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Wednesday, June 17, 2026
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    Viniloversus emprende un viaje melódico e impredecible con La frontera

    La portada es sobria. Un músico camina con guitarra en mano hacia un destino incierto. hacia adeñlante Un desierto rodea a la figura, vestida con chaqueta de cuero bajo un sol radiante. Al frente, rompa una torre eléctrica. Una composición tan armónica como ruda en el que el objetivo es mirar hacia adelante. Es decir, la vida del artista.

    Viniloversus acaba de estrenar la fronterael séptimo disco de estudio de una de las bandas más importantes del rock venezolano; un álbum que no pasará inadvertido para quienes siguen a la agrupación desde hace más de dos décadas, esos que iban a Las Mercedes, El Rosal o la avenida Solano de Caracas a verla en pequeñas tarimas, la misma que se fue afianzando en escenarios cada vez más grandes, como cuando le abrió a Nine Inch Nails en 2008 en el Poliedro de Caracas. O aquel concierto de 2016 en la plaza Alfredo Sadel, que fue insuficiente para un público que ya veía a sus músicos emigrar.

    la frontera es un álbum distinto a los anteriores, con una búsqueda de sonidos que se distancian, por una parte, del camino recorrido, para después dejar claro que no todo ha sido en vano. Es un viraje que no se cierra a los sonidos del momento; no para adentrarse de lleno en ellos, sino para aceptar que hay una dinámica de la que no se escapa y en la que hay que reconocer que la curiosidad musical no debe tener límites.

    “Somos personas que buscan crear arte a través de la música. No somos una banda que está buscando un éxito comercial gigantesco. Si llega, pues espectacular, será bien recibido. Pero creo que somos muy fieles a nuestro camino, a nuestra búsqueda. Y en ese proceso no han sido tan premeditados los cambios de dirección, sino que se ha sentido como la ruta más honesta”, explica Rodrigo Gonsalves, guitarrista y vocalista de la banda.

    Detalles que VVV (2019), el quinto álbum de Viniloversus, estuvo cargado de mucho estrógeno, de mucha energía femenina. Por eso el color rosado y una delicada figura que apenas tapa su vulnerabilidad con un triángulo que evoca al título de la obra. “Uno de los más suaves en la historia de la banda”, acota. Luego, en 2024, fue todo lo contrario. La banda lanzó Mi mejor enemigo —el blanco—, que considera uno de los más pesados. “Está lleno de mucha testosterona. Un cambio de dirección hacia algo mucho más pesado. Creo que es uno de los álbumes menos potables para mucha gente que no tiene necesariamente ese gusto adquirido por el rock and roll pesado. Una que otra canción suave, pero en términos generales, muy pesada”.

    “Al llegar a este disco, pensamos que sería aburrido hacer lo de antes. Quisimos tomar otra dirección. Y la que elegimos fue una más melódica, enfocarnos más en la narrativa. Hablar sobre un viaje, conceptos metafóricos que invitan a pensar en la travesía. Por eso el álbum tiene canciones como ‘La frontera’, ‘El avión’ o ‘Vértigo’. Todo eso que percibes cuando tomas grandes decisiones en tu vida”, comenta el cantante de Viniloversus.

    Comenta que la metáfora del viaje funciona porque cada decisión pone en marcha una travesía. Para algunos pueden ser decisiones radicales como la migración, casarse o salir del clóset. “Queríamos poner eso como arco narrativo. lienzo para eso eran canciones un poco más suaves que las del disco pasado, canciones que buscan una coherencia melódica y letras muy pensadas. Hicimos un esfuerzo profundo a nivel lírico de retarnos entre nosotros mismos. Letras que cumplieron con esa búsqueda”.

    Y es que, desde la portada, la frontera recuerda a eso que en el cine llaman película de carreteraun viaje en carretera; un trayecto que puede ser la vida y sus repentinos cambios en medio de lo único constante: lo desconocido.

    Producido por el bajista de la banda, Juan Víctor Belisario, es un álbum impredecible. Con una guitarra acústica que desde la primera canción sugiere sosiego para paulatinamente exponer maneras por las que pocos hubieran apostado en el futuro de Viniloversus. Un concepto de viaje, además, apoyado por un trabajo audiovisual que muestra a Rodrigo como un personaje que viaja de una ciudad a otra hacia quién sabe.

    Los indiciosAntes del estreno de la fronteraViniloversus fue lanzando sencillos que advertían lo que venía. Por ejemplo, en “Vértigo” una guitarra va susurrando hasta que le da paso a otro tipo de cadencias con los sintetizadores. Y ya en “Supernova” el cambio es mucho más contundente, incluso en la manera de cantar.

