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Wednesday, June 17, 2026
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    Fotomatón vuelve a hacerle una autopsia a un país que no cambia

    Un pelotero espera en la morgue, frente a su cadáver, que sus familiares vengan a recoger su cuerpo. Con su manchado uniforme de Cardenales de Lara, teñido de sangre y tierra, no parece importarle mucho haber perdido la vida porque en su familia nada mejor que un muerto para expresar cariño. ‘Mi familia te expresa su afecto solo cuando deja esta vida y es por eso que hasta que no te mueres no sabes lo que piensan de ti’, dice el fallecido frente a sus restos.

    Desde el primer momento, el aficionado jugador de beisbol (interpretado por José Gregorio Martínez), apodado Fotomatón, bromea desde el más allá sobre su situación. Interactúa con el público en la sala Rajatabla, lo hace reír y convierte al espectador en parte de su historia. Es un personaje más.

    El protagonista no da detalles de por qué le pegaron un tiro en la espalda durante un partido. Tampoco parece preocuparle que sus restos estén abandonados debajo de una sábana. Para él es más entretenido pensar en cuál de sus familiares llegará a buscarlo. Por eso, durante nueve entradas, como en un partido de beisbol, Fotomatón la cuenta al publico la historia de su familia. Detalla cómo son sus integrantes y qué tipo de relación tenían.

    La narración comienza en la segunda entrada protagonizada por su prima Goyita, quien fue la última en verlo con vida tras una inesperada casualidad: ambos coincidieron en el justo estadio antes de su muerte. Niña bien, Goyita se muestra avergonzada de los barrios de Caracas, de su familia e incluso de sus orígenes. Es alérgica al color local pero insiste en que ella no es racista porque en Venezuela ‘no tenemos de eso’.

    Goyita, la prima sifrina de Fotomatón | Tairy Gamboa @tairyphotoMartínez, quien también es director y productor teatral, conduce al público con maestría del arrebato que causa Goyita a la reflexión con la narración del Tío Carlos en la tercera entrada de la historia. VIH positivoel personaje cuenta cómo lo han excluido en la familia por ser homosexual, un rechazo que lo llevó a migrar a Nueva York, Estados Unidos. Allí su hijo Andrés, quien tenía VIH, falleció por causa de una gripe en un invierno particularmente frío.

    Ya no se trata de hacer disfrutar al público, se trata de cuestionarlo: ‘Sé que esta parte de la historia no les gustó porque no los hice reír’dice en escena ante un gelido silencio respetuoso en la sala.

    El tío Carlos migró del país luego de que la familia lo llamara mariquita por sus preferencias sexuales | Tairy Gamboa @tairyphotoEl cuarto inning ocurre velozmente con la narración del hermano menor de Fotomatón quien fue el único que estuvo a su lado en el hospital después del disparo. Con una cola de gato en su ropa, el menor de la familia se muestra firme y habla rápido sobre sus convicciones: no se donará los órganos de su hermano. Defiende sus creencias hasta el final como buen miembro que es de la Asociación Contra la Raza Humana (ACRH).

    Llega el turno de que el papá de Fotomatón, ausente en su vida hasta ahora, visite el cadáver de su hijo. Arrastrado por la pena y el alcohol, le explica al público que no estuvo porque migrado del país, tratando de huir de los anaqueles vacíos. Se define a sí mismo como un cobarde que no quería ver a sus hijos sufrir o morir en manos de la delincuencia. Se pregunta, constantemente, adónde se fue el país.

    El hermano menor de Fotomatón está en contra de la humanidad | Tairy Gamboa @tairyphotoSu narración ofrece un contraste absoluto con la llegada de la mamá de Fotomatón a la morgue en el sexto inning de la obra. Desde el inicio, la mujer se muestra completamente ajena a la muerte de su hijo. Solo le importa contar por teléfono su drama matutino: se encontró con una cucaracha en el baño cuando iba a tomar un baño.

    Finalmente, en la séptima entrada, aparece el doctor que hará la autopsia. Con sangre en sus encías, el profesional no muestra empatía por el cadáver ni por la situación. Fotomatón protagoniza los dos últimos innings del relato para contar por qué lo mataron y cómo pasó de estar a punto de ganar un juego de beisbol a una fría camilla de metal en una morgue.

