Economía
Hechos clave
—La crisis. Bolivia enfrenta una grave escasez de combustible, bloqueos de carreteras y la peor inflación en unas cuatro décadas.
—El gatillo. Los bloqueos asfixian el suministro de alimentos y combustible a las principales ciudades, lo que hace subir los precios considerablemente.
—Causa. Años de ingresos menguantes por el gas y escasez de dólares han vaciado la economía.
—La política. El presidente Rodrigo Paz, en el cargo desde finales de 2025, ha declarado el estado de emergencia.
—Lo que está en juego. Se avecinan reformas dolorosas, incluida la reducción de los subsidios al combustible que cuestan alrededor de 3.000 millones de dólares al año.
El economía boliviana está en su peor estado en una generación. La escasez de combustible, los bloqueos de carreteras y la creciente inflación han chocado en una crisis que ahora es la primera gran prueba para el nuevo presidente del país.
La escasez de combustible en Bolivia está elevando la inflación. (Foto: Wikimedia Commons) Las señales están por todas partes. Los conductores hacen cola durante horas o incluso días para conseguir el escaso combustible, los bloqueos impiden que las ciudades tengan acceso a alimentos y los precios han subido a su ritmo más rápido en unos cuarenta años.
¿Qué está impulsando la crisis económica de Bolivia? Las raíces son profundas. Durante dos décadas, Bolivia se apoyó en las exportaciones de gas natural para ganar dólares y financiar generosos subsidios a los combustibles, pero la producción y los ingresos del gas se han ido agotando constantemente.
El modelo tenía una fecha de caducidad clara. A medida que los campos maduraron sin suficiente inversión nueva, los ingresos por exportaciones que alguna vez pagaron por combustible barato y una moneda fuerte simplemente se desvanecieron.
Los dólares se acabaron. A medida que las reservas cayeron, Bolivia tuvo dificultades para pagar el combustible que ahora importa y se abrió una brecha entre el valor oficial y el del mercado negro de su moneda.
La escasez se produjo de forma natural. Con muy pocos dólares para comprar suficiente diésel y gasolina, las largas colas se volvieron rutinarias, lo que paralizó el transporte por carretera, la agricultura y la minería en todo el país.
El tipo de cambio fijo también se vio afectado. Durante años, la moneda estuvo fijada a un tipo de cambio fijo, pero a medida que las reservas se agotaron surgió un mercado negro que valoraba el boliviano muy por debajo del nivel oficial.
El panorama fiscal es sombrío. Bolivia ha tenido grandes déficits presupuestarios durante años, financiados de maneras que han aumentado la oferta monetaria y avivado la inflación que ahora afecta a los hogares.
Los bloqueos y la espiral inflacionaria Los bloqueos empeoraron las cosas. Olas de protestas han provocado barricadas que estrangulan el flujo de alimentos y combustible hacia las principales ciudades, elevando el precio de los productos básicos casi de la noche a la mañana.
La escasez de combustible es el acelerador. Cuando el diésel no puede circular, tampoco pueden hacerlo los camiones que transportan los alimentos del país, por lo que un problema de suministro se convierte rápidamente en un problema de costo de vida.
El daño se extiende hacia afuera. Los camiones inactivos significan cultivos sin cosechar y minas paralizadas, por lo que la escasez socava la producción que el país necesita para recuperar la estabilidad.
El gobierno culpa a los especuladores. Los funcionarios han señalado lo que llaman mafias que explotan la escasez, mientras que los críticos dicen que las raíces se encuentran en años de políticas insostenibles.
Las protestas son amplias. Mineros, conductores de transporte, agricultores y sindicatos han salido a las calles, algunos contra la austeridad y otros exigiendo que el presidente renuncie por completo.
El costo humano es real. Los bloqueos han aislado la sede del gobierno, vaciado los estantes de los supermercados y, según el gobierno, han dejado a los hospitales sin suministros.
Un nuevo presidente bajo presión La política es volátil. El presidente Rodrigo Paz, que asumió el cargo a finales de 2025 después de dos décadas de gobierno de izquierda, ha declarado el estado de emergencia para eliminar los bloqueos.
Sus remedios son dolorosos. Recortar los subsidios al combustible que le cuestan al estado alrededor de tres mil millones de dólares al año aliviaría el agujero fiscal, pero corre el riesgo de hacer subir considerablemente los precios en el surtidor.
La factura de los subsidios es enorme. Con un costo aproximado de 3 mil millones de dólares al año, es una sangría central para las finanzas públicas, y casi todos los economistas coinciden en que no puede continuar en su forma actual.
La reforma implica difíciles concesiones. Poner fin al combustible barato ayudaría a cerrar el déficit, pero aumentaría los costos del transporte y los alimentos para los hogares que ya están presionados por la inflación.
Es posible que se necesite ayuda externa. Los analistas esperan que Bolivia busque apoyo de prestamistas internacionales para reconstruir sus reservas y estabilizar la moneda durante un doloroso ajuste.
El riesgo político es grave. Cualquier presidente que suba los precios del combustible en este clima provoca nuevas protestas, razón por la cual la secuencia de las reformas es tan delicada.
Para un observador extranjero, Bolivia es una advertencia. Muestra cómo una economía dependiente de las materias primas puede desmoronarse cuando el recurso que la financió se desvanece y el ajuste llega demasiado tarde.
Preguntas frecuentes ¿Por qué la economía boliviana está en crisis? Años de caída de las exportaciones de gas agotaron las reservas de dólares de Bolivia, dejándola incapaz de pagar el combustible importado y provocando escasez. Los bloqueos de carreteras y la creciente inflación, la peor en unas cuatro décadas, han profundizado la crisis.
¿Qué está haciendo Bolivia ante la escasez de combustible? El presidente Rodrigo Paz ha declarado el estado de emergencia para eliminar los bloqueos de carreteras y está sopesando recortes a los subsidios a los combustibles que cuestan alrededor de tres mil millones de dólares al año. Las reformas podrían aliviar la tensión fiscal, pero corren el riesgo de elevar los precios de los surtidores.
¿Por qué la economía de Bolivia es importante para la región? Bolivia se encuentra en el corazón de América del Sur y comercia con vecinos como Brasil y Argentina. Su inestabilidad puede alterar las cadenas de suministro regionales y ofrece una advertencia sobre la dependencia de las materias primas en todo el continente.
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