    “Precisamente cuando escribimos ese tema —“Supernova”— sabíamos muy bien que era ajeno a Viniloversus. Hubo una sesión durante una semana acá en mi casa con Juan Víctor y Alberto en la que tratamos de pasarlo por la trituradora. La intención era ‘vinilizarlo’, darle esa esencia del mundo de la banda. Pero el tema ya estaba, y lo que lo hacía atractivo era que no sonaba necesaria a lo que habías escuchado de Viniloversus. A eso me refiero con la Somos una banda que siempre está tratando de dar un brinco hacia adelante y no quedarse pegada en la fórmula que funcionó. No queremos escribir un capítulo igual que el anterior para que, cuando leas el libro completo, se vuelva aburrido”. afirma vía Zoom Rodrigo Gonsalves, quien menciona referencias como David Bowie o Bob Dylan por la evolución que se nota en la revisión de sus carreras, independientemente de que haya discos que le gusten más que otros.

    “Supernova” es una canción con una invitada, Maye Osorio, una artista admirada por los músicos de la banda. Una participación que les sirvió para ir más allá en un tema que se aleja de lo que se espera de Viniloversus, como ocurrió con “Canción de amor”, junto con Simón Grossman.

    El guitarrista Alberto Duhau también recuerda un “Carpe Diem”, de VVVque tuvo a Tessa Ia acompañando a Gonsalves. “Tampoco es que planificamos mucho el proceso. Para nosotros siempre es muy caótico y orgánico. Intuitivo. No lleva un plan, sino que más bien tratamos de apagar todo ese cerebro analítico y dejarnos llevar por la intuición”, precisa el guitarrista del grupo, que también integra el baterista Orlando “Mangan” Martínez.

    Robo a los amigosRodrigo Gonsalves cuenta que una de las referencias vocales para este disco fueron los amigos. “Tiene influencias desde Los Mesoneros hasta Tomates Fritos, pasando por Rawayana. Me robé conceptos vocales de cómo estructurar coros que escuché a mis amigos hacer. Obviamente son canciones distintas, con notas y temáticas diferentes; me refiero a la manera de estructurar un coro. Por ejemplo, de hacerlo de una manera en la primera vuelta y en la segunda con falsete. Me pareció divertido experimentar. En el caso de ‘Supernova’, hablamos de un salto más pop. Incluso, hasta indagamos un poco en la búsqueda urbana sin ser urbanos, por supuesto. Pero es una manera de cantar con la que yo no había experimentado antes”.

    Está claro que ese riesgo puede gustar, pero también ser un fracaso monumental. Sin embargo, se asume siempre con la tranquilidad de no haber caído en una fórmula anterior. “Representa mucha la integridad de la banda. Eso de decir: ‘no me importa si me estrello, prefiero hacer algo distinto, interesante y que tal vez no te guste, pero estoy en una búsqueda’”.

    Nuestro séptimo disco LA FRONTERA ya está afuera.
    Nos alegra mucho poder compartirlo con todos ustedes después de tanto tiempo trabajando en estas canciones. Gracias por acompañarnos, escuchar y seguir conectando con la banda después de todos estos años.https://t.co/l1XFyavQK0 pic.twitter.com/O2t3HFA2gG

    – VINILOVERSUS (@VINILOVERSUS) 27 de mayo de 2026 Recuerda una entrevista en la que dijo que se trata también de retar a la audiencia. Sabe que eso genera una sensación de darle la espalda, y por consiguiente, genera algo de discordia. “Nos pasamos con el disco en inglés en un momento en el que veníamos de ser una banda establecida en la escena del rock venezolano, una banda de culto. Dejó una mucha gente en el camino que no quiso continuar con nosotros, pero también ganamos a otros que antes no estaban, que no conocían a Viniloversus. Siempre es como abrir una nueva camada de personas que se montan en el tren con uno. Hay quienes te acompañan todo el tiempo, hay otros que quedan atrás. Están también los que se suben en el séptimo disco”.

    Y cuando se habla de integridad, también es preciso entender que hay sonidos que terminan permeando en la capacidad creadora, por más que disten de la obra que inicialmente caracterizó a un artista. Esa honestidad, la de reconocer lo atractivo de lo diferente, genera un proceso interesante que deriva en propuestas que van más allá de lo obvio.

    “Es reconocer que tienes influencias que tal vez al principio rechazabas, y que cuando pones el ego a un lado y experimenta con aquello sobre lo que tenías prejuicios, y de paso se lo muestras al artista que quieres que te acompañe, y este te dice que le encanta. Surge entonces el espaldarazo. Al final, todo se reduce al miedo. Miedo a hacer el ridículo, a que te digan que tu disco es malo, a que te digan que te vendiste oa que no tengas éxito comercial”, subraya el cantante de Viniloversus, quien agradece que, a pesar de ser una banda de culto, no hacen música para llenar estadios ni están bajo la presión de ejecutivos que hayan invertido dinero.

    Viaje y aprendizajela frontera de Viniloversus, como obra, presenta imágenes que mantienen esa brusquedad de ideas que ha caracterizado a la banda. Por ejemplo, la figura de la quema en “Kerosene”, el cigarro y el alcohol como escape en “Destruirse”, pero también esa introspección que apunta a cierta melancolía con la ambivalencia de la tierra y el aire desde la ventana en “El avión”.

