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Wednesday, July 1, 2026
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    Pacientes crónicos y psiquiátricos sobreviven en medio de la indefensión tras el terremoto

    En medio de la catástrofe ocurrida en Venezuela tras los dos terremotos del 24 de junio, comienzan a surgir situaciones complejas que evidencian la precariedad del sistema de salud pública del país. Este sector ya se encontraba colapsado antes de los sismos y ahora deja en un estado de mayor vulnerabilidad no solo a las víctimas directas del suceso, sino a otros grupos como los pacientes crónicos, las personas con discapacidades físicas y los enfermos psiquiátricos.

    El abogado Gonzalo Himiob, líder de la organización no gubernamental Foro Penal Venezolano, hizo dos advertencias este lunes a través de su cuenta de X: en el Parque del Oeste, en Catia, municipio Libertador de Caracas, se encontraron varias personas con enfermedades psiquiátricas que requerían medicamentos que solo se expenden con recetas médicas y que, por lo tanto, no son fáciles de conseguir ni siquiera mediante donativos.

    La médica María Luisa Aldana, jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital Vargas de Caracas, informó a El Nacional que en este centro de salud han podido hacer frente a la emergencia con antidepresivos y ansiolíticos, y que han prescrito recetas en la medida que han considerado que los pacientes necesitan los medicamentos.

    «A los pacientes que vienen de La Guaira, los hemos atendido de manera interconsultante, pasamos la consulta en cama de las salas donde estén y gracias a los laboratorios hemos podido tener medicamentos antipsicóticos para las esquizofrenias, trastorno bipolar, pacientes que sienten que se van a morir y de pensamientos catastróficos, los hemos podido tratar con antipsicóticos», expresó el especialista en conversación con El Nacional.

    Servicios críticos en alerta según la OPSDe acuerdo con las directrices de la Organización Panamericana de la Salud, en situaciones de desastre como la actual, resulta imperativo garantizar la continuidad de los servicios esenciales. El organismo internacional enfatiza la urgencia de mantener operativos los servicios críticos, entre los que se incluyen la atención de emergencias, el cuidado materno y neonatal, la diálisis, el suministro para enfermedades crónicas, las cirugías de emergencia, los programas de salud mental y el apoyo psicosocial, así como la vigilancia epidemiológica activa.

    Sin embargo, en sus informes oficiales, el Gobierno de Delcy Rodríguez no ha dado mayores detalles de la situación del sistema de salud tras la catástrofe, la cual tomó por sorpresa a todos los venezolanos que sobrevivieron con un esquema sanitario ya mermado por la inacción de 27 años de gestión chavista. Las autoridades se han limitado solo a informar la cantidad de personas que han fallecido tras el desastre y cuántos heridos han sido atendidos en la red hospitalaria pública.

    Las personas afectadas por los terremotos reciben atención médica en el hospital Pérez Carreño de Caracas. Foto: EFE/ Raúl MartínezMillas de desaparecidos sin registro oficialFrente al hermetismo gubernamental, que reporta una insignificante cifra de personas desaparecidas, la realidad en las calles revela que hay millas de ciudadanos que todavía no han podido ser localizados por sus familiares. A estas alturas de la contingencia, se teme que muchas de estas víctimas se encontrarán sin vida bajo los escombros.

    Esta falta de control coincide con el último informe de la OPS, emitido el 28 de junio tras cuatro días de operaciones en Venezuela. El organismo internacional señala que las evaluaciones preliminares en siete establecimientos de salud revelan una prestación de servicios y un flujo de pacientes caóticos, marcados por el hacinamiento, crecientes retrasos en intervenciones quirúrgicas de trauma-ortopedia y neurocirugía, el quiebre absoluto de las medidas de bioseguridad y un médico personal sometido a un estrés severo.

    En el caso de los pacientes renales, la situación se complica críticamente, pues la suspensión de los tratamientos de diálisis pone en riesgo inminente sus vidas. Es lo que ocurre con Manuel Rodríguez (quien solicitó no revelar su nombre verdadero para no comprometer la continuidad de su atención), un paciente renal de 47 años de edad que no ha podido dializarse desde la semana pasada debido al colapso del centro asistencial donde asiste habitualmente.

    «Me tocaba la diálisis este martes, pero cuando fui hasta el hospital, me dijeron que no podía atenderme, porque la prioridad es para las personas que han sido trasladadas desde La Guaira después del terremoto. Me anotaron en una lista con la fecha de mi último diálisis y ahora me toca esperar a que me digan cuándo podré venir nuevamente. Por ahora no me he sentido mal, pero con cada día que pasa mi condición se puede empeorar y mi vida depende de esto», relató el afectado.

    Esta situación de desamparo también se repite en personas que presentan algún tipo de discapacidad física y que requieren con urgencia insumos de asistencia como muletas, sillas de ruedas o anteojos especiales para ver.

    Será con el paso de los días que se comenzará a saber la verdadera dimensión de la tragedia, la cual no se limita solo a las víctimas que fallecieron, sino a toda una población en completo estado de vulnerabilidad ante un sistema de salud precario e ineficaz.