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Wednesday, June 24, 2026
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    El ballet y la ópera intentan transformarse para llegar a nuevas audiencias.

    Atrás quedó la época en la que los grandes espectáculos de ballet y ópera paralizaban las ciudades. Bailarines y cantantes ya no son recibidos por multitudes en los aeropuertos oa las afueras de hoteles antes de una función. Tampoco son mundialmente conocidos o tan bien remunerados como un actor de Hollywood. miEl consumo cultural, así como sus figuras, ha cambiado.

    Aunque los grandes teatros y casas de ópera ya no reciben el mismo número de espectadores que en el pasado, esto no significa que el ballet y la ópera sean artes muertas oa punto de desaparecercomo afirmó el actor Timothée Chalamet en febrero durante una conversación sobre el futuro del cine.

    El actor de 30 años —que en ese momento estaba en medio de la carrera por el Oscar a Mejor Actor por su trabajo en marty supremopremio que finalmente se llevó a Michael B. Jordan— no se puso al mundo de las artes en contra por expresar su opinión sobre el ballet y la ópera, sino por menospreciar el valor y la importancia de este tipo de expresiones artísticas frente al cineque por décadas se ha inspirado en estas disciplinas.

    “No quiero trabajar en el ballet o la ópera, o en cosas donde tengas que estar diciendo: ‘Oye, mantenemos esto vivo, aunque ya no le importe a nadie’. Con todo respeto a la gente del ballet y la ópera”, dijo Chalamet mientras discutía sobre la importancia del cine frente al streaming.

    Como era de esperarse, los grandes teatros del mundo no dudaron en responder a los comentarios del joven actor para demostrarle que su vigencia y popularidad están intactas. De hecho, algunos le extendieron invitaciones para que viera con sus propios ojos que sus funciones se llenan. Colegas del actor, como Jamie Lee Curtis y Alec Baldwin, también salieron en defensa de las artes escénicas.

    “Causó polémica porque estuvo tratando sobre dos manifestaciones escénicas muy tradicionales y con muchísima historia. y con muchísima aportación al mundo occidental, como son en la ópera y el ballet”, afirma Carlos Paolillo, gestor cultural, crítico e investigador de danza y coordinador del Ballet del Teatro Teresa Carreño, quien destaca el aporte que han hecho tanto la ópera como el ballet a la cultura occidental.

    Hay un contraste importante en el consumo de ópera y ballet entre países de Europa y Latinoamérica | Foto Tairy GamboaPaolillo señala que, a lo largo de la historia, estas manifestaciones artísticas han vivido momentos de gloria y algunas crisis.pero siempre han podido sobreponerse. “La famosa vanguardia de principios del siglo XX en Europa tuvo una gran importancia en el mundo del ballet, que logró adaptarse a las nuevas tendencias artísticas que estaban surgiendo en la música, la pintura, la literatura y en las artes plásticas. Surgió ese nuevo ballet del siglo XX que se llamó en un principio ballet de la modernidad: los famosos ballet rusos de Diaghilev”.

    Aunque Jaime Bello León -director general de Comunicación, Mercadeo y Promoción en la Universidad Católica Andrés Bello y amplio conocedor de la ópera- considera que los comentarios de Chalemet fueron muy despectivos, admite que tanto la ópera y el ballet han sido desplazados y perdido valor en las esferas mediáticas. “Si uno observa, por ejemplo, en la televisión de los Estados Unidos en los años cincuenta, sesenta y setenta, había una presencia de estas artes muy notoria, además realizadas con mucha calidad. Con el pasar de las décadas, estamos hablando de los ochenta y los noventa, esas programaciones empezaron a disminuir y perder presencia, popularidad y preferencia por parte de las grandes audiencias.. Sin embargo, eso no quiere decir que no tengan derecho a existir, que no deban ser cuidadas, que no deban ser preservadas y que no deban ser difundidas. Lo cierto es que ha habido un cambio en el gusto del público”.

    Una muestra de que estas manifestaciones artísticas han sido desplazadas de los medios.asegura Bello León, es que las celebridades de hoy en día ya no son actores de teatro, grandes cantantes de ópera o bailarinas de ballet.. “Hay una relación distinta en nuestros tiempos con las artes. No juzgo si es bueno o malo, simplemente las describe. Hay un consumo diferente de esas artes”.

    ¿Qué pasa en Venezuela?Aunque al ballet y la ópera, así como también al cine, les está costando llevar espectadores a las salas, aún hay público interesado en consumir este tipo de artes.. Hace dos semanas, el Teatro Teresa Carreño comenzó su temporada 2026 de ballet con El pájaro de fuegode Ígor Stravinski, que en su fin de semana de estreno reunió a más de 1.600 personas en la sala Ríos Reyna, de acuerdo con datos de Macketicket.

    El panorama de las artes escénicas es distinto dependiendo del lugar. Hay un contraste importante en el consumo de ópera y ballet entre países de Europa y Latinoamérica, especialmente Venezuela.donde la crisis económica ha hecho que muchas personas prioricen otras cosas sobre el esparcimiento cultural.

