El Gobierno dio luz verde a un nuevo esquema para el abastecimiento de combustibles al autorizar, de manera excepcional, la importación de diésel y gasolinas por parte de personas naturales, empresas privadas e instituciones públicas. La medida permitirá que estos combustibles sean destinados tanto al consumo propio como a su comercialización dentro del país.
Con la nueva disposición coexistirán dos modalidades de venta. Por un lado, YPFB continuará ofreciendo combustibles con precios regulados y, por otro, los carburantes importados por operadores privados se comercializarán bajo precios de mercado. El decreto también habilita a las estaciones de servicio para vender ambos productos, siempre que mantengan separados los sistemas de almacenamiento, distribución y fijación de precios.
La norma establece restricciones para evitar distorsiones en el mercado. Los operadores no podrán mezclar combustibles subsidiados con los importados, ni revender carburantes adquiridos a YPFB a precios libres. Con ello, el Ejecutivo busca preservar el sistema de subvención vigente mientras incorpora la participación del sector privado.
Como parte de los incentivos, el decreto elimina hasta el 31 de diciembre de 2030 el cobro del Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados (IEHD) para los combustibles importados por privados. Además, reducir a 0% el gravamen arancelario para la importación de gasolinas hasta finales de 2026, con el objetivo de facilitar el ingreso de nuevos proveedores.
La implementación del nuevo régimen dependerá de la reglamentación que emitan la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y el Ministerio de Hidrocarburos. Una vez aprobados los procedimientos técnicos y administrativos, los operadores privados podrán iniciar las importaciones y comercializar combustibles bajo las condiciones establecidas por el Gobierno.