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Tuesday, June 16, 2026
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    Con joropo punk e irreverencia, Aterciopelados coronó la noche en Bello Monte

    El sábado es un día soleado. El sol parece haber dado tres pasos más al frente, como para estar más cerca. Pero ya en la tarde, su intensidad atenuaba y la Concha Acústica de Bello Monte empieza a congregar a los que asistían al Rockatanga Fest.

    Ya a las 6:30 pm estaban en la tarima los músicos de Novanout, la banda más novel de los cuatro que se presentan en la velada. Liderados por Lio Zamora, saben muy bien del compromiso de abrirle a grupos de más de 30 años de trayectoria: Mata Rica, King Changó y Aterciopelados.

    Son precisos en la elección de los temas. Sabe que buena parte del público -la mayoría mayor de 35 años de edad- no anda pendiente de pescar nuevas propuestas. Su repertorio mezcla temas propios como “Amor zombie”, con versiones de grupos como UB40, Los Pericos y Paralamas.

    No pasen inadvertidos. Aquellos que apenas los descubren, dicen que son muy buenos. Y es que su juventud no implica que no hayan recorrido. De hecho, en ese escenario estuvieron en 2024 cuando antecedieron a Los Cafres, y un año antes fueron parte del Cusica Fest. Ya son ocho años de trayectoria, con discotecas como Novanout y los arboles.

    Novanout demostró su madurez musical como la banda más joven de la velada | Ezequiel CaríasA eso de las 7:30 pm es el turno de Mata Rica, una agrupación valenciana que a finales de los noventa empezó a sonar en las radios juveniles con temas como “Si te vas” y “Ragga Muffin Latino”. Pero esta noche, no solo se concentran en lo que fue, sino que interpretan temas de reggae carachade 2023; una producción en la que versionan clásicos de la tradición como “No me corra cantinero”, de Vitico Castillo.

    El sonido se les cae dos veces. Alguien dice: “Es que esta banda suena con demasiado poder”. El cantante Alejandro Conde Bromea. “Menos mal pasó eso. Así descanso. Cuando estaba en plena canción, me preguntaba cuándo se iba a acabar. Porque cuando uno tiene 35 años… en la música”.

    Cuando ocurra por segunda vez, tome una pausa de unos diez minutos para que los técnicos solucionen.

    Al regreso, en pantalla se ven extractos de comerciales como el limpia pocetas Más y los pantalones Didijin, así como de entrevistas en programas en los que estuvieron hace veintitantos años como ni tan tarde.

    Sí es verdad. Es una banda que suena como si quisiera que los escucharan en Guárico, como pidieron que ocurriera para que los llaneros se dieran cuenta del homenaje que estaban haciendo con versiones de “Ironía”, de Alejandro Rondón; o “El becerrito”, de Simón Díaz; esta última entre las más coreadas y aplaudidas, y para la que se pusieron unas máscaras de vaca. “Estamos con la moda de los therians. El gerente dijo que había que montarse en las tendencias. No quiero burlas. somos los therians lecheros”.

    Y es que el cantante busca hacer comedia. Echa chistes. “Lo que hace uno para ganar 50.000 dólares en Caracas. Bueno, 50.000 para mí. Ellos ganan un sueldo mínimo”.

    Mata Rica rindió un homenaje a la música tradicional del llano. | Ezequiel CaríasYa las graduadas de la Concha Acústica empiezan a llenarse más de gente. Mientras tanto, Mata Rica también hace un popurrí con versiones de Metallica, AC/DC y Megadeth. No quieren dejar cabos sueltos y se pasearon por todo aquello que los ha influenciado. “Esos son los reguetones que escuchamos nosotros. Me perdonan la última, pero me cortaron el Duolingo. Estaba cantada en inglés de Guyana”, remata el vocalista, quien invocó varias veces a Dios en la tarima, pidió educar a los niños como agentes de cambio e invitó a Onechot para interpretar “Si te vas”.

    José Gregorio Atienza es el DJ de la noche. Pero también es uno de los directores de Eventos Globales, la empresa productora del Rockatanga Fest. Entre grupos se encarga de poner éxitos de Soda Stereo, Charly García, Zapato 3, Sentimiento Muerto, The Police, Molotov y Joan Jett & the Blackhearts. Ya más entrada la noche se atreve a poner canciones más recientes como “Dame un descanso” y “Feriado”, de Rawayana. A la gente le gusta. El público en general es más fervoroso que el de VIP, zona en la que se encuentra al ministro Freddy Ñáñez en primera fila. Siempre sentado, nunca de pie.

    A las 9:00 pm sub al escenario Rey Changó, ahora liderada por Negrito Man, el hermano de José Andrés Blanco, a quien todos conocen y conocerán como Blanquito Man.

    La primera que tocan es “Venezolana en Nueva York”. El vocalista tiene un lapsus y se le olvida la letra brevemente. Pero se recupera. Eso sí, luce disperso, tal vez nervioso en las primeras canciones.

    Los metales que suenan son grabados. El resto, la banda está compuesta por batería, guitarra, bajo y teclados. Otros temas que tocan son “Melting Pot”, “Brujería”, “Confesión” y la más esperada por muchos: “Sin ti”.

    Hacen una versión de “El cantante”que popularizó Héctor Lavoe, y que Negrito Man dedica a todos aquellos que siguen adelante por mantener su salud mental: “Esa depresión que muchos llevamos y nos cuesta decir”.

    Recuerda cómo lo afectó la muerte de su hermano. “Muchos criticaron que siguiera con King Changó y que yo fuera el nuevo vocalista”.

