Gary Ruvkun, premio Nobel de Medicina en 2024, y Benjamin List, Nobel de Química en 2022, han reivindicado el modelo emblemático de la NASA como el estándar de oro a seguir para conectar con las masas y aprender a “vender” disciplinas complejas como la biología molecular o la química.
Durante una rueda de prensa celebrada este lunes en Valencia, donde ambos participantes como jurados de los prestigiosos premios Rei Jaume I, los laureados desmenuzaron los desafíos comunicacionales de la comunidad científica.
Ruvkun confesó, según EFE, que su propia vocación nació al calor de la carrera espacial, calificando a la agencia estadounidense como un fenómeno de la comunicación que invierte recursos significativos en inspirar a nuevas generaciones.
El biólogo molecular admitió que, si bien es más sencillo capturar la imaginación pública con agujeros negros y supernovas que con estructuras celulares, la metodología de divulgación debe ser la misma.
Por su parte, List lamentó que la palabra «química» despierte una aversión inmediata en la sociedad, a pesar de ser el motor detrás de la creación de antibióticos, combustibles y tecnología cotidiana, por lo que urgió a abrir la mente de los jóvenes.
Los Nobel y la IAEl debate se trasladó inevitablemente al terreno de la tecnología y la inteligencia artificial.
Frente al auge de los algoritmos, List fue categórico al preferir “mil veces la inteligencia humana a la artificial”argumentando que la chispa de concebir ideas revolucionarias y ejecutarlas en un laboratorio sigue siendo un patrimonio exclusivamente humano.
Aunque vislumbra un futuro con laboratorios automatizados donde los robots realizan el trabajo mecánico, el químico alemán aseguró que la IA todavía no posee el nivel para reemplazar a los científicos.
Ruvkun, en sintonía, reconocido que las herramientas digitales han revolucionado la biología molecular al sistematizar volúmenes masivos de datos históricos.. No obstante, advirtió que “es razonable estar preocupados” ante su evolución.
El diagnóstico sobre el entorno digital contemporáneo dejó varias reflexiones. Ruvkun tildó de “vergüenza” la fuerza que han cobrado los movimientos antivacunas en el debate político de Estados Unidos, señalando que las redes sociales no aportan valor en estos escenarios y sugiriendo, de forma punzante, que el mundo podría estar mejor sin ellas.
List prefirió recordar que estas plataformas son, irónicamente, hijas de la misma ciencia y tecnología que hoy se cuestiona.
La jornada concluyó con ambos investigadores. coincidiendo en que España se posiciona firmemente como un líder europeo en biología molecular y una auténtica superpotencia científica en el panorama global.