El jefe humanitario de la ONU, Tom Fletcher, solicitó la flexibilización de las sanciones económicas contra Venezuela para garantizar que las medidas coercitivas no obstaculicen el flujo de ayuda ni los planos de recuperación tras el devastador doble terremoto.
El diplomático británico advirtió que la catástrofe restará varios puntos al producto interno bruto (PIB) del país, por lo que urgió a la comunidad internacional a asegurar excepciones humanitarias blindadas.
Alianza financiera para la reconstrucción a largo plazoDurante una entrevista concedida a la agencia Efe desde Playa Grande, una de las zonas más golpeadas por los terremotos, el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios enfatizó la urgencia de desvincular la asistencia de las tensiones políticas.
“Para nosotros siempre es importante que tengamos excepciones humanitarias, que nada de lo que necesitamos para el apoyo humanitario esté sujeto a sanciones”, dijo Fletcher.
Insistió en que mantuvieran la presión internacional para asegurar que “ninguna ayuda” termine bloqueada.
Ante el complejo panorama financiero, el alto funcionario anunció que la ONU buscará una cooperación estrecha con organismos de financiamiento multilateral como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). El objetivo es comprometer fondos que permitan avanzar más allá de la emergencia inmediata y trazar una ruta de estabilización económica.
OCHA estima en 300 millones de dólares el déficit de ayudaDe acuerdo con una evaluación de necesidades realizada por Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales, la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) calcula que se requieren 300 millones de dólares adicionales para asistir a 1,3 millones de damnificados. Esta cifra duplicaría los 300 millones de dólares que ya se han recaudado hasta la fecha.
A propósito de la escalada de la tragedia, Fletcher subrayó la importancia de la resiliencia social.
“Existe esa necesidad a largo plazo de ayudar al pueblo venezolano en este momento, y no solo de lidiar con la situación humanitaria, sino también de lidiar con la reconstrucción a largo plazo, la reconstrucción del país. En última instancia, no solo reconstruir vecindarios, sino reconstruir la esperanza”, indicó.
Fiscalización de los recursos frente a la tragediaA pesar de las dificultades logísticas en el terreno, el coordinador humanitario defendió la transparencia en la cadena de suministros y exigió una mayor articulación entre el sector privado, las ONG y las autoridades locales.
“Al lidiar con una operación tan compleja, no puede ser perfecto. Lo que tenemos que hacer es coordinarnos de la manera más efectiva posible. Tenemos mecanismos robustos en marcha para asegurarnos de que la ayuda llegue a donde se necesita. Y no queremos ver ni un solo dólar yendo a ninguna otra parte que no sea salvar vidas”, señaló el diplomático.
El doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5, del 24 de junio se consolida como la peor catástrofe del último siglo en Venezuela, con un balance oficial que ya registra 3.685 fallecidos y 16.740 heridos.