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Wednesday, July 8, 2026
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    Perú mantiene su ancla en el Banco Central mientras Fujimori retiene a Velarde

    Mercados

    Hechos clave

    —La decisión. La presidenta electa Keiko Fujimori pidió a Julio Velarde que permaneciera como jefe del banco central y él aceptó el 6 de julio.

    —La tenencia. Velarde ha dirigido el banco desde 2006 y ha servido bajo diez presidentes, siendo Fujimori el undécimo.

    —El término. El nuevo nombramiento tendría una duración de cinco años, cubriendo de 2026 a 2031.

    —La trampa. La elección aún necesita la ratificación del nuevo Congreso bicameral de Perú, que comenzará a trabajar a fines de julio.

    —Las reservas. Las reservas internacionales del Perú superaron los cien mil millones de dólares este año, una de las reservas más sólidas de la región.

    Una de las interrogantes más vigiladas que pesan sobre el banco central de Perú acaba de ser respondida. Julio Velarde, el hombre que los mercados consideran la cara de la estabilidad peruana, se queda.

    Perú mantiene su ancla en el Banco Central mientras Fujimori retiene a Velarde. (Foto reproducción de Internet) Perú es el tercer productor de cobre del mundo y una de las economías más estables de América Latina, a pesar de años de caos político. Gran parte de esa estabilidad se atribuye a su banco central y al economista que lo dirige desde 2006.

    El lunes 6 de julio, la presidenta electa Keiko Fujimori acudió personalmente a la sede del banco en el centro de Lima para pedirle a Julio Velarde que cumpliera otro mandato. Aceptó en el acto, considerándose honrado por la petición, según declaró en una rueda de prensa conjunta.

    Por qué es importante la decisión del banco central de Perú Velarde es uno de los banqueros centrales con más años de servicio en el mundo. A sus setenta y cuatro años, ha ocupado el cargo durante diez presidentes, y Fujimori, que tomará juramento a finales de este mes, será el undécimo en su cargo.

    Su historial es la razón por la que tanto los mercados como los políticos siguen pidiéndole que se quede. Bajo su dirección, el banco dirigió al Perú a través de la crisis financiera de dos mil ocho, la pandemia y repetidos episodios de agitación política, manteniendo al mismo tiempo la inflación bajo control.

    Fujimori enmarcó la reelección como un regalo a la confianza. Dijo que la decisión sería bien recibida por los peruanos y por las instituciones financieras internacionales, y elogió el éxito del banco en controlar la inflación y mantener estable el sol.

    La señal es continuidad. Los inversores habían pasado meses tratando al liderazgo del banco central como el mayor factor de inflexión para los activos peruanos, por lo que mantener a Velarde elimina una importante fuente de incertidumbre a medida que un nuevo gobierno asume el poder.

    Las advertencias detrás de la calma El nombramiento aún no es definitivo. Según la constitución de Perú, el presidente propone al jefe del banco central, pero el nuevo Congreso bicameral, que comenzará a trabajar a fines de julio, debe ratificar la elección.

    El propio Velarde ha señalado el riesgo real, y no es monetario. Ha advertido que si bien el lado monetario es fuerte, una posición fiscal débil es una amenaza que podría socavar la economía con el tiempo si no se controla el gasto público.

    El clima es la otra nube. Tanto Fujimori como Velarde señalaron un posible El Niño fuerte, el calentamiento periódico del Pacífico que afecta la pesca y la agricultura del Perú, como un peligro contra el cual el gobierno entrante tendrá que protegerse.

    Para un inversor extranjero, la conclusión es la tranquilidad con un asterisco. La mano en el timón monetario es firme y bien conocida, pero el presupuesto y el clima son de donde es más probable que provengan las próximas sorpresas.

    El contexto del mercado ayuda a explicar el alivio. Las reservas internacionales del Perú superaron los cien mil millones de dólares por primera vez este año, una de las reservas más grandes en relación con la producción en toda la región.

    Esas reservas le dan al banco espacio para defender el sol. Durante el año pasado y hasta 2026 compró miles de millones de dólares en el mercado de divisas, creando un colchón antes de un ciclo electoral que los mercados temían que pudiera sacudir el tipo de cambio.

    La propia desgana de Velarde hizo que la decisión fuera notable. Durante meses había insinuado que podría dimitir, diciendo que con varios de los candidatos que se presentaron no habría aceptado quedarse, lo que le dio peso adicional a su aceptación ahora.

    La lección más amplia es sobre las instituciones. En una década marcada por presidentes y gabinetes, un banco central independiente con una constante a la cabeza ha sido lo que ha permitido a Perú seguir endeudándose a bajo precio y creciendo.

    También hay una lectura política. Al optar por la continuidad en el banco, Fujimori está enviando una señal temprana de que su gobierno quiere ser juzgado por su gestión ortodoxa y favorable al mercado, en lugar de por su ruptura.

    Eso es importante dado lo limitado que es su mandato. Ella asume el cargo habiendo ganado por un pelo y enfrentando un Congreso dividido, por lo que una cara familiar y confiable en el banco central compra su credibilidad que de otro modo tendría que ganarse lentamente.

    ¿Quién dirige ahora el banco central del Perú? Julio Velarde, quien dirige el Banco Central de Reserva del Perú desde 2006, acordó permanecer en el cargo por otro mandato de cinco años después de que la presidenta electa Keiko Fujimori le pidiera que continuara el 6 de julio. El nombramiento aún necesita la ratificación del nuevo Congreso.

    ¿Por qué a los mercados les importa el jefe del Banco Central de Perú? A Velarde se le atribuye ampliamente el mérito de haber anclado la estabilidad monetaria del Perú a través de años de agitación política. Mantenerlo indica continuidad de la política y tranquiliza a los inversionistas sobre el sol y los bonos locales, razón por la cual la cuestión del liderazgo había sido la variable dominante para los activos peruanos.