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Tuesday, June 23, 2026
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    Ronco sirve la mesa a las nuevas generaciones.

    Existe una frase que cualquier venezolano puede completar sin pensarlo, aunque hayan pasado décadas desde la última vez que la escuchó en televisión: “Ronco les gusta más porque se hace con cariño”.

    No hace falta tener memoria de los ochenta para reconocerla. El mensaje se transmitió, como tantas cosas en este paisde boca en boca, de cocina en cocina, de generación en generación.

    Y este jueves 18 de junio, Ronco volvió a poner esa frase sobre la mesa. Pero esta vez, con un empaque distinto.

    La marca presentó su nueva imagen: nuevo logo, ilustraciones a trazos blancos, empaques transparentes que permiten ver el producto antes de comprar e instrucciones de cocción rediseñadas en la parte posterior.

    El mensaje detrás del cambio no necesita interpretación: la marca sirve la mesa a las nuevas generaciones.

    Alrededor de cien personas celebraron el relanzamiento de la marca | Foto Abraham TovarCasi 6 décadas de historia.Para entender por qué este relanzamiento importa, hay que retroceder a una Venezuela con la que casi ya nadie conecta de primera mano.

    A mediados de los sesenta, operaban en el país medio centenario de empresas que elaboraban pasta de forma artesanal. El crecimiento de la demanda obligó a una transformación industrial: maquinaria más sofisticada, procesos más eficientes, mayor capacidad de producción.

    En ese contexto nació Ronco.sello que desde entonces ha estado presente en la mesa venezolana con sus pastas largas y cortas, construyendo una relación con el consumidor que pocos productos logran sostener durante seis décadas.

    La pasta, en el país, dejó de ser un plato extranjero hace mucho tiempo. Llegó con la inmigración italiana de mediados del siglo pasado y se quedó, se mezcló, se le agregaron caraotas negras, carne molida, jamón, hasta combinaciones que un purista italiano consideraría un pecado.

    El venezolano la hizo suya de una manera que trasciende la nacionalidad del plato. Y Ronco, durante todo ese proceso, fue un acompañante.

    La marca pertenece hoy a Grupo Mimesaque la define como elaborada con materia prima 100% trigo duro y procesos rigurososcaracterísticas que sostienen su posición como una de las pastas preferidas por el consumidor venezolano.

    En un mercado donde han llegado pastas importadas elaboradas con trigos distintos a los que el paladar venezolano reconoce, “la decisión de sostener ese perfil de sabor ha sido, durante años, parte de la identidad”, reconoció la marca.

    No solo cambian el logo y las instrucciones, sino la misión: enamorar a las nuevas generaciones.Fotos Abraham TovarLo que cambia en RoncoCada decisión del rediseño responde a una intención comunicacional concreta.contó la marca en su evento de lanzamiento.

    El empaque transparente es, quizás, el cambio más significativo. Por primera vez, el consumidor puede ver el producto antes de llevarlo a su cocina: el color ámbar característico del trigo duro, la textura, la forma.

    Apuestan por la honestidad visual en un momento donde los consumidores, especialmente los más jóvenesvaloran poder verificar lo que están comprando antes de decidir.

    Las instrucciones de cocción también se renovarán. Donde antes había texto denso, ahora hay ilustraciones más claras y una explicación más precisa del proceso. Es un gesto pensado para quien cocina por primera vez.para quien no aprendió la receta de memoria viendo a su madre o abuela en la cocina, sino que necesita que el empaque mismo le enseñe.

    Y esta Jetla línea de cocción rápida que reduce el tiempo de preparación a cinco minutos.

    En esa propuesta se condensa, quizás mejor que en ninguna otra, la tensión que Ronco intenta resolver con su relanzamiento: cómo ofrecerle calidad y tradición a una generación que, por ritmo de vida, por trabajo, por la velocidad con la que se mueve el mundo, no siempre tiene tiempo para una larga cocción.

    El portafolioLa renovación no se queda en el empaque. Ronco mantiene un catálogo amplio que abarca pasta larga — linguini y fideos en presentaciones de un kilo — y pasta corta, con formatos como codos, tornillos, pluma y dedal disponibles en distintos tamaños.

    A esto se suman presentaciones especiales como plumitas, pasticho, fettuccini y una incorporación reciente a la línea: los rigatoni.

    La marca también sostiene una línea premium, con linguini, fideos y tornillo de un kilo, además de formatos pensados ​​específicamente para la cocción rápida, como el fideos y la pluma.

    Características técnicas como la menor liberación de almidón en el agua de cocción, la mayor adherencia de la salsa y la resistencia al morder, ese punto exacto que en italiano se conoce como al dente, siguen siendo, según la marca, su sello distintivo.

    Es un catálogo construido durante años de relación con el consumidor venezolano.. Y es, también, la base sobre la cual Ronco apuesta ahora por conquistar nuevos paladares.

    La empresa está convencida de que la calidad posicionará entre los más jóvenes a sus productos | Foto Abraham TovarContinuidad, no ruptura¿Terminaron siendo irreconocibles? No. Ronco eligió otro camino.

    El logo cambia. Los empaques cambian. La forma de comunicar las instrucciones cambia. Pero el eslogan permanece: “le ponemos cariño” sigue siendo la frase que sostiene la identidad de la marca, incluso en su versión más moderna.

    Esto tiene sentido estratégico y emocional también. En una Venezuela donde la fidelidad del consumidor se ha construido durante generaciones, romper completamente con el pasado habría sido un riesgo innecesario.

    Ronco mantiene su esencia y demuestra que esa misma calidad, ese mismo cariño, puede convivir con un empaque más moderno, con una cocción más rápida, con una comunicación visual que hable el idioma de quien hoy tiene 20 años y resuelve su comida entre el trabajo y la universidad.

    La pasta, al final, siempre ha sido eso en el país: un plato que se adapta. Que llegó de otro continente y se hizo propio. Que cambia de forma según quién lo cocine, pero que mantiene algo reconocible en el fondo de cada plato.

    El empaque es nuevo. El cariño, dice Ronco, es el de siempre.