10.8 C
Buenos Aires
Wednesday, July 1, 2026
More

    Una semana después de los sismos, Venezuela busca sobrevivientes entre el hambre y el desamparo.

    Casi una semana después de los terremotos que dejaron casi 2.000 muertos y decenas de millas de desaparecidos, Venezuela continúa la desesperada búsqueda de supervivientes, mientras intenta atender a los muchos que se quedaron sin techo ni sustento.

    La urgencia humanitaria se acentúa en Venezuela ante la falta de alimento y techo para decenas de millas en la calle tras los movimientos telúricos.

    La tensión aumenta en el estado de La Guaira, el más devastado, con una escasez de comida “generalizada” y servicios básicos que colapsaron, advirtió el martes el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

    “Aquí dan provisiones pero a veces se matan por la comida(…), esto es como una gallera (…), ayer se entraron a golpes, es una locura”, dijo a la AFP Daniela Armas, de 18 años, suturada en un pie y temerosa de volver a su apartamento agrietado de Catia La Mar, en La Guaira.

    Habitantes desplazados tras los dos terremotos del 24 de junio organizan sus pertenencias en un campamento improvisado en un campo de béisbol de Catia La Mar | AFPEn tanto, Los rescatistas continúan la búsqueda de sobrevivientes. Aunque las posibilidades disminuyen, se aferran al milagroso rescate el martes de un niño de tres años hallado con vida por socorristas jordanos bajo los escombros de un edificio.

    La AFP acompañó a un equipo de rescatistas estadounidenses la noche del martes en un conjunto residencial de dos torres en Catia la Mar, donde esperaban encontrar sobrevivientes.

    Sin embargo, el equipo se retira después de no poder establecer la presencia de personas con vida.

    Una sobreviviente, Andrea Canónico de 23 años de edad, relató que pudo sobrevivir 48 horas bajo seis metros de escombros gracias a que pudo mantener la calma.

    “Lo principal de todo este momento es que nunca me desesperé”, relató Canónico a la AFP en Los Corales, estado de La Guaira.

    El número oficial de fallecidos aumentó el martes a 1.943, según el balance oficial. Pero la ONU estima en unos 50.000 los desaparecidos tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del 24 de junio, de los más violentos registrados en Latinoamérica.

    Aunque el gobierno elude referirse a los desaparecidos, asegura que el día de los sismos Había unas 30.000 personas en La Guaira, de las cuales 6.461 fueron rescatadas. y más de 13.000 salieron por sus propios medios o ayudadas por familiares y amigos. Del resto, nada se sabe.

    Riesgo de enfermedadesDecenas de millas de personas necesitan urgentemente alimentos y refugio | AFPLas necesidades son de tal magnitud que el Programa Mundial de Alimentos de la ONU solicitó a la comunidad internacional 50 millones de dólares para alimentar a unas 500.000 personas durante tres meses.

    Antes de la tragedia, la ONU cifraba en casi 8 millones las personas que necesitaban ayuda humanitaria en Venezuela. Su oficina para los refugiados alertó sobre tensiones en aumento por el acceso “limitado” a la ayuda.

    A la urgencia de alimento y refugio se suma el riesgo de epidemias. La Organización Mundial de la Salud advirtió de la “presión extrema” sobre los servicios sanitarios y el riesgo de enfermedades como sarampión, difteria y tos ferina.

    “Faltaría más ayuda”, dice Diorjailis Escalona, ​​médico de 23 años, quien pese a sentirse “derrumbada” ayuda como voluntaria y agradece el apoyo internacional con rescatistas, medicinas y alimentos.

    El gobierno contabiliza de su lado unos 16.000 damnificados, cifra muy lejana del estimado de la ONU de siete millones de personas en esa condición.

    El puerto de La Guaira, que había quedado fuera de servicio junto con el aeropuerto principal de Venezuela, fue reactivado por los Marines estadounidenses para facilitar la entrada de asistencia.

    Búsqueda angustiosaEl gobierno militarizó La Guaira y exige un permiso para acceder a la zona de desastre.

    Un total de 27 países se han movilizado cerca de 40 equipos de búsqueda y rescate, que este martes seguían escarbando entre amasijos de hierro y concreto.

    Son más de 2.000 efectivos y personales junto con más de 160 perros, según la ONU. El organismo anunció que suministrará 10.000 bolsas mortuorias, aunque espera que el saldo final sea inferior.

    Parte de la familia de Soraida Torrealba la busca entre las ruinas de su edificio en La Guaira. “Siento que estoy atada de manos porque no la encuentro, no sé nada de ella”, se lamenta su hermana Rosanna Luna, de 44 años.

    Fotos de niños, ancianos, parejas, junto con sus nombres y descripción, así como un número de teléfono para recibir datos, inundan las redes sociales.

    La NASA calcula que 58.000 edificios resultaron dañados o destruidos. Y la ONU estima daños materiales por 6.700 millones de dólares, 6% del PIB del país petrolero.

    En medio de la devastación, damnificados como Juan Cordero, un técnico de fútbol aficionado, animaba el martes a jugar a un grupo de niños en un campamento improvisado en Catia La Mar.