    El papá del fallecido migró para evitar ver a sus hijos morir por cula de la delincuencia | Tairy Gamboa @tairyphotoDirigida y escrita por el venezolano Gustavo Ott, Fotomatón tendrá su último fin de semana este 29, 30 y 31 de mayo. A las 6:00 pm viernes y sábado, y domingo a las 5:00 pm, en la Sala Rajatabla. Las entradas tienen un costo de 6 dólares.

    Autopsia nacional en nueve entradasLa primera vez que el actor José Gregorio Martínez vio Fotomatón Fue en 1999 cuando la pieza se estrenó en el Teatro San Martín de Caracas un 6 de febrero. Estaba comenzando sus veinte y quedé cautivado por la interpretación de Fernando Entoncesa quien describe como uno de los imanes más importantes del teatro en la época.

    En octubre de ese año la pieza participó en el Festival Mercosur de Córdoba, Argentina, y en los festivales de Canarias y Mallorca, España. En enero de 2000 llegó a la Sala Principal de la Casa del Artista de Caracas y ganó el Premio Municipal de Teatro 1998 años Premio Casa del Artista 1999. Con el tiempo, los compromisos internacionales de Fernando Then le dio a Martínez la oportunidad de protagonizar un texto que sigue resonando en Venezuela.

    A la mamá de Fotomatón le costó más superar su encuentro con una cucaracha que la muerte de su hijo | Tairy Gamboa @tairyphoto“Gustavo vio en mí a este joven que podía darle vida a todos estos personajes de Fotomatón. Desde ahí me casé con la pieza y me ha acompañado Durante todos estos años”, comenta el actor quien volvió a rencontrarse con la obra 23 años después. Se ha presentado en Brasil, México, Argentina y Estados Unidos.

    De la familia de Fotomatón se puede aprender de indolencia y los usos más perversos del poder. Con un humor negroácido e irónico, el público es parte de la historia en todo momento. Gustavo Ott confesó en una oportunidad que se inspiró en el inicio de Ana Karénina de Tolstoi para escribir su obra.

    El doctor de la morgue finalmente llega a hacer la autopsia | Tairy Gamboa @tairyphoto“Dice Tolstoi que todas las familias felices hijos iguales y las desdichadas son distintas una de la otra. Pero en el caso de la familia de Fotomatón, que es la nuestra latinoamericana, si en algo nos parecemos en la foto familiar, es que lo perverso nos emparentó a todos”, explicó el dramaturgo.

    Fue precisamente ese humor y esa ironía que resalta la indolencia del venezolano de reírse de lo que duele lo que más le llamó la atención a Martínez. “Definitivamente, el humor fue lo que me enganchó. humor llama muchísimo la atenciónes seductor, es un humor ácido, es un humor que conecta con el lector y por supuesto hace que el actor se conecte con el espectador. Eso es una de las magias de esta obra”, comenta.

    El cuerpo de Fotomatón permanece casi olvidado mientras el público ríe | Tairy Gamboa @tairyphotoA su juicio, el texto está muy bien escrito y habla mucho del contexto actual, por eso el subtítulo de la pieza es Autopsia nacional en 9 entradas. Mientras el pelotero se pregunta quiénes de sus familiares vendrán, el publico viaja Desde la comedia al melodrama. Para Martínez el texto tiene un recorrido por varios géneros que hacen que el espectador disfrute de la puesta en escena.

    “La sensación de parque de diversiones para este montaje definitivamente está ahí para el espectador, que es el segundo protagonista de la obra”, comenta. La historia revisa mucho el tema de la indolencia y la insensibilidad. Fotomatón deja un mensaje claro: nadie es mejor que nadie en un país en el que todos se burlan del otro y el odio está normalizado.

    El tío Carlos trae las cenizas de su hijo para que descanse junto a su primo favorito | Tairy Gamboa @tairyphotoEl mensaje lo dice el Tío Carlos cuando confronta al público: ‘Aunque ustedes se crean mejores, no lo son. No lo son porque yo estoy aquí y sé que esta parte no les gustó solamente porque no les hice reír’. Martínez considera que, lamentablemente, ese parece ser un leitmotiv de la vida del venezolano.