    De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo Cultural 2025, realizada por el Idici – UCAB, en Venezuela más del 90% de los encuestados manifestaron no ir al teatro por, entre otros motivos, temas económicos.

    “En Venezuela, en términos generales, siempre ha sido muy económico acceder a las programaciones culturales y lo puedo afirmar tajantemente. Quizás ahora sí es un problema, porque llegamos a un extremo de pobreza, que incluso desplazarse significa un sacrificio importante. Pero antes eso no era así”, dice Bello León.

    Si bien es cierto que en Venezuela las entradas para el ballet y la ópera no son tan costosas como pueden llegar a serlo en Europaotros factores, como la dificultad para movilizarse a los teatros, o el desconocimiento de la cartelera, influyen en que el público no vaya a los teatros.

    Pese a las dificultades, hay iniciativas pagas y gratuitas enfocadas en este tipo de expresiones artísticas. El Teatro Teresa Carreño y el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela suelen organizar recitales de ópera. También está el Festival Óperón, que este año realizará su segunda edición, o la iniciativa Ópera Gala, que presenta muestras de ópera en Caracas. Estas propuestas también se extienden a otras ciudades del país, afirma la mezzosoprano Marilyn Viloria.

    “En Venezuela hay actualmente una historia de ópera muy importante, somos muchos los cantantes venezolanos que estamos afuera haciendo carrera como solista o como parte de coros de casas de ópera. Muchísimos. Pero en el país también hay muchas iniciativas, mucho interés en hacer ópera. Está la compañía de ópera del Teatro Teresa Carreño que hacen varias producciones al año, la compañía de ópera Maestro Primo Casales, en La Victoria. El Sistema también tiene varias cátedras de canto en Caracas y en el interior. Carabobo cuenta con el Taller Vocal Valencia y en Mérida está activo el ensamble vocal Bach-Stimmen. También existe la cátedra de canto de la Universidad de los Andes. En Caracas podemos encontrar la cátedra de canto de la Schola Cantorum de Venezuela y la Camerata de Caracas.

    En el caso del ballet, las opciones son más limitadas porque en el país solo hay una compañía profesional, la del Teatro Teresa Carreño, en Caracas.. “Las entradas del Teresa Carreño no son tan costosas, hay muy accesibles en $5 o $10, pero imagínate si no vives en Caracas ¿cómo haces? Cuando voy a ver un ballet tengo que ir en mi propio carro. ¿Cómo hago para devolverme en la noche, en autobús, a Valencia?”, dice Lourdes De Freitas, bailarina de ballet y creadora de contenido, quien señala que las academias locales también suelen organizar presentaciones abiertas al público, como la Escuela Superior de Danza Cristina. Gutiérrez, donde da clases.

    Foto Tairy GamboaFoto Tairy GamboaSobre la percepción de que el ballet y la ópera son artes para élites, Carlos Paolillo y Jaime Bello León coinciden en que no es más que un prejuicio. “Es una idea generalizada. A lo largo de la historia del ballet se ha mantenido la percepción de que es un arte para élites, porque nació en las Cortes del Renacimiento. y se desarrolló con mucha brillantez en las Cortes del Barroco del Reino de Francia. Pero en algún momento el ballet también salió de esos espacios y se convirtió en un arte público. Los bailarines se convirtieron en bailarines profesionales y ejercían su profesión de una manera liberal. Ellos eran los responsables de su propio trabajo, de su propio desarrollo y, evidentemente, al día de hoy el ballet es un arte que pertenece a cualquier persona, cualquier estrato social puede tener acceso a ese tipo de manifestaciones”, asegura el crítico de danza.

    Aunque cualquier persona puede disfrutar de un recital de ópera o una pieza de ballet.Lourdes De Freitas considera que Mientras más se conozca de estas disciplinas, mejor será la experiencia.. “El ballet y la ópera son artes que requieren un conocimiento previo para poder entenderlas mejor, porque mientras más sabes, más lo disfrutas y te nutres del arte. Al menos, necesitas haber leído el argumento de la obra, porque tanto en un ballet como en una ópera, la narrativa no es tan tangible como en una película. Si no conoces la obra o el argumento, se te hará más difícil entenderla. En el ballet, por ejemplo, lo entiendes mucho mejor cuando conoces los pasos o las pantomimas.”, dice la bailarina, quien usa sus redes sociales para acercar el ballet a más personas. “No me gusta decir que es un arte solo para un grupo de personas, me gustaría que todo el mundo pueda disfrutarla”.

    Más allá del prejuicio de que son artes para élites, Marilyn Viloria considera que algunas personas no van al teatro a ver ópera y ballet porque piensan que son aburridas. “Me he encontrado con mucha gente que dice: ‘Ay, eso es aburrido» o ‘Ay, eso es para viejos’. Creo que si la gente se da la oportunidad de ir a la ópera por primera vez, de vivir la experiencia, van a querer hacerlo de nuevo. ahora Todo es tan rápido que hay gente que no soporta estar sentada y regalarse a sí mismo el espacio de estar dos horas disfrutando de esta forma de arte. Lo interesante es que cuando toman la decisión, quedan sorprendidos porque realmente es una experiencia impresionante”.

