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Monday, June 22, 2026
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    Lo raro, lo único, lo propio: así se libró la Batalla de outfits en el Nuevo Circo de Caracas

    No hubo nombres, solo seudónimos.

    Ni Marías, Natalias o Josés. Hubo Estrella, Guerrero de la Luna, Ánima de la Noche. Y cada uno de ellos llevaba, además del nombre que se inventó, un atuendo que tardó semanas en construir, horas en ajustar y un puñado de razones íntimas en sostener frente a un jurado y cientos de desconocidos que, esa noche, dejaron de serlo.

    El sábado 20 de junio, el Nuevo Circo de Caracas recibió la cuarta edición de batalla de trajes. La cita era a las tres de la tarde. Seis horas después, la música seguía. El baile y el disfrute, también.

    En un recinto que años atrás aplaudió corridas de toro, esta vez hubo tul, brillantina, cuero sintético, maquillaje multicolor, pelucas que desafiaban la gravedad y telas recicladas convertidas, con paciencia, en piezas que ningún manual de costura enseña a hacer.

    Este 20 de junio, el Nuevo Circo recibió la cuarta edición de Batalla de outfitsFotos Ezequiel CaríasCambio de propósitoEl Nuevo Circo tiene más de cien años respirando historia en Caracas.

    Pasó de ser plaza de toros a espacio cultural, de espacio cultural a sede de eventos, y esta vez se transformó en algo más difícil de nombrar: un territorio temporal donde la estética que normalmente provoca burla, incomodidad o rechazo, encontró, por unas horas, el lugar exactamente opuesto.

    El ring de la batalla se montó en el centro del recinto, en el mismo punto donde alguna vez corrieron los animales. Alrededor, millas de jóvenes —algunos espectadores, otros participantes, muchas ambas cosas a la vez— circulaban entre tarantines de ropa, joyería artesanal, arte urbano, grafitis en vivo y un estudio improvisado de tatuajes. Patrocinantes de bebidas y comida completaban un paisaje sensorial donde el color no dejaba espacio para el gris.

    No había jueces de calle ese día. No había miradas que cuestionaran. Había, en cambio, una premisa repetida sin necesidad de anunciarse.

    Aquí se vino a ser, no a explicarse.

    “Aquí no hay nada que no pueda aceptarse”, dijo una de las fundadoras del movimiento | Foto Ezequiel CaríasInspiraciones, continentes y décadas.Las referencias que circulaban por el recinto componían un mapa estético improbable y, sin embargo, coherente.

    Algunos atuendos remitían a Vivienne Westwoodla diseñadora británica que convirtió la anarquía y el punk en lenguaje de pasarela. Otros a Jean-Paul Gaultiera Alejandro McQueenal imaginario oscuro y cultural de balenciaga.

    Cientos de personas se permitieron, sin pedir permiso, ser exactamente quienes querían ser en la Batalla de outfits | Foto Ezequiel CaríasHabía quien mezclaba esas influencias con la estética otakucon armaduras improvisadas que grababan a Game of Thronescon varitas y colores pastel salidos directamente de harry pottero con la dulzura saturada de Mi Pequeño Pony.

    Un muchacho llegó convertido en Pikachu, con una interpretación que mezclaba el disfraz literal con detalles de diseño propio. Otro construido, con piel sintética y metal, una alegoría directa a los clanes guerreros de Poniente. Nadie preguntó si eso era “moda de verdad”. La pregunta, ahí, no tenía sentido.

    Todo muy raro. Muy único. También profundamente natural.

    El Nuevo Circo se convirtió en el centro de la expresión, creatividad y libertad | Foto Ezequiel CaríasMientras esperaba su turno para presentar la pieza que había diseñado para la ocasión, Estrella hablaba sin levantar demasiado la vozpero con una claridad que no dejaba dudas. Vestía un conjunto propio: mucha brillantina, tul superpuesto, una falda que recordaba a las hadas de cuento y maquillaje multicolor que combinaba con el tono rosado de su peluca. Mágica, en el sentido más literal de la palabra.

