El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, confirmó este lunes su decisión de postularse como candidato en las próximas elecciones generales programadas para el otoño.
El mandatario disipó así las dudas sobre su futuro político inmediato y manifestó su determinación de revalidar su mandato al frente del Ejecutivo de Tel Aviv.
“Me voy a presentar y tengo la intención de ganar”, declaró el jefe de gobierno ante las preguntas de los corresponsales de los medios de comunicación israelíes, durante la que supuso su primera rueda de prensa tras la divulgación del memorando de entendimiento y cese de hostilidades suscrito entre los gobiernos de Estados Unidos e Irán.
Las declaraciones de Netanyahu ratificaron la postura fijada el 10 de junio por su formación política, el partido conservador Likud.
A través de un breve comunicado, la organización oficialista había adelantado que el líder concurriría a la contienda y que “con la ayuda de Dios” obtendría la victoria.
La aclaración partidista operó como una reacción diplomática directa a las declaraciones previas del presidente estadounidense, Donald Trump, quien en una entrevista concedida a la cadena de televisión. abecedario Había expresado reservas sobre los deseos reales de continuidad del político israelí.
“No lo sé, ha tenido una carrera increíble. ¿Quiere continuar? Porque, como saben, es un primer ministro en tiempos de guerra. Ganaremos la guerra muy pronto, de una forma u otra, y saben que es un primer ministro en tiempos de guerra”, manifestó el mandatario norteamericano.
El mandatario con mayor permanencia y el desgaste de su gestiónNetanyahu ostenta el registro histórico como el jefe de Estado con mayor permanencia en el cargo dentro de la estructura institucional de Israel.
Tras un período inicial de gobernanza entre 1996 y 1999, el líder del Likud ha liderado el Poder Ejecutivo de manera casi ininterrumpida desde 2009.
No obstante, su liderazgo enfrenta severos cuestionamientos internos y externos.
Amplios sectores de la sociedad civil y de la oposición política israelí le atribuyen la responsabilidad institucional por los fallos de inteligencia y de seguridad nacional que impidieron anticipar la ofensiva militar ejecutada por el grupo islamista Hamás en octubre de 2023, acción que derivó en la muerte de más de un millón de ciudadanos en territorio israelí.
La opinión pública critica su postura de laxitud legislativa respecto a las exenciones del alistamiento militar obligatorio para las comunidades judías ultraortodoxas, así como el paulatino aislamiento diplomático en el que se ha visto inmerso el Estado de Israel en el tablero geopolítico global.
Esta erosión en el capital político del mandatario quedó reflejada en un reciente estudio de opinión pública elaborado por el Instituto para la Democracia de Israel (IDI), cuyo trabajo de campo se desarrolló entre el 31 de mayo y el 5 de junio.
De acuerdo con las métricas del centro de investigación, el 61% del conjunto de la población del país -y el 57% de los israelíes de confesión judía- sostiene el criterio de que Benjamín Netanyahu no debería presentarse como opción electoral en los comicios de otoño.
El porcentaje de rechazo hacia su continuidad institucional se eleva hasta el 83% entre la población de origen palestino con ciudadanía israelí.
Con información de Efe.