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Saturday, June 13, 2026
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    Crisis en Bolivia | “La izquierda ha demostrado ser malísima para gobernar, pero muy buena saboteando a gobiernos que no son de ellos”

    Bolivia atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. A seis meses de la llegada de Rodrigo Paz a la presidencia, el país vive una escalada de bloqueos, protestas y tensiones políticas que mantienen cercada la sede de gobierno y amenazan con profundizar la crisis económica y social. Pero detrás de las barricadas y las movilizaciones, según el analista boliviano Miguel Velarde, lo que realmente está en disputa es algo mucho más profundo: el intento de desmontar el modelo político construido durante dos décadas por el Movimiento al Socialismo (MAS).

    “Lo que está pasando hoy en Bolivia no es solamente un cambio de gobierno; se está tratando de que exista un cambio de modelo”, sostiene Velarde. Y agrega una frase que resume el trasfondo de la confrontación: “El modelo pasado, el modelo viejo, se resiste a irse, se resiste a dejar el poder”.

    Para el analista, la crisis no puede entenderse sin observar el peso que dejaron los gobiernos de Evo Morales y del MAS en la estructura estatal boliviana.

    “En estos 20 años la estructura del Estado y en parte hasta de la sociedad fue modificada intencionalmentee por un proyecto que ha sido uno de los grandes pilares del socialismo del siglo XXI”, afirma.

    Velarde asegura que el nuevo gobierno recibió un país institucional y económicamente deteriorado. “Se han desmontado instituciones, se ha ido contra la meritocraciaha habido grupos que han ido cooptando sectores de poder de la economía nacional y del poder político”, explica. Por eso considera que desmontar ese aparato en apenas medio año resulta extremadamente complejo.

    La tensión se concentra principalmente en La Paz y El Alto, donde más de 60 puntos de bloqueo mantienen baja presión a la sede de gobierno. Aunque otros departamentos conservan relativa normalidad, el conflicto ya golpea el abastecimiento, el comercio y la estabilidad política.

    Sin embargo, Velarde insiste en que no todos los sectores movilizados responden a los mismos intereses. “Hay que separar claramente dos grupos”, afirma. “Los grupos que responden a intereses políticos y pretenden preservar sus privilegios, y los grupos que tienen reclamaciones legítimas”.

    Integrantes de las Fuerzas Armadas desbloquean una carretera este sábado, en Calamarca (Bolivia) | EFESobre los primeros, es tajante: “Con ellos es imposible negociar o dialogar porque lo único que quiere es regresar al poder”. Pero también reconoce que existen sectores sociales golpeados por la crisis económica que arrastró el país tras años de deterioro fiscal y financiero. “La situación que se ha encontrado este nuevo gobierno económica y financieramente es dramático”, sostiene.

    En medio de la presión social, Rodrigo Paz abrió espacios de diálogo y hasta ensayó una autocrítica pública. Según Velarde, ese gesto refleja lo que el gobierno entiende que no logró escuchar a todos los sectores desde el inicio de su gestión.

    Las negociaciones incluyen al Consejo Económico y Social, al Parlamento, a la Iglesia y a la Defensoría del Pueblo. Incluso los gobiernos de la región comenzaron a fijar una posición sobre la crisis. Velarde menciona particularmente al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, históricamente cercano a Evo Morales, quien pidió diálogo entre las partes.

    Para el analista, la salida negociada sigue siendo la mejor alternativa. “El fin de todo esto es la mejora en la calidad de vida y en el bienestar de los bolivianos”, asegura. Y añade: “Eso solamente se va a poder encontrar si las partes interesadas se sientan legítimamente y transparentemente a conversar”.

    Aunque algunos sectores exigen la renuncia de Rodrigo Paz, el analista considera que ese escenario sería extremadamente peligroso. “La renuncia de Paz no solucionaría ningún problema y, por el contrario, podría traer muchos otros, muchos peores”advierte.

    A su juicio, una salida abrupta del mandatario abriría un escenario de enorme incertidumbre institucional. “Es abrir la puerta a escenarios inimaginables que pueden no solamente terminar con un gobiernosino poner en riesgo la propia democracia en Bolivia”, afirma.

    El presidente electo de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, llega al acto de investidura este sábado, a la plaza Murillo en La Paz (Bolivia). Foto EFE/Juan Ignacio RoncoroniEvo Morales, una figura claveEl nombre de Evo Morales sigue apareciendo inevitablemente en medio de la crisis. Velarde sostiene que el expresidente ha jugado un papel central en los sectores más radicalizados de las protestas. “El rol de Evo Morales ha sido clave en la parte más confrontativa y menos dialogante”asegura.

    Sin embargo, insiste en que un eventual retorno de Morales al ejercicio de la política implicaría romper el orden constitucional boliviano debido a que el expresidente está inhabilitado para ejercer cargos políticos.

    “Cualquier camino que piense en el retorno de Evo al poder tiene que llevarse por delante la democracia, las instituciones y las reglas”, señala.

    El analista plantea tres posibles escenarios para las próximas semanas. El primero, y el más deseable, a su juicio, sería que el diálogo lograra destrabar la crisis y aislar a los grupos que buscan generar caos. El segundo contempla un endurecimiento de la respuesta estatal mediante un estado de excepción para desbloquear las carreteras y controlar las protestas. El tercero, aunque menos probable, sería una renuncia presidencial y una profundización del conflicto político.

    “Lo primero sería siempre que funcione el diálogo”enfatiza.

    Por detrás estarían Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho, cada uno con 17 % de respaldo. | Foto: AFPLa izquierda hispanoamericanaPero Velarde cree que Bolivia no enfrenta un fenómeno aislado. Enmarca lo que ocurre dentro de una dinámica regional que también ha golpeado a otros gobiernos no alineados con la izquierda latinoamericana.

    “La izquierda ha demostrado ser malísima para gobernar, pero muy buena saboteando a gobiernos que no son de ellos”, afirma. Y remata con otra frase contundente: “Cuando no están en el poder lo único que buscan es retornar al poder a través de cualquier vía”.

    Foto archivoMientras Bolivia intenta evitar una escalada mayor, la sensación dominante sigue siendo la incertidumbre. Entre negociaciones, amenazas de radicalización y una polarización que atraviesa toda la región, el país enfrenta un momento decisivo para su estabilidad política y para el futuro de su democracia.