    “Nos reímos constantemente de nuestros dramasde nuestras tragedias una vez que pasan. No estoy diciendo que seamos completamente insensibles, pero una vez que recordamos, nos reímos. Siento que esto de alguna manera hace que se le pierda respeto a estos eventos tan importantes. Eso lo dice Fotomatón en escena. Creo que eso es una de las cosas que definitivamente está latente en el escenario”, confiesa.

    El público es el segundo protagonista de la obra | Tairy Gamboa @tairyphotoDesde la nostalgiaEn la familia de Fotomatón la forma más común de quererse es a través del odio. Una vez fallecido, el pelotero se cuestiona por qué las cosas son así. La vigencia del texto se mantiene. “Gustavo tiene algo en su dramaturgia que siempre es oportuno. Logra que el espectador se sienta reflejado y reflexione. Va a sonar un poco cliché, trillado, pero es una obra muy vigente. Es una obra que no se pierde de vista. Una vez que nosotros tal vez cambiemos como sociedad, la obra perderá su contexto y su vigencia. Pero mientras sigamos siendo iguales, Fotomatón va a seguir siendo una obra para presentar”, explica Martínez.

    Goyita niega que sea racista aunque se queja de todo lo que la rodea | Tairy Gamboa @tairyphotoPara él fue sumamente difícil, 23 años después y ahora con 47 años, reencontrarse con estos personajes que marcaron su trayectoria artística. Cada entrada cambia de personaje y vestuario con transiciones en las que hay apoyo audiovisual. Los cambios son rápidos y agotadores, aunque él los hace con mucho gusto. “Creo que ya una obra o los personajes están en mi sangre y eso de Definitivamente hace que el camino sea un poco más amable. Pero sí, es difícil”, confiesa.

    Físicamente hay un cambio importante a cuando hizo la pieza hace dos décadas. Ahora está más próximo a los personajes que tienen mayor edad y eso lo hace reconocerse y reconocerlos. Antes, cuando era más joven, tenía mayor flexibilidad y agilidad para los personajes más jóvenes. El cuerpo cambia: él cambió, pero Venezuela parece seguir siendo la misma de 1998 cuando se estrenó por primera vez la obra.

    Fotomatón no pierde vigencia | Tairy Gamboa @tairyphotoLa puesta en escena respetó la dirección de Gustavo Ott aunque, para esta oportunidad, Martínez contó con el apoyo como entrenador actoral del joven Andrés Moros. “Gustavo lo dirigió hace muchísimo tiempo. Él tiene un don especial que es dirigir con palabras, siempre me guio cuando estaba sin rumbo en escena. Tenía complicaciones, tenía dudas. Él siempre me alentaba con un par de oraciones y Era magia para mí. Hoy por hoy, Gustavo no me ha hecho este acompañamiento artístico”, revela.

    Sin embargo, considera que el dramaturgo venezolano, residencial en el exterior, está presente en el montaje. desde la nostalgia. “Por eso siento que sí, él es su director. Ahorita me acompaña Andrés Moros que está haciendo el refrescamiento de todo y que ha hecho que yo internalice aún más, con mayor profundidad, todo este discurso”, matiza.

    Al final, el personaje explica por qué murió | Tairy Gamboa @tairyphotoLa memoria para recordar el texto y la puesta en escena estuvieron presentes en el proceso que duró un mes, 20 ensayos en total. Tuvieron que hacer revisión de texto, por lo que se veían de lunes a viernes. En la pieza solo añadieron imágenes de Venezuela ganando el Clásico Mundial de Beisbol o referencias al bombardeo del 3 de enero de 2026.

    “Esta obra es maravillosa, te conmueve, te divierte, te involucra. Fotomatón hay un poder importantísimo, más allá de las palabras, más allá de lo que se está diciendo. Yo estoy solo aquí en el escenario, pero el segundo personaje eres tú como público. Cuando vengas a esta butaca y te sientes ahí, yo voy a lograr que tú te sientas parte de esta historia. Esa es una apuesta que tenemos: son 2 actores, yo, José Gregorio y tu espectador”.