Economía
Hechos clave
—El interruptor. Bolivia pasó a un tipo de cambio flotante el 29 de junio de 2026, poniendo fin a una paridad que había mantenido el boliviano a 6,96 por dólar desde 2011.
—La tasa de apertura. El nuevo régimen comenzó con 9,73 bolivianos por dólar, aproximadamente un cuarenta por ciento más débil que el antiguo tipo oficial.
—El telón de fondo. La medida se produce tras dos meses de bloqueos de carreteras que, según estimaciones de la cámara empresarial, le costaron a la economía unos 2.500 millones de dólares.
—El prestamista. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, dijo el 29 de junio que avanza un programa de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional, y se habla de un paquete cercano a los cinco mil millones de dólares.
—La negación. El ministro dijo que la flotación no fue impuesta por el Fondo sino que era parte del propio plan de estabilización del gobierno.
—Por qué es importante. Una salida manual de una paridad sobrevaluada se vive ahora en tiempo real, y el costo de las importaciones, el combustible y los alimentos depende de dónde se asiente el boliviano.
Después de quince años de mantener su moneda por decreto, Bolivia finalmente lo ha dejado ir: el tipo de cambio flotante de Bolivia entró en vigor el 29 de junio, con el boliviano comenzando cerca de diez por dólar y el gobierno apresurándose a cerrar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional detrás de él.
Bolivia finalmente deja flotar su moneda, a 9,73 por dólar. (Foto reproducción de Internet) El cambio pone fin a una de las vinculaciones monetarias más largas de América Latina. Desde 2011, el tipo de cambio oficial se había mantenido en 6,96 bolivianos por dólar, una cifra que se volvía más ficticia cada año a medida que se agotaban las reservas.
El nuevo sistema comenzó en 9,73 bolivianos por dólar. Esto es aproximadamente un cuarenta por ciento más débil que la antigua tasa oficial y más cercana a lo que los bolivianos habían estado pagando en la calle durante meses.
Por qué es importante ahora el tipo de cambio flotante de Bolivia Durante años, un solo número contó la historia del declive de Bolivia. El tipo de cambio oficial decía una cosa, el mercado paralelo otra, y la brecha medía lo escasos que se habían vuelto los dólares.
Un importador neto de combustible no puede funcionar durante mucho tiempo con una moneda que nadie puede comprar al precio indicado. Dejar que la tasa flote tiene como objetivo cerrar esa brecha y permitir que el mercado, en lugar de un banco central agotado, fije el precio.
La escala de la presión fue marcada. Las reservas que alguna vez alcanzaron los catorce mil millones de dólares se habían reducido a una pizca, dejando al banco central sin el poder de fuego para defender el antiguo tipo.
Bolivia también había dependido en gran medida del gas natural para obtener ingresos por exportaciones, y ese motor se ha ido apagando durante años. El resultado fue una economía con escasez de dólares que necesita para importar el combustible que quema su propia gente.
El momento no es casualidad. La carroza aterriza justo después de que el gobierno rompiera una ola de disturbios que había paralizado al país, dándole al presidente Rodrigo Paz el espacio político para impulsar una medida que había anunciado durante semanas.
Dos meses de bloqueos, luego el reinicio El camino hacia la carroza discurría por las calles. Las protestas y los bloqueos de carreteras, encabezados por sindicatos y grupos rurales, asfixiaron al país durante unos dos meses y en ocasiones exigieron la renuncia del presidente.
La Cámara Nacional de Industria estimó el coste de la interrupción en unos 2.500 millones de dólares, mientras los camiones permanecían parados y los estantes vaciados en La Paz. El gobierno declaró el estado de emergencia a finales de junio para despejar las carreteras.
Como informó el diario uruguayo El Observador, una vez levantados los bloqueos, el gobierno de Paz actuó rápidamente para reiniciar su agenda económica, con la flotación monetaria como pieza central. El ambiente político más tranquilo le dio al equipo espacio para actuar.
Paz asumió el cargo en noviembre prometiendo estabilizar la economía y encaminar a Bolivia de regreso a Washington y los mercados globales. Ya recortó los subsidios al combustible y vendió el primer bono internacional del país en años.
El acuerdo con el FMI detrás de la cortina Detrás del movimiento cambiario hay un acuerdo de financiación que el gobierno espera cerrar pronto. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, confirmó el 29 de junio que avanzan las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional.
Como informó el medio boliviano La Patria, Espinoza describió el Fondo como una de varias fuentes bienvenidas de efectivo, diciendo que el país necesita dinero externo con urgencia después de semanas que describió como un ataque a la economía familiar. Los funcionarios han hablado de un paquete cercano a los cinco mil millones de dólares.
El ministro fue cuidadoso en un punto. Dijo que el régimen de flotación no era una condición impuesta por el Fondo, sino parte del propio plan de Bolivia, un intento de mostrar que la reforma es de cosecha propia y no dictada desde el exterior.
El inversor leyó Para un inversor, Bolivia es ahora un caso de estudio en el abandono de una paridad sobrevaluada, un camino observado desde Argentina hasta Turquía. Lo positivo es un precio creíble de la moneda y un posible retorno del dólar.
El riesgo es el dolor a corto plazo. Un boliviano más débil eleva el costo del combustible, los alimentos y los insumos importados, y la inflación ya era de dos dígitos antes del cambio.
La señal a futuro es si la flotación se mantiene y si se concreta la operación del Fondo. Si ambas cosas se mantienen, Bolivia podría finalmente tener una moneda funcional y financiamiento fresco; si cualquiera de los dos falla, el país corre el riesgo de volver a caer en la escasez que desencadenó los disturbios en primer lugar.
Preguntas frecuentes ¿Qué es el tipo de cambio flotante de Bolivia? Es un sistema en el que el mercado fija el valor del boliviano frente al dólar, en lugar de que el banco central mantenga un tipo fijo. Comenzó el 29 de junio de 2026 a 9,73 bolivianos por dólar.
¿Por qué Bolivia abandonó su tasa fija? La paridad de 6,96 bolivianos por dólar, mantenida desde 2011, se volvió insostenible a medida que las reservas se agotaron y los dólares escasearon. Un mercado paralelo había elevado el precio real muy por encima del tipo oficial.
¿Es un acuerdo con el FMI parte del plan? Sí, el gobierno está negociando un programa de financiación que los funcionarios han estimado en cerca de cinco mil millones de dólares, y el ministro de Economía dijo que la flotación fue una decisión propia de Bolivia y no una condición fijada por el Fondo.
¿Qué significa para los precios? Una moneda más débil eleva el costo de los bienes importados, incluidos el combustible y los alimentos, por lo que es probable que los hogares sientan más presión sobre los precios en el corto plazo, incluso cuando la reforma apunta a estabilizar la economía con el tiempo.