El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú oficializó este viernes la proclamación de Keiko Fujimori como presidenta electa, tras concluir el conteo final de votos del balotaje que le otorgó una ajustada victoria en una de las elecciones más disputadas de los últimos años.
Con este anuncio, se da por cerrado el proceso electoral y se abre una nueva etapa política en el país andino, que busca dejar atrás un ciclo de inestabilidad marcado por la sucesión de ocho mandatarios en la última década.
Durante una ceremonia realizada en Lima, el presidente del JNE confirmó el resultado final del proceso electoral. En ese contexto señaló: “La fórmula de candidatos por la organización política Fuerza Popular es la ganadora de la elección” de 2026.
Acto seguido, añadió la proclamación oficial de la nueva jefatura del Estado: “En consecuencia, proclamo a doña Keiko Sofía Fujimori Higuchi como presidenta de la República, asimismo a don Luis Fernando Galarreta Velarde como primer vicepresidente de la República”, expresó Roberto Burneo Bermejo.
La presidenta electa recibirá sus credenciales el próximo 15 de julio y asumirá formalmente el cargo el 28 del mismo mes, en reemplazo del mandatario interino José María Balcázar. Su período de gobierno se extenderá hasta 2031.
Keiko Fujimori asume el poder enfrentar grandes retos nacionales históricosFujimori, de 51 años, llega al poder tras tres intentos previos en los que no logró imponerse en las urnas. Su triunfo representa además el retorno del fujimorismo al palacio de gobierno, más de dos décadas después de la caída de su padre, el expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), cuya figura continúa generando divisiones profundas en la sociedad peruana.
Con su elección, Perú estrena a su primera presidenta mujer, quien deberá enfrentar una agenda compleja que incluye el incremento de la criminalidad, la desaceleración económica y posibles impactos climáticos asociados al fenómeno de El Niño, que podrían afectar distintos sectores productivos en los próximos meses.
El resultado de la votación del 7 de junio quedó definitivamente cerrado tras el cómputo final, que le otorgó a Fujimori el 50,135% de los votos frente al 49,865% alcanzado por su contendor, el izquierdista Roberto Sánchez.
El escrutinio de la segunda vuelta se extendió por tres semanas, período durante el cual Sánchez mantuvo cuestionamientos sobre la legitimidad del proceso una vez que los resultados comenzaron a inclinarse en su contra.
El dirigente de izquierda, vinculado políticamente al expresidente Pedro Castillo —actualmente encarcelado tras el intento de disolución del Congreso en 2022—, ha denunciado presuntas irregularidades en el sufragio emitido en el exterior.
Sin embargo, el Jurado Nacional de Elecciones rechazó el pedido de anulación de esos votos al considerarlo sin sustento. Ante esta decisión, Sánchez acudió esta semana a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para insistir en sus reclamos sobre el proceso electoral.