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Sunday, June 28, 2026
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    La sociedad civil asume la emergencia en Caracas frente a la lenta respuesta del gobierno.

    El acelerado ritmo habitual de Caracas se reconfiguraba en una movilización masiva hacia centros de acopio y hospitales en distintos puntos de la ciudad. Tras los devastadores terremotos consecutivos del pasado miércoles, los caraqueños cambiaron la prisa individual por una logística civil colectiva destinada a la entrega de donaciones ya mitigar los daños de la peor tragedia natural reciente en el país.

    En la Universidad Central de Venezuela (UCV)el movimiento estudiantil tomó el control de los espacios comunes para instalar un centro improvisado de recepción de insumos urgentes. Decenas de jóvenes distribuyen los cargamentos bajo una división por sectores: ropa, alimentos, medicinas y herramientas. La vicepresidenta de la Federación de Centros Universitarios (FCU), Rosa Cucunuba, lidera el operativo mientras reiteró la necesidad de mantener la colaboración. “Había que ayudar porque no estábamos preparados para esto. Hay que ser solidarios como lo hemos sido”dados.

    Cientos de estudiantes ucevistas organizan donativos | Foto Ezequiel CaríasCucunuba también reconoció el peso de las últimas horas sobre la comunidad universitaria: “A pesar del miedo y de los estudiantes ucevistas que perdimos, estamos aquí”. Los insumos recolectados en la UCV han sido y seguirán siendo trasladados hacia El Junquito y el estado La Guaira, mientras que el material médico y quirúrgico se canalizará directamente a la red hospitalaria para atender los ingresos de emergencia.

    Movilización de la juventudAl oeste de la ciudad, en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB)se desplegaron alrededor de al menos 400 voluntarios. El patio central se convirtió en un centro de embalaje donde se formaban cadenas humanas para clasificar y cargar suministros pesados ​​en los camiones. Los organizadores solicitan pañales, gases, leche de fórmula y bolsas negras de alta resistencia, además de herramientas específicas para las cuadrillas que trabajan en la remoción de escombros en los sectores afectados gravemente.

    En la UCAB hacen cadenas humanas para cargar camiones con ayuda | Foto Ezequiel CaríasEl párroco y director de Identidad y Misión de la universidad católica, el jesuita César Muziotti, expresó un reconocimiento a la juventud que consideró la operatividad de la emergencia y precisó que la totalidad de la ayuda recopilada se entregará a la Arquidiócesis de La Guairainstitución encargada de coordinar la distribución final en el terreno. La UCAB mantiene activas las líneas telefónicas de su programa. Psicodatosdestinadas a ofrecer contención psicológica y soporte emocional a ciudadanos afectados por el trauma del sismo.

    Ayuda para damnificadosEn la plaza de Altamira coinciden la vulnerabilidad con la urgencia. Zoraida Peche, de 59 años y residente de la parroquia El Valle, acudió al lugar no para entregar material, sino para solicitar asistencia tras la afectación estructural de su residencia.

    “Yo lo que le pido a Dios ya las autoridades es que nos puedan ayudar con una casa o con una habitación para estar más cómodos, porque da miedo entrar a los edificios otra vez y que con otro temblor nos vayan a caer encima. ¿Cómo entras si ves las paredes y eso es horrible? Prácticamente nos están poniendo la muerte encima”comentó con la esperanza de que en este centro de acopio se puedan donarle algunos alimentos y medicamentos.

    Zoraida Peche: “Yo lo que le pido a Dios ya las autoridades es que nos puedan ayudar con una casa o con una habitación para estar más cómodos” | Foto Ezequiel CaríasKilómetros más adelante, en la autopista Francisco Fajardo, las adyacencias de la Esfera de Soto funcionan como otro nodo de recolección, donde al menos 100 voluntarios extienden sus labores operativas hasta las 2:00 am. Para evitar el colapso de la autopista, por la acumulación de vehículos, decidieron trasladar el centro de acopio al Parque del Este. Sin embargo, el punto de la Esfera continúa recibiendo donaciones de conductores y peatones. Desde este sector ya se han coordinado despachos efectivos hacia El Junquito, La Guaira y centros hospitalarios.

    Allí llegó Alberto Gómez, de 65 años, con dos bolsas con latas de atún y una sábana limpia, donativos que compró con el dinero que tenía disponible. “Quisiera ayudar más, pero la situación económica no me permite traer una bolsa gigante”.

    El centro de acopio en la Esfera de Soto se trasladó al Parque del Este | Foto Ezequiel CaríasGómez refleja la realidad de la clase trabajadora caraqueña que busca aportar a pesar de sus limitaciones. “Uno se conmueve porque conocemos las dificultades que todos estamos pasando, y toca seguir. Mi conciencia que me dice ‘colabora’”.

    Se suma el sector financieroA esta red de contingencia se sumó el sector financiero privado para facilitar la movilización de recursos económicos y materiales. Diversas instituciones bancarias como Bancamiga anunciaron la exoneración temporal de todas las comisiones en transferencias y transacciones destinadas a fondos de emergencia y fundaciones de ayuda humanitaria. Asimismo, dispuso que sus agencias comerciales en el área metropolitana sirvan como puntos oficiales de recepción de suministros.

    El esfuerzo de Gómez, sumado al voluntariado estudiantil y civil, intenta mitigar la progresiva llegada de asistencia internacional y la lenta respuesta estatal a más de 48 horas de los sismos. Esta movilización ciudadana sostiene, como puede, la emergencia en una ciudad en la que vive entre el temor a las réplicas y la urgencia de reaccionar ante una tragedia que ya registra un saldo preliminar de más de 900 fallecidos, 3.000 heridos y al menos 3.500 damnificados, según cifras oficiales. Pero son más, muchos más.