    Negrito Man lideró con energía el encuentro de King Changó con su público | Ezequiel CaríasA medida que pasan las canciones, va sonando más acoplada la banda. Es otra voz, son otras formas, pero no suena mal. Eso sí, por momentos luce desordenada en su puesta en escena. Negrito Man desaparece y el rol de cantante lo asume El tecladista Gustavo Tao. No se entiendo muy bien la dinámica.

    El público del VIP solo responde a los éxitos, a esos que escucharon por la radio. Los más fieles son los que responden a otros temas como “God Damn Killers” o “Don’t Drop Your Pants”.

    Culmina la presentación. Hay una rifa de un iPhone y un par de motos. Mientras, se prepara el escenario para Aterciopelados.

    Hubo un momento en el que garuó, pero el agua se contuvo | Ezequiel CaríasA las 10:40 pm es el turno de Aterciopelados. Celebran los 30 años de La pipa de la pazmise disco que inicia con “Cosita seria”, y que en esta ocasión llevan a los terrenos del funk que recuerda a Los Amigos Invisibles, como bien apunta DJ Marco 77 entre el público.

    “¿A quiénes le han dicho cosita seria o quién más le ha dicho a los hijos cosita seria?”, dice desde el escenario la cantante Andrea Echeverri, quien en varias oportunidades hará señas para que suban el hacer clicese mecanismo que en sus audífonos la guía para mantener el tempo.

    Andrea es dicharachera. Dice estar feliz por los 30 años de La pipa de la paz. Celebra el tricolor que comparten Colombia y Venezuela antes de cantar “La voz de la patria”.

    El público de adelante no responde del todo. “Esta se la saben mis queridos chamos y mis queridas chamas”, comenta antes de “Baracunatana”.

    Era fácil notar quiénes entre el público siguen a Aterciopelados desde siempre | Ezequiel CaríasCon Aterciopelados se nota que hay un recorrido de escenarios constantes. Las canciones las llevan a otros niveles, a otras zonas. La referencia es la discoteca, pero en vivo la puerta está abierta para curiosear. Y se agradece.

    Por eso “El estuche” va más allá de la insinuación original para entregarse a una salsa mucho más intensa, incluso con guiños a una percusión urbana que no extraña cuando se ve que el baterista, Jonathan Lacouture, es un treintañero. Al igual que el resto de la banda que acompaña a Andrea Echeverri y Héctor Buitrago de Aterciopelados: Leo Castiblanco (guitarra) y Lindy Sánchez (teclados y coro).

    Y así ocurrirá con otras, como “El álbum”que se siente llamada por un ska, pero se mantiene anclada a las influencias del montuno. Y así van, entre rock, funk, cumbia, salsa; con este último Andrea solo es testigo en físico, pues no se entrega con el cuerpo al ritmo. Observación en solitario.

    La vocalista de Aterciopelados recordó que fue en Caracas donde Gustavo Cerati dio su última presentación antes de sufrir el ACV. Recordó que una noche antes había estado en Bogotá, donde ella fue a verlo, pero que tuvo que irse porque su hija estaba muy pequeña y no soportó tantos decibeles. “Se van a caer de culo con este cuento”, advierte antes de empezar a relatar para después tocar una versión aterciopelada de “En la ciudad de la furia”.

    Héctor Buitrago y Andrea Echeverri demostraron su química de décadas en vivo | Ezequiel CaríasLe preguntó a la gente si habían visto la sesión reciente en Escritorio pequeño de Aterciopelados. “Estuvo bueno, ¿no?. La gente jodiendo. Diciendo que estoy vieja. Hijueputa. ¿No voy a estar vieja si tengo 61 años? La Biblia, los dinosaurios… Están todos mis colegas que le venden el alma al diablo. Yo me veo como una mujer de 61 años, no como una niñita tratando de complacer. Ya yo sé que estoy vieja. ¿Qué más dijeron? Ah, que estoy loca. Digame qué famoso no está loco. Empezaron a decir puras verdades y pensaban que me estaban criticando”, suelta la vocalista. “No es que sea la más feliz del mundo, pero sí creo que soy un poco más feliz”, remata al resaltar que ahí está ella, en zapatos deportivos y sin maquillaje.

    A “Florecita rockera” le bajan un poco la intensidad, el tempo, pero sigue sonando con poder.

    Andrea defendió su edad y autenticidad con un discurso aplaudido por todos | Ezequiel CaríasHéctor habla poco. Y cuando lo hace, ocurre un gracioso desliz. Para presentar “La culpable” empieza a decir que Venezuela y Colombia comparten ríos, territorios, comidas, música, idiosincrasias, comunidades indígenas, el Amazonas. “Hoy vamos a tocar un bolero, la música de los llanos que compartimos Venezuela y Colombia. Para que no se nos olvide que somos uno solo, una sola raza, una sola familia. Haremos este bolero punk. Si lo vieron en Escritorio pequeñoes una nueva versión de esa canción de La pipa de la paz… Es un joropo punk, perdón”. Inmediatamente Réplica de Andrea: “Dijo bolero punk, es un huevón. Es joropo punk”. Todos ríen. Y ella continúa: “Me voy a poner mi sombrero de tetas en la cabeza”.

    Otro momento coreado fue con “Bolero falaz”, la última en teoría. Héctor dice que no pueden otra. La gente pide más. Pero dan permiso para una más. Someten a votación si “Luz azul” o “He venido a pedirte perdón”, de Juan Gabriel. Aplausómetro mediante, gana la del cantautor mexicano. Ya en los últimos compases, a Héctor le dicen al oído que pueden otra. Él le dice a Andrea y cierran con “Luz azul”.