    “Sí. Tratamos de mover sentimientos y emociones profundas. Pero a veces, cuando solo te refieres a lo etéreo, es difícil lograrlo. Si algo he aprendido de autores que admiro, y que intento emular, es usar lo figurativo para apelar a lo profundo”, agrega Gonsalves, quien se declara, además, un explorador de palabras que tengan una fonética imponente, como vértigo o villano.

    De los siete discos de estudio de Viniloversus, cinco tienen alguna figura humana en su portada. Pero, curiosamente, ninguna mira directamente a la cámara. El cantante asegura que no es una decisión consciente. “Voy a hablar por mí, no por la banda, pero en lo personal, a mí me genera un poco de caspa, me da pena una autofoto. Cuando voy a subir una foto a Instagram, me gusta taparme los ojos. Hay algo muy indulgente en mostrarse, eso de que se trata sobre ti. Me genera rechazo y me parece más interesante algo que cuenta una historia y no pone el foco sobre el artista. Viniloversus es un vehículo de cuatro músicos”, reflexiona el autor, que está de cumpleaños el día de la entrevista y que, en una pausa del Zoom, recibe dibujos de uno de sus hijos: un arcoíris, una chola y un Lilo y Stitch.

    Claro que hay un tema de entrar en personaje y respetar el escenario, pero, a fin de cuentas, buscan quien escuche se suba a un tren con ellos y haga las canciones suyas, dice. “No somos un grupo de estrellato pop para que nos vean como ‘el artista’. Es más sobre canciones que sobre ti, y por eso no queremos que vincules una cara a estos temas. Hemos hecho videos en los que miramos a la cámara, pero en lo que respeta a portadas de discos, creo que a eso hemos apuntado de una manera. Diste en un punto inconsciente muy poderoso. No queremos que se trate sobre nosotros”.

    Veinte años han pasado desde que Viniloversus ganó el Festival Nuevas Bandas, esa edición que se llevó a cabo en la Concha Acústica de Bello Monte en 2006.

    “Increíble cómo pasa el tiempo. Estoy de cumpleaños y, en esa introspección, uno hace esa cuenta de lo que ha sucedido; veo que ya son siete discotecas, cada uno de nosotros en ciudades distintas, y sigue existiendo esta llama que no se apaga”. de hacer música, de juntarnos como hermanos. Nos hemos convertido en adultos juntos. Hemos visto cómo hemos formado familia, o cómo hemos atravesado tanto: desde estar en el tope de la escena musical venezolana a empezar de cero en otro país. Y uno sigue con esas ganas, tanto que ya estamos trabajando en nuestro octavo álbum, viendo qué historia contaremos”, agrega el vocalista.

    Viniloversus apunta a un disco más pop rock en su siguiente producción | Foto Carlos MasedaPara el bajista Juan Víctor Belisario es sorprendente cómo, a pesar de la distancia, están más unidos que nunca. “En la pandemia nos dimos cuenta de cómo estaba funcionando el mundo, la gente dejó de salir y nosotros teníamos mucha música guardada. Fue el momento de buscar la manera de no dejar de público. Ha sido un reto, pero hemos estado muy conectados. Al final, como dice Roro —Rodrigo—, no hacemos esto por dinero, sino porque somos una familia y nos gusta la música que estamos sacando”, dice el también productor, con quien bromean si hubo dudas al momento de asumir ese rol, además en un álbum tan impredecible. “Hay dudas”, exclama Gonsalves entre risas.

    Recientemente, Viniloversus se presentó en el Huellas Music Fest en Madrid, donde también estuvo Desorden Público. De ese paso por la ciudad española, el cantante de la banda recuerda que hubo lecciones de sus colegas y amigos músicos. Allá también vio a Rawayana en el Movistar Arena.

    Del show de Rawayana, que considera uno de los cinco mejores que ha visto en su vida junto con el de Paul McCartney, aprende el poder de la manifestación y la disciplina. “La gente ve el resultado, pero no el detrás de cámara. No tienen idea de lo disciplinados que son”. Con respecto a la agrupación de ska, recuerda que cuando fue el turno de ellos, hubo problemas por las regulaciones de sonido. “Entonces Horacio Blanco le dice al público que les están advirtiendo que no pueden tocar a más de tantos decibeles. Dijo que podía aceptar la situación y pasarla bien, o dejar la cosa hasta ahí. Fue ver sus horas de vuelo para hablarle al público con una convicción inquebrantable. Todo el mundo se montó en el tren y tuvieron un show espectacular”.

    Ambas experiencias las cita como ejemplo de lo que todavía toman nota en el camino, así hayan pasado veinte años de aquel Festival Nuevas Bandas, así tengan ya en proceso un octavo disco y centenares de tarimas recorridas.