la historia económica de México. Pero su futuro depende de si las empresas creen que las reglas se mantendrán estables el tiempo suficiente para justificar la construcción de nuevas plantas.
Si la revisión del T-MEC produce un libro de reglas que parece impredecible o inclinado hacia un país, las salas de juntas en Detroit, Wolfsburg y Tokio pueden dudar antes de comprometer capital fresco.
El suministro de metales importa más allá del sector automotriz. El acero y el aluminio son la base de la construcción, los electrodomésticos y la maquinaria.
Hacer más estricta la regla de abastecimiento de América del Norte podría aumentar los costos de los insumos para los fabricantes mexicanos que se han acostumbrado a un suministro global más flexible. Que esos costos puedan ser absorbidos o traspasados determinará la competitividad de todo, desde refrigeradores hasta vigas de puentes vendidos en todo el continente.
Lo que hay que observar a continuación es si la lista reducida de 14 preocupaciones estadounidenses incluye alguna de las demandas automotrices o de metales más polémicas, o si siguen sin resolverse y simplemente no contabilizadas. Otra pregunta abierta es cómo reaccionará Canadá, que no está en esta mesa bilateral, ante cualquier entendimiento entre Estados Unidos y México que afecte el equilibrio trilateral.
La prueba definitiva de la revisión será si un reglamento modernizado fortalece a las tres economías o deja a un socio sintiendo que pagó un precio desproporcionado por el acceso continuo al consumidor estadounidense.
Preguntas frecuentes ¿Cuándo es la próxima ronda del T-MEC?
Funcionarios estadounidenses y mexicanos celebran una tercera ronda bilateral el 20 de julio de 2026 en México como parte de la revisión conjunta del tratado.
¿Qué quiere Estados Unidos con respecto a los automóviles?
Washington quiere elevar el umbral de las reglas de origen automotriz al 82% y exigir que al menos el 50% del valor de un vehículo provenga de Estados Unidos.
¿Por qué China es parte de las conversaciones del T-MEC?
A los funcionarios estadounidenses les preocupa que la inversión china en fábricas mexicanas se esté utilizando para enviar mercancías a Estados Unidos y evitar aranceles.
The Rio Times · Mapa de poder
Vea quién realmente tiene el poder en América Latina
Haga clic para abrir el mapa de energía →