    “Vengo de Mérida, donde no solo mi discapacidad (motora, y que no era visible) es objeto de burlas, sino mi forma de existir, mi forma de vestir, siempre es señalada”, dijo.

    “La Batalla de los outfits nos permite estar, sin miedo, en un lugar donde no hay rechazo ni dolor. Aquí me siento en casa”.

    Esa frase —aquí me siento en casa— se repitió, con distintas palabras, en cada esquina del Nuevo Circo esa noche.

    No eran modelos profesionales los que desfilan sino personas reales, con cicatrices y sonrisas, con historias de amor y de dolor que se tradujeron, por una noche, en tela, color y postura.

    Patricia Vielma es una de las creadoras de la Batalla de outfits | Foto Ezequiel CaríasLa matriarca de la batalla de trajesPatricia Vielma, conocida en redes como Paty.okes una de las seis personas que, sin saberlo del todo, comenzaron algo que el sábado llenó un recinto de cien años de historia.

    “Esta movida la hicimos seis creadores de contenido”, continuó. “Seis creadores de contenido de moda y moda alternativa. que dijimos: bueno, va a ser un evento para nuestros amigos, a ver si alguien más se quiere decir diferente en este país. Y resultó que había muchas más personas queriendo ser diferentes de lo que pensamos”.

    La primera edición ocurrió el 22 de diciembre de 2024, en el espacio cultural Rajatabla, con apenas doscientas o trescientas personas. De ahí pasó a la Galería de Arte Nacional. Y ahora, en su cuarta entrega, al Nuevo Circo, con una cifra de asistentes que nadie se atrevió a precisar con exactitud porque, según Patricia, simplemente se quintuplicó.

    Sobre sí misma, resumió sin rodeos: “Soy una persona testaruda. Todos los del equipo me llaman la matriarca, y pongo el orden. Soy muy detallista, quiero que las cosas queden de manera casi perfecta. Sé que la perfección es enemiga de lo bueno, pero trato de que la producción lo sea”.

    Si tuvieras que resumir el evento en una palabra, elige dos: ecléctico y cotidiano.

    “Aquí convergen distintas cotidianidades, distintas realidades. No sabemos de dónde vienen. Pero todos disfrutamos de la moda. Nos une la pasión”.

    La dinámica está inspirada en el boxeo —sin los golpes. Hay rondas, jueces, y antes de presentar el atuendo, cada participante debe explicar de dónde salió su inspiración. “Pinterest nos puede dar un inicio de cómo combinar piezas, pero si vas a batallar es fundamental que tengas una base clara”, señaló Vielma.

    Ella misma, esa noche, se inspiró en Westwood. “Una de las pioneras del salir del patrón. Eso describe mucho lo que es Batalla de outfits”. También eligió vestir una marca nacional pues “son el futuro de la moda de Venezuela. Tenemos que consumir local, porque aquí lo que hay es talento para exportar”.

    Jóvenes y adultos encontraron un espacio que les permitió ser libres, al menos por una noche | Foto Ezequiel CaríasrevesesNo todo en el camino hacia esta cuarta edición fue sencillo. Tres semanas antes de la fecha definitiva, la Batalla de outfits tenía previsto presentarse en el marco de la Caracas Design Week (CDW), en la plaza Francia de Altamira. A cinco días del evento, les cancelaron la ubicación.

    “Fue terrible. No se lo recomiendo a nadie, que le cambien así las cosas a uno”, recuerda Patricia. Ya había convocatoria hecha. Gente movilizada. Había, incluso, una relación construida con ese espacio. Todo eso tuvo que reorganizarse.