    Para cambiar esa percepción, De Freitas señala que es necesario diseñar una buena campaña de marketing para despojar al ballet y la ópera de todos los prejuicios que rodean este tipo de expresiones artísticas.. “Las personas a las que les gusta el ballet o la ópera lo hacen porque algún familiar o amigo las introdujo a este mundo. Como creadora de contenido, creo que el ballet tiene demasiado potencial; solo hay que acercarlo a la gente y ya. Hay gente que no lo conoce, pero apenas se lo muestras, le encanta”.

    Necesidad de transformaciónLejos de desaparecer, Jaime Bello León asegura que la ópera y el ballet se transformarán como lo han hecho a lo largo de la historia otros tipos de expresiones artísticas para adaptarse a las nuevas formas de consumo cultural y nuevas audiencias. “Creo que va a haber una mutación. La ópera tiene cuatro siglos con gente vaticinando que va a desaparecer. Hay teatros de ópera en muchas partes del mundo donde todavía se agotan las entradas o donde es complejo conseguir buenas localidades. Así como nunca ha desaparecido la pintura, nunca van a desaparecer la música ni la literatura. Se van a consumir de manera distinta, llegarán a otras audiencias de diversas formas. No creo que eso sea ni bueno ni malo, simplemente son condiciones de nuevos tiempos. Es un proceso natural de transformación”.

    Tanto la ópera y el ballet han sido desplazados y perdido valor en las esferas mediáticas | Foto Tairy GamboaEl especialista en ópera destaca que en redes sociales y plataformas como Youtube hay artistas haciendo experimentos musicales interesantesaunque —seguro— nunca reemplazarán la experiencia de ver un recital en vivo. “Allí hay un consumo importante. No es equivalente, desde mi punto de vista, al placer que siento cuando voy a una representación de ópera en un teatro donde están haciendo montajes con gran calidad y respetando a los autores, a los artistas y al público. Esa experiencia me resulta maravillosa. Eso no lo reemplaza Youtube, pero tampoco voy a mentir, a veces en Youtube consigo cosas que me producen una emoción enorme”.

    Marilyn Viloria considera que hay que buscar la manera de acercar este tipo de expresiones artísticas a más personas. “Sería lindo llevar la ópera a espacios no convencionales, sacarla un poquito del teatro para que después la gente quiera ir. Tal vez un buen lugar sean las escuelas, hacer algunos proyectos para mostrarle a la gente que la ópera no es aburrida, sino todo lo contrario.”, dice la mezzosoprano.

    Foto Tairy GamboaFoto Tairy GamboaPara De Freitas, es necesario que el conocimiento sobre la ópera y el ballet, como su historia o sus obras, lleguen a más personas y una forma de hacerlo es hablando más sobre estos temas, porque —seguro— hay mucho interés del público en saber más. “Me gusta mucho el trabajo del Royal Ballet en Londres, porque ellos se han modernizado muchísimo. Ellos tienen todas sus obras en streaming. Hay una página con todas sus producciones. Tienen mucho contenido en Youtube. Siempre están haciendo entrevistas. Eso me parece que lo dinamiza mucho y hace que llegue a los más jóvenes”.

    La bailarina también aplaude iniciativas como la de Rosalía, que en su Tour de lujo inclusión de coreografías de balletcon críticas de los más puristas. “Me recordé al movimiento del ballet adulto. Hay gente que quiere empezar a hacer ballet ya mayor, y eso me encanta. Muchos no pudieron hacer ballet de niños y me parece lindo que de adulto quieras cumplir ese sueño sabiendo que no vas a poder llegar a ser profesional porque es muy difícil. Me parece que debemos dejar de ser tan cerrados en ese aspecto. Hay un público al que le encanta el ballet y que no se atreve a explorarlo porque somos tan cerrados que los ahuyentamos”.

    El papel de los medios es clave en el proceso de transformación de estas disciplinas, considera Jaime Bello León. “Me parece que han sido muy responsables porque en qué noticiero se incluye información sobre lo que está pasando en los teatros. Eso es casi nulo. ¿Por qué yo tengo que privilegiar una cosa y descuidar o tratar con desdén a otra? Creo que si un noticiero es completo, si un medio es responsable, tiene que darle cabida a todas las experiencias y no tiene por qué privilegiar solamente aquellas que considera que son las más masivas”.

    Bello León asegura que sí está ocurriendo un proceso de transformación en este tipo de expresiones artísticas, pero que aún falta mucho camino por recorrer. “Creo que están tratando de renacer. Están siendo como el ave fénix. He ido a las funciones del Teatro Teresa Carreño y ellos están entendiendo. Tienen que reembolsar, reiniciar una tradición que se perdió. Creo que eso es sano. Me gustaría que fuera más profesional, que invitaran a más artistas de afuera porque eso nutre. En El Sistema también he visto propuestas muy buenas e interesantes, donde además se hacen muchos talleres de formación. Entonces, sí creo que hay un renacer, que es un renacer muy humilde, sí. Porque no hay presupuesto para ello. Creo que poco a poco la gente irá ganando conocimiento e interesándose”.