    “A lo mejor no entendían la magnitud de lo que se venía”reflexionó. O no quisieron entenderlo. ¿Recelo, temor, desconfianza, incomodidad por la gente, la movida o todo en conjunto? Solo ellos, los organizadores de la CDW, y la Alcaldía de Chacao.saben la respuesta. Pero la lección que extrajo de ese tropiezo fue, también, un panorama claro de continuidad.

    “No importa cuántas veces nos cambien de lugar, este evento va a ocurrir siempre porque son espacios necesarios para Venezuela”.

    Este es un evento cultural y creativo que celebra la moda, la cultura urbana y las expresiones alternativas.Fotos Ezequiel CaríasPD. A quienes no entiendenHay, inevitablemente, quienes miran este tipo de movimiento con extrañeza, incluso con desdén. Patricia tuvo una respuesta preparada.

    “Todas esas tendencias que hoy consumieron fueron cosas raras de tribus urbanas. Todas. Porque realmente las marcas no proponen nada nuevo. Lo que hacen es copiar y lanzar al mercado cosas disueltas en gotitas, dosificadas”.

    Esa idea, dicha en medio del Nuevo Circo, con la música de fondo y los participantes esperando su turno, sonaba menos a defensa y más a constatación: lo que hoy parece extraño, mañana puede estar en una vitrina.

    El proyecto, asegura Patricia, no se va a quedar solo en Caracas. “Tendremos próximamente una gira nacional, ya que hace falta también llevar esta movida a Venezuela, que nos la piden recurrentemente. Sabemos que no todo el mundo se puede mover a la capital, pero ya empezamos a hacer el trabajo”.

    “Les ofrezco mi vida completa para darla en este proyecto”, preparado.

    Personas y marcas muestran su estilo personal, sin imponer un código de vestimentaBTO nació en respuesta a la falta de espacios para reunir a quienes aman la moda independienteInclusión, sin maticesA la pregunta directa—¿Hay algo que no esté incluido en este espacio?— respondió sin pausa: “Nada”.

    Pero matizó, con honestidad, dando a entender que no quiere vender una perfección que todavía no existe, que le gustaría que el espacio tuviera más facilidad, por ejemplo, para las personas de movilidad reducida. “Esperamos que la próxima edición vayamos mejorando en eso. De verdad, este es un espacio para que todo el mundo se sienta parte de él. No hay persona que no se pueda sentir parte de esto”.

    De esta manera, la inclusión no se declara terminada. Para ella, se seguirá construyendo, edición tras edición, con los errores incluidos.

    La propuesta de los participantes puede ser diseñada, personalizada, pintada o intervenida.Fotos | Ezequiel CaríasSobre el apoyo institucional, público o privado, Patricia Vielma no ocultó su expectativa pendiente.

    “Me gustaría que en algún momento el Estado también vea esto como cultura. La gente nos dice mucho que esto es una pérdida de tiempo.. Los invitamos a reflexionar, porque realmente la cultura la construimos día a día. Lo que estamos haciendo hoy es historia; es cultura. El presente es lo que va a marcar la pauta para las nuevas generaciones”, recalcó.

    Tres horas después de empezada la batalla, la música seguía sonando. Estrella ya había presentado su atuendo ante el jurado. Pikachu siguió posando para fotos con desconocidos que, por una noche, dejaron de serlo. Guerrero de la Luna y Ánima de la Noche se mezclaban entre la multitud sin que nadie preguntara sus nombres reales.

    Activaciones artísticas, coreografías, experiencias inmersivas y gastronomía forman parte de la experiencia ofrecida en la Batalla de outfits | Foto Ezequiel CaríasEn una ciudad acostumbrada a sobrevivir con lo mínimo, donde la urgencia suele ganarle terreno a la creación, esa noche ocurrió algo distinto: cientos de personas se permitieron, sin pedir permiso, ser exactamente quienes querían ser pues nadie necesitaba un nombre real para pertenecer.

    “Este es apenas un movimiento que está comenzando, y ni yo sé hasta dónde llegará. Pero vamos, poco a poco, trabajando por verlo”concluyó.